miércoles, 10 de agosto de 2022

UN SACRIFICIO LLENO DE AMOR

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Una de las películas mejor valoradas por la crítica, y de mis preferidas, es “Casablanca”, ganadora de varios óscares, entre ellos el de “Mejor Película” otorgado en 1943. Es un drama romántico protagonizado por Humphrey Bogart en el papel de Rick y por Ingrid Bergman como Ilsa. El desarrollo de la película se centra en el conflicto que se le presenta a Rick: Escoger entre su amada Ilsa o hacer lo correcto. Parte de su éxito se debe a la decisión de aceptar hacer un sacrificio por una causa noble. Se descubre la belleza del acto heroico de sacrificar algo muy valioso, o sacrificarse a sí mismo por algo que vale la pena. Esa belleza la hemos de saber descubrir en la Liturgia, como nos invita el Papa Francisco. En ocasiones pasadas, hemos reflexionado sobre la belleza física, así como la belleza que se da en el encuentro con alguien a quien se ama, y ambas se encuentran en la liturgia. Ahora el Papa pone la atención en la belleza del sacrificio: el sacrificio de Jesús. A diferencia de una película, ese sacrificio de Jesús es real y además lo hizo por amor a cada uno de nosotros. 2) Para pensar Las esculturas griegas, del periodo clásico, son muy bellas, armónicas y expresivas alcanzando casi la perfección. No obstante, esa belleza física es superada por la belleza espiritual. El sacrificio que se hace por amor a alguien es un acto bello. Y si ese sacrificio es el mayor que se pudiera hacer, movido también por el máximo amor que se pudiera tener, resultaría un acto máximamente bello. Pues bien, ese acto ya se hizo: Jesús sufrió el máximo sacrificio posible, movido, a su vez, por el amor más grande que se pueda tener, el amor de Dios. Por ello, en la Liturgia, y en especial en la Eucaristía, nos encontramos con la máxima belleza que pudiera existir, en el sacrificio de Cristo. También en los otros seis Sacramentos, que se celebran litúrgicamente, está presente ese Sacrificio, pues son posibles gracias a que Jesús nos ganó la gracia con su Pasión y Muerte. Pensemos si podríamos asistir a las ceremonias litúrgicas con una mayor conciencia de ese Sacrificio. 3) Para vivir El dolor esconde una belleza que a veces no se valora. Nuestra naturaleza conlleva un instinto para conservarnos, que es muy positivo, pues así evitamos lo que pudiera ser un peligro para nuestra existencia. El dolor corporal es una advertencia de nuestro organismo de que algo no va bien. En ocasiones el dolor es necesario para conseguir un bien mayor. Es el caso, por ejemplo, de una inyección o una operación dolorosa en que se acepta el dolor para recuperar la salud. En el plano espiritual, Nuestro Señor aceptó dolores indecibles para conseguirnos la salvación. Su sacrificio tuvo un poder salvífico. En ese caso, no solo se trató de conseguir un bien, sino de hacerlo por alguien, lo cual implica un acto amoroso. Se sufre por amor a alguien, y se nos revela que es un acto noble, hermoso. Por ello, no se trata de querer el dolor o sufrimiento en sí mismos, sino como medios para algo superior. Cuando alguien ama a una persona, no le importa sacrificarse por ella. Es de desear que en nuestra vida sepamos sacrificarnos por los demás, como Jesús se sacrificó por nosotros. (articulosdog@gmail.com)

