martes, 20 de febrero de 2024

LAS CARACTERÍSTICAS DE NUESTRO TIEMPO

                                                            Raúl Espinoza Aguilera

Acabo de felicitar a un amigo que cumplió 70 años. Comentábamos la velocidad con que se pasa la vida y el tiempo, casi sin sentirlo.

Muchas personas, hacia el final de sus días, es cuándo se preguntan estas cuestiones fundamentales: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia a dónde voy?”

A otras les sucede con ocasión de una grave enfermedad, ante la pérdida de un ser querido o por un accidente casi fatal.

En 1970 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura al escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn, quién, además de ser un brillante y prolífico escritor -a la altura de León Tolstoi y Fiódor Dostoyevski- fue un crítico del sistema marxista-leninista que imperaba en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.). Por esta razón, se le condenó al exilio.

Pero el materialismo ateo que escritor hacía notar en Rusia, al abandonar su Patria y viajar por diversos países de Europa y por Estados Unidos, observó un materialismo hedonista, en diversos sectores de la población, incluso en el ambiente de algunos intelectuales, sin interés alguno por conocer la Verdad hasta sus últimas consecuencias. Y se sintió profundamente defraudado. Por otra parte, en los medios de comunicación -decía- había una fuerte competencia entre marcas de shampoos para el cabello, lociones, cremas, desodorantes, y muchas más cosas sin importancia.

Es justo lo que nuestro Premio Nobel de Literatura (1990), Octavio Paz, señala en su libro “El Laberinto de la Soledad”: el hombre contemporáneo parece esconderse detrás de “una máscara y detrás otras máscaras, pero en el fondo subyace el vacío, el hastío y la infelicidad”.

Otros pensadores como los Psiquiatras Dr. Viktor Frankl (“Psiconálisis y Existencialismo”), el Dr. Enrique Rojas (“El Hombre Light”) y el Filósofo Ricardo Yepes Stork (“Fundamentos de Antropología”) afirman que han observado:

1.    Un materialismo en lo profesional para concederse todo tipo de lujos y caprichos.

 

2.    El hedonismo que algunos buscan afanosamente por pasarla bien a costa de lo que sea. Se buscan sensaciones cada vez más novedosas y excitantes.

Parecería que sólo les interesa prioritariamente un coche último modelo, la lap top más reciente, el celular más innovador, un reloj de una marca determinada, realizar continuos viajes de placer y buscar todo lo que proporcione bienestar.

 

3.    El amor aparece devaluado por relaciones fugaces, pasajeras, sin correr ninguna responsabilidad.

 

4.     Los valores dejan de importar, porque todo queda relegado por el uso que se da a “la libertad” (que más bien es libertinaje).

 

5.    Aparece una “nueva ética” que sustituye a la verdadera Moral ya que, según ellos, “todo es relativo” de acuerdo a los propios intereses (Relativismo). Para quienes opinan así, ya no hay verdades universales y permanentes, sino sólo hechos que se eligen según la propia conveniencia.

 

6.    Lo importante es adquirir bienes materiales y estar a la moda (Consumismo). Cuando se adquieren esos bienes, socialmente se consideran autorrealizados con un bienestar pasajero.

 

7.    Los grandes temas del hombre, como el dolor, la enfermedad, la muerte, el sentido de la vida, qué es lo que existe después de la muerte, se suelen tomar con indiferencia, apatía e incluso repulsión. Prefieren vivir al día y no pensar en el mañana (Escepticismo y Nihilismo).

 

8.    La búsqueda ansiosa de lo festivo o divertido. Cualquier cosa es válida con tal de evadirse y no enfrentarse con su propio yo a solas. Se busca el socializar mucho, la música, las series de televisión, los videojuegos, el internet, los amoríos, etc. Lo importante es habitar en ese mundo frívolo, superficial y dejarse llevar por el día a día.

 

Hay personas que sufren de depresión nerviosa, o bien, acuden al alcohol, las drogas ante esa existencia sin ningún sentido.