lunes, 8 de agosto de 2022

LA INMENSA ALEGRÍA DEL ENCUENTTRO PERSONAL CON DIOS

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Hace pocos días, el conocido actor Russell Crowe, ganador del Oscar con la película Gladiador, visitó junto con su familia la Capilla Sixtina, en la Ciudad del Vaticano. Comentó que ha sido un privilegio y la experiencia más especial de su vida. El actor pronto interpretará al P. Gabriele Amorth, el exorcista más famoso del mundo. Crowe quedó muy asombrado y agradecido. Publicó varias fotografías en su Twitter en las que se le ve visitando los Museos Vaticanos. También compartió una emotiva historia en su paso por la Capilla Sixtina, en que recordó a su padre ya fallecido. Es innegable la belleza que contiene la Capilla Sixtina. Así como hay belleza en algunas obras de arte, también hay otras realidades que nos transmiten otro tipo de belleza. Una de ellas se da en la liturgia. Por ejemplo, cuando se celebra una Santa Misa, independientemente de la belleza que pudiera tener el templo o los objetos que se utilizan, hay una belleza mayor que es preciso descubrir. A ella se refiere el Papa Francisco en su última carta. Se trata de la belleza del encuentro con alguien: el encuentro con Cristo. Aquí está toda la poderosa belleza de la Liturgia comenta el Pontífice. Gracias a que el Hijo de Dios se hizo hombre, a su Encarnación, nos es posible unirnos a Dios. Por eso Cristo es el Camino: es el camino para entrar en comunión con Dios mismo. 2) Para pensar Muchas de las obras del músico Joseph Haydn (1732-1809) están impregnadas de gran alegría. Se cuenta que en una ocasión alguien lo criticó porque las misas que componía eran demasiado alegres. Haydn se limitó a contestar: «No puedo evitar que al pensar en Dios mi corazón salte de alegría». Tenía mucha razón el compositor, porque cuando hay amor a alguien, su encuentro conlleva alegría. Si Cristo es nuestro máximo amor, el encuentro real con Cristo habría de traernos la máxima alegría. Comentaba Haydn: «Cuando pienso en Dios, mis notas surgen copiosas como el agua de una fuente; si Dios ha querido darme un corazón alegre, me perdonará que le sirva alegremente». Podríamos decir que la alegría al participar en una ceremonia litúrgica irá en proporción al deseo de tener ese encuentro amoroso con Cristo. Pensemos cuánta alegría nos causa ese encuentro. 3) Para vivir Lo maravilloso de la Liturgia es que nos garantiza la posibilidad de un verdadero encuentro con nuestro Señor. Aquello que era visible de Jesús, lo que se podía ver con los ojos y tocar con las manos, sus palabras y sus gestos, ha pasado a la celebración de los sacramentos. La Eucaristía, por ejemplo, no se trata de un vago recuerdo de la Última Cena, sino que nos hace estar presentes en aquella Cena, poder escuchar su voz, comer su Cuerpo y beber su Sangre, comenta el Papa. En la Eucaristía y en todos los Sacramentos nos encontrarnos con Jesús y somos alcanzados por el poder de su Pascua. A veces podemos perder la conciencia de ese encuentro y entonces deja de tener sentido la ceremonia, llegándola a ver sólo como un acontecimiento puramente social. Nos estaríamos perdiendo lo esencial de la celebración. Es deseo del Papa que vivamos la Liturgia con un mayor sentido y de esa manera la vivamos con alegría. (articulosdog@gmail.com)