 

Por fortuna, muchas personas -tarde o temprano- cortan radicalmente con ese modo de vivir y se percatan de la existencia de un Ser Trascendente y, en la medida que se acercan a ese Ser, experimentan una profunda felicidad, que sacia todos sus anhelos y testimonian la intervención palpable de Dios que dio un giro considerable a sus vidas encontrando por fin “El Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14,6).

 

lunes, 19 de febrero de 2024

LA GENEROSIDAD: UNA VIRTUD CONTAGIOSA

                                                                           Raúl Espinoza Aguilera

Tengo muy grabada en mi mente el recuerdo de la Santa Misa que celebró el Papa Juan Pablo II (ahora Santo) en el Valle de Chalco, Estado de México, en mayo de 1990, ante más 500,000 personas. En la noche anterior, había llovido abundantemente y se formaron grandes charcos y lodazales. Aquel espectáculo era desolador, a pesar de ello, la multitud siguió con devoción y piedad la Misa, con numerosas muestras de cariño hacia el Romano Pontífice. En esa ocasión, “el Papa Viajero” -como le decían algunos periodistas- mencionó durante su homilía: “No podemos vivir y dormir tranquilos mientras miles de hermanos nuestros -muy cerca de nosotros- carecen de lo más indispensable para llevar una vida humana digna”. Estas palabras calaron hondo en muchos mexicanos. Fue el Obispo y Prelado del Opus Dei, Monseñor Álvaro del Portillo (ahora Beato), quién de inmediato pidió que varias personas de la Obra en México junto con sus amigos, se encargaran una labor social de envergadura que aliviara -en parte- las necesidades de esa zona tan depauperada en la periferia de la metrópoli. Ya en su viaje pastoral, en mayo de 1983, Monseñor Álvaro Del Portillo se dolía profundamente por las patentes desigualdades económicas de la población, lo que le dio ocasión para hablar con mucha fuerza de las obligaciones sociales de los católicos, e impulsar a miembros del Opus Dei a poner en marcha nuevas iniciativas sociales de gran alcance, además de las ya existentes en la República Mexicana, que no eran pocas. Por ello, se comenzaron labores como “La Ciudad de los Niños” en Monterrey y “Jarales” en Guadalajara (de ambos sexos) para niños y jóvenes de escasos recursos.

Así que, en 1990, se formó un equipo de señoras y profesionistas emprendedores, quiénes asumieron esa responsabilidad. La primera tarea fue conseguir un vasto terreno donde se pudieran iniciar las actividades educativas una escuela para niñas y otra para niños. Gracias a la generosidad de un benefactor, esa propiedad se consiguió en el casco de una vieja y semiderruida hacienda, llamada “San Francisco Acuautla”, en el municipio de Ixtapaluca, Estado de México, enmarcada dentro de un pueblo que lleva ese mismo nombre. Se organizaron varias campañas de donativos para reconstruir parte de la hacienda y algunas aulas. Muchas personas ayudaron a esta noble causa porque estaban convencidos de la finalidad netamente altruista que se perseguía y el bien que repercutiría en la niñez y juventud de ese rumbo de la ciudad. En 1991 iniciaron un kínder para niños (“Acuautla”) y niñas (“Meyalli”) en parte del casco viejo reconstruido. Se iniciaron las clases con privaciones de todo tipo, pero con mucha ilusión.  A esta iniciativa en su conjunto, la llamaron “EDUCAR, A.C.”. A la vuelta de los años y, con la generosidad constante de miles de personas, se abrieron estudios de preprimaria, primaria, secundaria y preparatoria. En lo personal, fue en 1993 cuando comencé a dar clases primero y, años después, formé parte del comité directivo. Me daba gusto observar con qué entusiasmo y alegría trabajaban los profesores, directivos, miembros del Patronato y padres de familia, porque eran conscientes que se estaba comenzando una gran iniciativa y ellos eran los pioneros. A los padres se les hacía un estudio socioeconómico y, en mayor o menor grado, en un inicio todos los alumnos estaban becados.

Pronto salieron interesantes iniciativas. Por ejemplo, como todos los días yo viajaba desde el poniente de la ciudad hasta los colegios, situados a poca distancia de la autopista México-Puebla, muy cerca de Chalco. Un grupo de profesionistas jubilados me buscaron porque querían colaborar como preceptores académicos. Entre ellos: un médico, un arquitecto, varios ingenieros, un administrador, etc.

Se organizaban cursos intensivos de orientación familiar en una ex Hacienda del Estado de Morelos. Se combinaban clases, deporte y tertulias musicales. Me acuerdo que un padre de familia -con un trabajo sencillo porque reparaba ponchaduras de llantas- me comentó: - ¡Qué falta me hacían estas clases de orientación familiar! Porque ya sé cómo educar mejor a mis hijos y no “a la brava” como fue la educación que recibí de mis padres, de mis tíos y, en general, lo que me daba cuenta de los padres de mis amigos. Se organizaron en forma permanente cursos de orientación para matrimonios en las aulas del colegio. Como expositores se consiguieron a magníficos pedagogos de la Universidad Panamericana. Estos avances se le informaban a Monseñor Álvaro del Portillo quien, además, sugirió hacer una labor de Evangelización en esa zona. Verbigracia, muchas parejas no se casaban por la Iglesia Católica con la explicación “de no tener dinero para comprar el borrego”.  Así que varios profesores se dieron a la tarea de capacitar a esas personas para que estuvieran bien preparadas para poder casarse, de acuerdo con el Párroco del lugar. Se les hizo ver que no necesitaban gastar un dineral, sino que se juntaran varias parejas y que se casaran en la Parroquia, con un convite sencillo y familiar porque lo importante era recibir el Sacramento del Matrimonio.

A los profesores y padres de familia -que lo deseaban- se les impartieron unos cursos de formación cristiana, así como clases sobre el Catecismo de la Iglesia (1992). Luego se estudió el modo de construir un Oratorio (o Capilla), pero resultaba demasiado costoso. Un Ingeniero chileno, que se encariñó con esta labor de formación integral, comentó que él cubriría la totalidad de los gastos que se hicieran. Actualmente, se llega a 690 padres de familia, a 75 profesores y a 1,600 alumnos. Continuamente hay conferencias y exposiciones de los alumnos y alumnas sobre diversas ciencias, sobre tecnología, acerca de las energías renovables, sobre electricidad y magnetismo; se organizan campeonatos de futbol, cursos de orientación vocacional, etc. Muchos exalumnos han cursado carreras universitarias y ahora son destacados profesionistas.

Todo comenzó con las palabras de urgente petición de San Juan Pablo II, durante la homilía de la Santa Misa celebrada en Chalco, Estado de México, y el dinamismo que le imprimió el Beato Álvaro del Portillo para que muchas personas se involucraran en este megaproyecto, que ahora es una maravillosa realidad.

 

AL INICIO DE LA CUARESMA: LIBRES PARA AMAR

Pbro. José Martínez Colín

1) Para saber

“La libertad es el instrumento que puso Dios en las manos del

hombre para que realice su destino” (Emilio Castelar). Para esta

Cuaresma el Papa Francisco escribió un mensaje con el lema: “A través

del desierto Dios nos guía a la libertad”.

En la Sagrada Escritura, se relata cómo Dios libera al pueblo judío de

su esclavitud en Egipto. Luego caminarán cuarenta años por el desierto

antes de entrar a la tierra prometida. Ahora, en la Cuaresma, con sus

cuarenta días, Dios desea liberarnos para tener una vida nueva.

Hoy, señala el Papa, el pueblo de Dios necesita ser liberado de sus

esclavitudes y pasar de la muerte a la vida. Con el bautismo comenzó

nuestra liberación, pero falta hacerlo de varias esclavitudes.

2) Para pensar

La libertad que nos ganó Jesús, no se pierde. Así lo testimonia la

hermana Gloria Cecilia Nárvaez, religiosa colombiana que fue

secuestrada en octubre del 2017, en Mali. Con otras religiosas, servía en

la catequesis de niños, jóvenes y en la promoción de las mujeres. Duró

secuestrada durante casi cinco años por yihadistas. La religiosa recordó

que al llevársela, sus captores le pusieron una cadena en el cuello con

un artefacto explosivo. Aseguró: “aunque fueron años difíciles, puedo

decir con certeza que mi espíritu no estuvo secuestrado. Me sostuvo mi

fe y esperanza... Pude vivir mi espiritualidad franciscana, al contemplar

la naturaleza, los atardeceres, los camellos, la diversidad de pajaritos,

las noches con estrellas… Dios me abrazaba con mi hermana

naturaleza”.