DIOS ES INFINITAMENTE BELLO

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber La basílica de la Sagrada Familia de Barcelona es una de las obras arquitectónicas más bellas sobre la tierra y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Se le debe a Antoni Gaudí, quien decía que había tres grandes libros de los cuales se alimentaba como hombre, como creyente y como arquitecto: el libro de la naturaleza, el de la Sagrada Escritura y el de la Liturgia. Por ello introdujo piedras, árboles y vida humana, para que toda la creación convergiera en la alabanza divina. De la Sagrada Escritura extrajo pasajes, sobre todo, de los misterios de la vida de Jesucristo: su nacimiento, pasión, muerte y resurrección. Y todo ello para enmarcar las ceremonias litúrgicas. Encontramos así representadas la belleza de la naturaleza, la belleza de la historia de la salvación y la belleza de la liturgia. A esta última se refiere el Papa Francisco en su última Carta Apostólica, “Desiderio desideravi”, en que desea que esa belleza nos lleve a descubrir el amor de Dios. La belleza nos lleva a Dios porque toda belleza participa de la Belleza infinita de Dios. Además, descubrimos que toda belleza es gratuita, se nos da. De la misma manera Dios también se nos da de modo gratuito. La gracia, que proviene de Dios, como lo indica la raíz de la palabra –gratia-, es gratis. Se nos invita a ser también generosos y darnos a los demás de modo gratuito. 2) Para pensar Un ejemplo de cómo la belleza lleva a Dios lo encontramos en el japonés Etsuro Sotoo. Siendo profesor en Japón, se interesó por esculpir la piedra y viajó a Europa. En Barcelona, tras contemplar la Sagrada Familia de Gaudí y comprender la belleza del catolicismo, decidió bautizarse y asumió el nombre de Lluc Miquel Ángel. Fue quien se ocupó de las esculturas de la fachada del Nacimiento de la gran obra monumental del arquitecto catalán. Hace años concedió una entrevista a Zenit y declaró: «Cuando contemplamos el edificio vivo de la Sagrada Familia no tenemos que olvidar que ésta es sólo un signo que nos remite a lo más alto… El amor es la cosa más importante de la vida. El amor es la clave de lectura de Gaudí. Gaudí es pura sabiduría: es necesario conocerlo pero sin olvidar que tenemos que amar. Sin amor, no llegaremos a entenderlo nunca. Yo veo a Gaudí, contemplo su mirada que me da fuerzas y me invita a mirar mucho más lejos. Él me enseña cada vez más cosas, a mejorarme, a confiar en Dios. Antes tenía más dudas, ahora noto con mucha más fuerza que está ahí. Para conocer a Gaudí no hay que quedarse sólo con su parte arquitectónica, sino ver el sentido de su obra: lo importante es buscar la verdad y no tener miedo. Sin amor no existe arte, ni cultura, ni material siquiera”. 3) Para vivir La poderosa belleza de la Liturgia está en que nos conduce al encuentro con Cristo, nos remite a Dios mismo, dice el Papa. La Santísima Trinidad ha elegido un modo para abrirnos el camino a la comunión con Dios. Por ello, afirma el Papa Francisco, la fe cristiana, o es un encuentro vivo con Él, o no es. Aquí radica la importancia de la liturgia al garantizarnos la posibilidad de tal encuentro con Cristo. Y conserva como su tesoro más precioso, el mandato del Señor de celebrar la Eucaristía: “haced esto en memoria mía”. (articulosdog@gmail.com)