La religiosa relató: “solía dibujar un cáliz en la arena y adornaba mi

sagrario con flores. Mis captores se enfurecían y lo borraban con los

pies. Invocaba al ángel de mi guarda, de rodillas juntaba mis manos al

cielo nombrando con mucho amor el dulce nombre de María. Rezaba el

Rosario juntando piedritas; aunque afuera había serpientes y hormigas”.

Cuando había una fuerte tormenta Gloria se encerraba en su tienda a

rezar. Al terminar, solo su tienda quedaba en pie, todas las demás,

destruidas. Sus captores le gritaban: “El islam es la religión”, y la


insultaban para que renegara de su fe y se hiciera musulmana. Algunos

se convirtieron al islam para ser tratados mejor, pero la hermana Gloria

decía: “Jesucristo lo es todo para mí y jamás renunciaré a Él”. Rezaba

por su conversión. Vivía lo que decía San Francisco de Asís: ‘Si te

azotan, bendícelos y que nadie se vaya sin ver en tus ojos la

misericordia”. Ahora Gloria invita a perdonar, a reconciliar y sembrar la

paz.

3) Para vivir

A diferencia del Faraón, que quería esclavos, Dios lo que quiere son

hijos. Por ello nos creó libres, para amarlo libremente. Y al perderla por

el pecado, desea devolvérnosla una vez más en la Confesión. Dios no se

cansa de nosotros.

La Cuaresma es tiempo de liberarnos de la esclavitud del pecado: la

mentira, el consumismo, la soberbia de sentirnos omnipotentes, la

desesperanza. Por eso la oración, la limosna y el ayuno nos ayudan a

vaciarnos y liberarnos de los apegos que nos aprisionan. Es un tiempo

de rostros alegres, donde se sienta la fragancia de la libertad, y se libere

el amor al necesitado que hace nuevas todas las cosas.

(articulosdog@gmail.com)

lunes, 12 de febrero de 2024

14 DE FEBRERO: DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD

                                                                              Raúl Espinoza Aguilera

En la fecha del “Amor y la Amistad”, por lo general, se tiende a pensar en el noviazgo, o bien, en jóvenes que mantienen una relación de amistad y aspiran a convertirse en novios.

Quiero enfocarme en el fruto del noviazgo bien vivido: al Matrimonio, en orden a formar una familia. Para ello se requiere que verdaderamente sean amigos y creen vínculos de intereses comunes, de confianza, de cariño desinteresado y construyan puentes de permanente comunicación.

Sobre todo, hacer realidad esa afortunada frase: “¡Siempre de novios”! Es bien conocido que los matrimonios que perseveran unidos, con el paso de los años, siguen teniendo detalles de afecto como cuando eran novios, verbigracia: llevarle a la esposa unas flores, unos chocolates o algún detalle que el marido sabe que a ella le gustan. Y la esposa preparando los platillos que a él le encantan. Incluso siguen llamándose mutuamente: “Cariño”, “Amor”, “Corazón”. De esta manera, el amor matrimonial sigue vivo y actual, como una llama que permanece encendida en medio de las dificultades.

El Catedrático en Ética Filosófica, Dr. Ángel Rodríguez Luño, afirma: “La familia es una sociedad estable que tiene por objeto la propagación de la especie humana, y en la que sus miembros, por medio de la comunidad de vida y amor, hacen frente a las necesidades materiales y morales de la vida cotidiana”.

Por eso, comenta este mismo autor, el fin primario del matrimonio es la generación y educación de los hijos. Mientras que el fin secundario es la mutua ayuda de sus miembros, y especialmente -durante toda la vida- el mutuo complemento y perfección de los cónyuges entre sí.

De ahí la importancia que tiene el cuidar los pequeños detalles para que el amor en la familia se mantenga siempre renovado, por ejemplo:

1.    ¡Si cedes, todos ganan! Cada quien tiene su propia personalidad con sus virtudes y defectos; con sus gustos, talentos y aficiones y hay que dejar -con libertad- que se desenvuelvan y no pretender de encasillarlos. Cuando los padres son conciliadores y buscan el bien de toda la familia, enseñan a  saber ceder en asuntos de poca monta para evitar las discusiones por motivos banales o en cuestiones opinables.

2.    No digas todo lo que pasa por tu cabeza. Aprender a matizar lo que vamos a decir, reviste capital trascendencia, con la finalidad de no herir susceptibilidades con la excusa de “ser espontáneo”.

3.    ¡Hay que ponerse en los zapatos de los demás! El conocer a fondo los caracteres y temperamentos de la esposa y de cada hijo, es como “ese lubricante” que contribuye a respetar a cada uno tal y como es. Hay chicas jóvenes con exquisita sensibilidad artística y practican el piano, el violín; estudian pintura o Literatura. En cambio, si el hijo mayor de la familia le gusta el campo, las excursiones, monta a caballo y practica deportes de alto riesgo. Lógicamente a cada uno hay que tratarlo de modo diferente.

4.    Decir “no” a los rencores y resentimientos. Es muy fácil dejarse llevar por “un sentimentalismo como de telenovela”. Y sentirse “herido” por comentarios que no tuvieron la más mínima intención de ofender a una persona y generarle recuerdos negativos; dramatizando por asuntos que no tienen la mayor importancia y pasando por alto, si algo no es de nuestro agrado, ya que olvidar es perdonar.

5.    La importancia de saber elogiar. En general los varones (y algunas mujeres, también) son parcos para decir unas palabras de reconocimiento en  lo que está bien elaborado o que ha costado mucho esfuerzo lograrlo, como: un ascenso en el trabajo profesional de la esposa; que una hija o un hijo obtenga el mejor promedio de su promoción; que la esposa está estrenando un vestido le queda muy bien o que un hijo obtenga el primer lugar en el campeonato de su equipo en la liga de futbol. Unas palabras de alieno y ánimo ayudan mucho a continuar superándose.

6.    Llevar noticias alegres en casa. En la convivencia diaria de familia tratar de contar cosas amables, divertidas, que hagan sonreír a los demás y pasen un rato agradable, en vez de soltar un verdadero “torbellino” de malas noticias que abundan en algunos medios de comunicación. Para ello se requiere ir recogiendo durante el día pequeños sucesos que resulten gratos y que llenen de gozo y entusiasmo a los demás.

7.    Nunca criticar a los demás. San Josemaría Escrivá de Balaguer, tiene en su libro “Camino”, un par de pensamientos que en lo personal me han sido de mucho provecho: “No hagas crítica negativa: cuando no puedas alabar, cállate” (No. 443). En otro punto escribe: “No admitas un mal pensamiento de nadie, aunque las palabras u obras del interesado den pie para juzgar así razonablemente” (No. 442).

8.    La batalla contra el egoísmo. Pienso que cada uno tiene la tendencia a encerrarse en sí mismo y así vivir aislado en su propio mundo, ahora que abundan los celulares, los Ipads, las series de TV, los videojuegos, los audífonos para escuchar la música que les gusta, etc. Me parece que hay que hacerles ver a los miembros de la familia que, todo eso está bien,  pero con medida, y por encima del “yo” se encuentra el aprender a vivir realmente en convivencia familiar. Así podríamos continuar aportando un conjunto de consejos para hacer más grato y alegre el trato, sin descuidar los oportunos detalles de buen humor.

 

 

CONTAR HASTA CIEN

 Pbro. José Martínez Colín

 

1)  Para saber

“No dejes que la ira te impida seguir amando porque un día se te pasará esa ira y la persona a la que amas ya no estará”. Esta frase dicha en un programa de televisión muestra la importancia para dominar este vicio terrible, origen de guerras y violencia.

Ahora el Papa Francisco reflexionó sobre la ira: un vicio particularmente tenebroso, y se podría decir que es “visible”, pues difícilmente se logra disimular ya que transforma el semblante, pone el cuerpo en agitación, respiración agitada, una mirada torva y ceñuda.