LA BELLEZA DE LA LITURGIA

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Por siglos se intentó descifrar la escritura jeroglífica egipcia, todo un reto para los estudiosos. Fue a principios del siglo XIX cuando un joven francés, Jean Francois Champollión, lo logró gracias al descubrimiento de la piedra Rosetta que dio la clave para ello. Los signos requieren de una “clave” para aclarar su significado. La Santa Misa tiene muchos signos que requieren ser comprendidos para descubrir su importancia. En su reciente carta, el Papa Francisco ha querido que descubramos la belleza de la liturgia, en especial de la Eucaristía. Y la descubriremos si comprendemos sus signos. Nuestro Señor al instituir el Sacramento de la Eucaristía en la Última Cena, poco antes de ser crucificado, va a explicar el significado de lo que está haciendo, da la “clave” de lo que se avecina con su muerte. Dice el Papa que gracias a la Última Cena, comprendemos que la muerte de Cristo es un acto de culto perfecto y agradable al Padre. Ahí Jesús les dice a sus Apóstoles que su Cuerpo es entregado y que su Sangre es derramada. El Papa menciona el “pan partido”, para referirse a la Sagrada Forma partida en dos por el sacerdote en la Santa Misa. Ello tiene un gran significado. Recordemos que se lleva a cabo una vez que se ha consagrado y, por tanto, nuestro Señor Jesucristo ya está presente en la Hostia cuando el sacerdote la parte. El quebrantamiento del Pan simboliza el quebrantamiento de Jesús en su Pasión. Algún autor dice que en ese momento las manos del presbítero simbolizan las manos de los martirizadores de Cristo: está Jesús quebrantado. 2) Para pensar Cuando estaba muy anciano San Alfonso María de Ligorio, ya era capaz de celebrar la santa Misa, pero sí recibía todos los días la sagrada Comunión. Una vez, apenas había recibido la hostia, comenzó a gritar: “¿Qué es lo que me habéis dado? ¡No me habéis dado a mi Jesús!” Hubo desconcierto y fueron a preguntar al sacerdote que celebró la Misa y al acólito ayudante y se llegó a saber que por distracción, había omitido la consagración. Por eso, tenía razón el santo anciano, que por su santidad, supo que en esa hostia no estaba Cristo y reclamaba: “¿Qué es lo que me habéis dado? Pensemos cómo es nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Hostia consagrada. 3) Para vivir Comentaba el Papa que si hubiésemos llegado a Jerusalén después de Pentecostés y hubiéramos querido encontrarnos con Jesús de Nazaret, lo habríamos encontrado verdaderamente en la comunidad que celebra: en la liturgia. Nuestro Señor Jesucristo, al mandar a sus Apóstoles a hacer lo mismo que Él hizo en la Última Cena, no era sólo para recordarlo, sino para hacerse presente en esa ceremonia. En la Eucaristía, Jesús está realmente presente con su cuerpo, su alma, su humanidad y su divinidad. Cuando asistimos a la Santa Misa no sólo celebramos un rito, sino que se da un encuentro real con Cristo que se halla tan presente como nosotros mismos lo estamos también. Y el Señor se hace presente y ofrece su sacrificio por nosotros, para nuestro bien. Quizá a quien muestra desinterés por asistir a la Misa le estará faltando ser consciente de ese encuentro con la presencia amorosa de Jesús. (articulosdog@gmail.com)

jueves, 14 de julio de 2022

LA AMISTAD ES PARA SIEMPRE

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 Recuerdo una fresca mañana del 30 de enero de 1979, el Papa Juan Pablo II -en su primer viaje a nuestro país- visitó el “Colegio Miguel Ángel” en la Colonia Florida de Ciudad de México. Me acuerdo que el cielo lucía intensamente azul. En aquella mañana invernal, se reunieron miles de chiquillos con sus papás y profesores para esperar el arribo del Santo Padre al Centro Educativo. Había un ambiente festivo. Yo me encontraba en medio de la multitud. Los niños portaban mantas con diversas leyendas, como: “Bendito el que viene en nombre del Señor”, “Tú eres Pedro” … Cuando llegó el Papa saludó -con calma y sonriente- a numerosos pequeños. Después subió a un balcón donde se le entregó una carpeta roja que contenía la letra de la canción “Amigo” tanto en italiano como en español. A continuación, la rondalla del colegio entonó esa melodía compuesta por el cantante brasileño Roberto Carlos. Observé que el Santo Padre hacía comentarios a los que se encontraban junto a él y en su semblante reflejaba una enorme alegría. Al concluir la canción el Papa dijo que le había conmovido su letra y leyó algunos versos: “Tú eres mi hermano del alma, realmente el amigo/ que en todo camino y jornada estás siempre conmigo. / (…) Recuerdo que juntos pasamos muy duros momentos, / y tú no cambiaste por fuertes que fueran los vientos. / Es tu corazón una casa de puertas abiertas, / tú eres realmente el más cierto en horas inciertas…”. Luego nos habló del valor de la amistad y de lo importante que era ser realmente amigo, a pesar de las adversidades y de los momentos difíciles que presenta la vida. Me parece que a todos los ahí presentes nos emocionó ese inesperado discurso. ¿Cuál era el contexto de sus palabras? Karol Wojtyla (su nombre de pila antes de ser Papa) había sufrido mucho. Siendo apenas un niño de 9 años, falleció su madre. Emilia. Su hermano mayor Edmund, que era médico, murió cuando Karol tenía 12 años. Su padre falleció en 1941. Fue muy duro para él quedarse solo y sin familia. Por otra parte, fue testigo de la invasión de las implacables tropas nazis enviadas por Adolfo Hitler. Le dolió mucho la detención y fusilamiento de algunos amigos suyos por el solo hecho de ser judíos. Y, en general, por la absurda y criminal consigna de Hitler al enviar a todos los judíos a los a los campos de exterminio. El joven Karol (1920-2005) cursaba entonces sus estudios universitarios. Pero, luego, tuvo que vivir clandestinamente en diversas iglesias, seminarios y abadías para iniciar sus estudios de Filosofía porque sintió el llamado al sacerdocio. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1945, los rusos impusieron con determinación un gobierno comunista y totalitario en el que se perseguía a los que reclamaban libertad y respeto a los derechos humanos, y por supuesto, a la Iglesia Católica. En ese opresivo ambiente fue ordenado sacerdote en 1946 y continuó sus estudios en Roma para obtener su Doctorado en Teología. A su regreso a Polonia, pasado algún tiempo, el Papa Paulo VI lo nombró Obispo de Cracovia (1958) y, en 1967, recibió la proclamación cardenalicia. Sin embargo, conservaba su sencillez y naturalidad. Tenía una asombrosa capacidad para relacionarse y hacer vínculos de amistad. Conservaba a sus amigos de la infancia, de la adolescencia y de la universidad. A los jóvenes solía organizarles excursiones para subir montes y paseos en kayak remando por ríos y lagos, o reuniones para darles formación sobre valores humanos y temas de actualidad. En esos períodos para descansar un poco y recuperar fuerzas, solía conversar con esos jóvenes en lo particular, para ayudarles en su vida espiritual. Como escribió el célebre escritor inglés, C. S. Lewis: “A los amigos se les estima, siempre uno al lado del otro y mirando hacia adelante”. Considero que los vínculos de amistad con los amigos se deben cultivar a lo largo de toda la vida. Santiago Ramón y Cajal, prestigioso médico, investigador y Premio Nobel de Medicina en 1906, destaca que: “La jovialidad de los amigos constituye el mejor antídoto contra los desengaños del mundo y las fatigas del trabajo. Invirtiendo el viejo refrán, deberíamos decir: “Quien bien te quiere, te hará reír”. ¿Cuántos amigos es conveniente tener? Pienso que, entre más, mejor. Hay que tratar de ser amigo de todos, como nos dio ejemplo Karol Wojtyla. Porque la amistad no tiene edad, perdura para siempre en el alma y en el corazón. Tampoco se extingue con la distancia, sobre todo ahora con los adelantos tecnológicos. En la amistad se comparten los mismos intereses y aficiones. Me viene a la memoria los grupos que se organizan en las universidades inglesas: los clubes de debate, de oratoria, de Historia, de lectura, etc. y de ahí surgieron grandes amistades, por ejemplo, entre el escritor Gilbert K. Chesterton con C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien y Bernard Shaw, entre otros muchos. ¿Quién es el verdadero amigo? El que está al pendiente si el otro se enferma y, entonces, lo visita en el hospital. Si fallece algún familiar, lo acompaña en su duelo y le brinda palabras de aliento. Si profesionalmente le va bien, el amigo se alegra mucho. Y si fracasa su negocio, el buen amigo le abre horizontes, le da palabras de esperanza y le anima a recuperarse. El célebre escritor del Siglo de Oro español, Lope de Vega escribió: “Yo dije siempre, y lo diré y lo digo, que la amistad es el mayor bien humano”. El filósofo Aristóteles también advierte que “un amigo es el más precioso de los bienes de la vida”. Son muchas las ocasiones en que se sufre con ocasión de diversos problemas y contrariedades en el transcurrir de la vida. Los amigos acuden en auxilio de quienes necesitan de esa ayuda. ¿Por qué? Porque se trata una amistad desinteresada, pronta para ser un fiel apoyo. Y es que la amistad es un valioso tesoro que no tiene precio. La verdadera amistad se consolida cuando los amigos se corrigen -de modo amable, cordial y en positivo- y así se ayudan mutuamente a mejorar en valores y virtudes y luchar contra los defectos. En definitiva, el verdadero amigo es el que se compromete en hacer todo lo posible para que sus amigos sean felices.