Lo injusto de la ira es que muchas veces no se desata contra el culpable, sino contra el primer desafortunado con el que uno se encuentra. Hay personas que contienen su ira en el lugar de trabajo, pero una vez llegados a su casa se vuelven insoportables para la esposa y los hijos. Y es que la ira es un vicio desenfrenado, que invade los pensamientos, y llega a dominar a la persona.

2)  Para pensar

El emperador Augusto tenía como consejero al filósofo Atenodoro. Cuando éste iba a abandonar la corte, el emperador le pidió un último consejo, a lo que le contestó: “Te aconsejo que cuando estés airado no tomes ninguna decisión sin haber antes pronunciado en voz baja todas las letras del alfabeto”.

Cuando no se está sereno es bueno contar hasta diez, veinte, o cien, según los casos. A veces conviene no decir nada hasta el día siguiente en que se ven los problemas en su verdadera dimensión.

La ira es un vicio que destruye las relaciones humanas, no acepta la diversidad del otro. La imaginación pinta al otro de modo desagradable: detesta el tono de su voz, sus gestos, sus formas de razonar. Se dificulta su aceptación. Si no se controla, puede crecer a base de pensamientos tortuosos que la agrandan y llegan a hacer perder la lucidez. Tal vez se ha experimentado que el airado siempre dice que el problema está en la otra persona; nunca es capaz de reconocer sus propios defectos y faltas.

3)  Para vivir

La Sagrada Escritura nos da dos recetas contra la ira: la primera, que no lleguemos a la noche sin haber buscado la reconciliación, con el fin de cortar de raíz esta espiral demoníaca. San Pablo lo recomendaba: «No permitan que la noche los sorprenda enojados» (Ef 4, 26).

La segunda es llevar a la oración el compromiso de perdonar a los demás como Dios lo hace con nosotros, como rezamos en el Padrenuestro. El perdón contrarresta la ira, lo mismo que la mansedumbre y la paciencia.

A veces surgen pasiones de modo involuntario en que no hay responsabilidad; en cambio, sí la hay en fomentarlas y hacerlas crecer. Pero se puede hablar de una sana, e incluso santa, indignación, distinta de la ira. Es cristiano, enfadarse ante una injusticia o maltrato al débil. La santa indignación la vemos en Jesús cuando expulsó a los mercaderes en el Templo. Fue una acción fuerte y profética, dictada no por la ira, sino por el celo y amor por la casa del Señor (cfr. Mt 21, 12-13).

Importa ser conscientes de nuestra debilidad frente a la ira. El Papa Francisco sugiere pedirle al Señor la luz para educar nuestras pasiones para dirigirlas al bien, y no al mal, y no nos dominen, sino que las transformemos en un santo celo por el bien. (articulosdog@gmail.com)

domingo, 4 de febrero de 2024

PAPA FRANCISCO: LAS CADENAS QUE ESCLAVIZAN AL HOMBRE DE NUESTRO TIEMPO

                                                               Raúl Espinoza Aguilera

Es una maravilla tener a un Romano Pontífice tan sabio y experimentado en abordar temas de palpitante actualidad. El pasado domingo 28 de enero habló sobre las cadenas que esclavizan a las mujeres y hombres de nuestro tiempo.

Señalo una lista de dichas cadenas:

1.    Las adicciones;

2.    Las modas;

3.    Las tentaciones;

4.    El miedo o la inseguridad;

5.    La intolerancia;

6.    La idolatría del poder.

7.    Los ataques de Satanás.

8.    El gran remedio: invocar a Jesús.

 

Sobre esas adicciones comenta: “Pienso que nos hacen esclavos, siempre insatisfechos y devoran energía, bienes y afectos”. Recuerdo a un pobre hombre de 55 años que, para “engancharlo y hacerlo adicto, le regalaban un pequeño sobre con cocaína gratuitamente. En un principio, esta persona se mostraba agradecida y contenta. Pero luego le comenzaron a cobrar lo que realmente costaba la porción de esa droga. Como no tenía muchos bienes económicos, comenzó a vender lo que tenía en su casa: refrigerador, horno de microondas, lavadora, estufa, televisión, aparato de música, etc.