viernes, 8 de julio de 2022

LA FAMILIA Y ASPECTOS VITALES QUE HAY QUE CUIDAR

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 Ante los continuos ataques a la familia (hombre-mujer-hijos), hoy más que nunca conviene difundirla y promoverla. La familia es el ámbito en el cual cada miembro se siente amado y aprende a amar a los demás. No hay que olvidar que las familias están integradas por seres humanos, de carne y hueso. Todas las familias tienen “sus altas y sus bajas”, momentos conflictivos y períodos de armonía y paz. Se debe apreciar a todos los integrantes de una familia y quererlos de todo corazón. En ese ejercicio cotidiano, hay que aprender a perdonar, comprender y disculpar. Esto se dice fácil, pero en muchas ocasiones, hay que hacer un esfuerzo particular para lograr ese objetivo. Las generaciones jóvenes miran a los matrimonios como un ejemplo a seguir. De ahí la importancia de enseñarles cómo se debe querer a la esposa, a los hijos y demostrarles -con hechos- de que sí es posible ser fieles hasta la muerte. El buen ejemplo y la alegría, sin duda, son muy persuasivos para los jóvenes.. La familia es, entonces, una sociedad con características muy peculiares porque los fines del matrimonio son: 1) la procreación de los hijos y, a continuación, 2) la esmerada formación de cada uno de esos niños y, luego, jóvenes. No hay dos hijos iguales, sino que a cada uno a hay que formarlo de acuerdo a su carácter, a sus facultades y virtudes, a sus ideales en la vida, etc. En cierta ocasión, estaba jugando frontón con un amigo y participaban varios miembros de su familia. Se me ocurrió decirle: “¡Cómo se parecen Luis y Juan Pablo!” Y de inmediato me respondió: “No es así, cada hijo tiene sus propias ‘cadaunadas ‘”. La frase me hizo gracia, pero meditándola despacio, mi amigo tenía mucha razón. La labor de ser padres o madres es una verdadera vocación para lo cual hay que formarse. Por ejemplo, tomando cursos de orientación familiar. Ahora también está de moda tomar cursos de superación familiar “en línea” (por internet). Hace unos días me comentaba un amigo que tiene varios hijos y un buen número de nietos que tomó ese curso y que le ha servido bastante. Se llama: “Educar en positivo”. ¿De qué trata en esencia? De que muchas veces los padres se vuelven coléricos con los hijos y casi todo funciona a base de regaños, de gritos, de castigos. Claro está que los hijos terminan teniendo miedo a ese “ogro” en que se ha convertido su padre. Pero debe de ser todo lo contrario, la madre y el padre es muy conveniente que sean “los mejores amigos de sus hijos”. Con quienes compartir anhelos, inquietudes y poderles hacer preguntas de carácter confidencial, por ejemplo: sobre sexualidad, noviazgo, drogas, etc. Todo esto, junto con hacer planes juntos -por ejemplo- practicar deportes, conlleva a un mayor acercamiento. Conozco a matrimonios que se han propuesto tener conversaciones cercanas: la madre con las hijas y el padre con los varones. Claro está, sin hacer acepción de personas. Van juntos al cine, a tomar un helado o un café y platican serenamente y a solas. Esos acercamientos han resultado exitosos. También durante los fines de semana la familia entera sale a andar en bicicleta o hacer gimnasia. O bien, a practicar un deporte como el basquetbol o el voleibol. También salen para hacer un picnic en el campo, o a visitar un museo. De esta manera los padres intervienen directamente en la formación de sus hijos. ¿Cómo se puede progresar en esa conveniencia? Sugiriendo en ellos la práctica de una serie de pequeñas, pero determinantes virtudes para convertir el hogar en un lugar agradable y donde se antoje estar ahí, porque cada miembro de la familia colabora para lograr ese mismo fin. Para ello es necesario que cada uno salga de esa esfera de comodidad que se tiende a crear, aislándose en su propia habitación mediante el celular, el iPad o su lap top. Hay que hacerles ver a los hijos de que tienen que estar pendientes de los demás; de interesarse por sus gustos y aficiones; de querer con los que convivimos tal y como son y no como nos gustaría que fueran; de ofrecerse con los padres a realizar algunos encargos ellos requieren. A la vez, animarlos a socializar con amigos y chicas y asistir a fiestas y reuniones. También es fundamental, como dice el dicho, “Ponerse en los zapatos de los demás”. Para “sentir” lo que ocurre en el corazón de los demás e ir logrando el desarrollo armónico de su personalidad. Por ejemplo, si una hija tiene una gran sensibilidad artística, no se le puede tratar de la misma forma que al hijo adolescente aficionado a los deportes extremos, con un carácter un tanto brusco, pero noble. Otro elemento que considero fundamental, es echar en el baúl “del nunca jamás” todos los rencores y resentimientos y enterrarlos para siempre. Hay que fomentar en el hogar la alegría, el optimismo, el entusiasmo, el trato cordial, fraterno y el buen humor. Nada hay más agradable que mantener el gozo y aprender a ver el lado divertido de la vida cotidiana. Aunque, en ocasiones, no se esté de humor, o se padezca una ligera enfermedad. Es entonces cuando hay que añadir un pequeño “plus”, es decir, un esfuerzo adicional para sonreír y estar amables. En conclusión, la institución familiar es la escuela de valores por excelencia. Como escribía el filósofo y político inglés, Sir John Bowring: “La familia feliz no es sino un Paraíso anticipado”.

lunes, 4 de julio de 2022

LA BELLEZA DE LA LITURGIA

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Se cuenta que un empleado le reclamó a su jefe: ¿Cree usted que es justo que me pague el salario mínimo?”. El jefe le respondió: “Ya sé que no es justo que le pague eso, pero la ley me obliga a pagárselo”. A veces creemos que merecemos más, pero pensándolo bien, tal vez recibimos más de lo justo. Eso mismo nos acontece con Dios, en particular en la liturgia, donde recibimos mucho más de lo que damos. La desproporción entre la inmensidad del don y la pequeñez de quien lo recibe es infinita y no puede dejar de sorprendernos esa misericordia del Señor, señala el Papa Francisco. En la pasada Solemnidad de San Pedro y San Pablo, el 29 de junio, el Papa Francisco publicó una Carta apostólica sobre la formación litúrgica del pueblo de Dios. La tituló: “Desiderio desideravi” —Ardientemente he deseado— (Lc 22,15), refiriéndose a las palabras de Jesús al manifestar su deseo de celebrar la Pascua con sus Apóstoles. El Papa quiere que reflexionemos sobre la Liturgia, la cual es una dimensión fundamental para la vida de la Iglesia: “Quiero ofrecer simplemente algunos elementos de reflexión para contemplar la belleza y la verdad de la celebración cristiana” (n.1). 2) Para pensar En una ocasión una señora, que no era partidaria de las ceremonias religiosas, le reclamaba a su párroco, quien la escuchaba pacientemente. Le decía que en el futuro desaparecerían, pues no conducen a nada, son exterioridades que parecen supersticiones. Al fin el sacerdote, que había estado muy correcto, se levantó y en plan muy campechano, le dio una gran palmada en la espalda a la señora, como si fuera un viejo amigo en un bar. A la vez le dijo unas sorprendentes palabras: “¡Hay que ver qué cosas se le ocurren a este pedazo de alcornoque…!” La dama se puso muy colorada, e indignada le exigió: “Usted está faltando a las más elementales normas de educación…” El sacerdote sonrió y le contestó: “De acuerdo, usted exige que se le trate con buenas maneras. Pero si se trata de Dios, le parece demasiado una simple ceremonia y las muestras de respeto. ¿Comprende ahora la necesidad de esas ‘exterioridades’ para con Dios?” La liturgia nos enseña a tratar del modo apropiado y correcto a Dios mismo, nos enseña a ser “educados” con Dios. 3) Para vivir Al decirnos el Señor que desea ardientemente comer la Pascua, nos está mostrando el deseo ferviente de Dios mismo de compartir esos momentos con nosotros. Por ello, en la liturgia tenemos la posibilidad de vislumbrar la profundidad del amor de las Personas de la Santísima Trinidad hacia nosotros (n. 2). En la “Última Cena”, Jesús sabe que Él es el Cordero que muere. Esa Cena es única, irrepetible y verdadera novedad de la historia. El infinito deseo de Dios de restablecer la comunión con nosotros, que era y sigue siendo su proyecto original, no se podrá saciar hasta que todo hombre, de toda lengua y nación haya comido su Cuerpo y bebido su Sangre: por eso, esa misma Cena se hace presente en cada celebración de la Eucaristía. El Señor sigue deseando ardientemente celebrar la Misa, su Sacrificio, con nosotros. Que no dejemos de seguir asombrándonos por la belleza de la Liturgia bajo la mirada de María, Madre de la Iglesia. (articulosdog@gmail.com)