Como es lógico, su esposa e hijos mayores se molestaron mucho y como no recapacitaba ni se corregía ni quería asistir a las sesiones de psicoterapia contra las drogas, optaron por correrlo de su casa.

Yo daba clases en un plantel escolar del Municipio de Ixtapaluca. Día con día, me lo encontraba muy desesperado en un crucero pidiendo limosna de coche en coche. Como era evidente que estaba en plena crisis de ansiedad, los demás conductores se percataron de inmediato. Dieron aviso a las autoridades y pronto se lo llevó una patrulla. Ese hombre, por la droga, había perdido a su familia, a sus bienes y su dinero.

“Otra cadena: pienso en las modas dominantes que nos empujan al perfeccionismo imposible, al consumismo y al hedonismo que mercantilizan a las personas y desvirtúan sus relaciones”. Sabemos que existen muchas personas que su norma de conducta la dicta “el qué dirán”. Y sufren imaginando si su coche, su lap top, su celular, su reloj y su ropa, etc. están en la vanguardia de la moda y temen ser rechazados por los demás.

Sobre el hedonismo. Nos encontramos ante un verdadero alud de pornografía que presentan a la mujer “como objeto de consumo” y nada más. Siguiendo la absurda lógica de: “Úsese y tírese”, tanto en los medios de comunicación, como en las redes sociales, y costumbres en las que se degradan a las mujeres.

Otra cadena son las tentaciones, por ejemplo, a robar cuando no se tiene dinero para adquirir un bien determinado; dejarse llevar por la curiosidad y probar drogas alucinógenas o para serle infiel a la esposa, etc.

La Intolerancia es frecuente en personas que carecen de amplitud de criterio y rechazan a las personas, en virtud de su raza, lengua, estrato social, por su apariencia física, por su empleo, etc.

La idolatría del poder. Esto se da mucho en el terreno de la política cuando los demás se convierten en “peldaños para subir un escalón”, o también, con el objeto de instrumentalizar a los conocidos para obtener un contacto o logro determinado. Se manipula perversamente el pensamiento mediante la propaganda o el engaño en los discursos o declaraciones que pueden generar las grandes promesas.

El Santo Padre, a todas estas cadenas esclavizantes, las enmarca en los continuos e infatigables ataques de Satanás -que es el “gran tentador”- siempre buscando la eterna condenación de las almas y con quien no se debe dialogar. “Si entran en diálogo con el diablo, él gana siempre”-asegura el Papa.

Pero tenemos a un Gran Aliado y Amigo que es Jesucristo. Lo leemos en los Santos Evangelios cómo Jesús expulsa al diablo y huye despavorido ante el Hijo de Dios Encarnado. Pero subraya el Romano Pontífice: “No conversa con él”.

En lo personal recomiendo la lectura de dos libros muy ilustrativos sobre el modo de pensar y actuar del demonio, escritos por el escritor inglés Clive Staples Lewis (1898-1963): “Cartas del diablo a su sobrino” y “El diablo propone un brindis”.

El remedio de los remedios es invocar con fe a Jesús, precisamente ahí donde las cadenas del Maligno aprietan con más intensidad.

 

 

 

 

¿POSEO O SOY POSEÍDO? LA AVARICIA

Pbro. José Martínez Colín

 

1)  Para saber

Se cuenta que un turista americano viajó a El Cairo, Egipto, para visitar a un famoso sabio. Cuando llegó a su casa quedó decepcionado pues vivía en una habitación muy simple: unos cuantos libros, un tapete para dormir, apenas una mesa y una silla como mobiliario. “¿Dónde están sus muebles?”, preguntó intrigado el turista. El sabio rápidamente también le preguntó: “Y los suyos, ¿dónde están?” El turista sorprendido dijo: “¿Los míos? ¡Yo estoy aquí solamente de paso!” El sabio concluyó: “Pues yo también…”

En su reciente reflexión sobre los vicios, el Papa Francisco se detuvo en la avaricia, como un apego desordenado a los bienes, especialmente al dinero. El avaro no es generoso. Y no se trata de cuánto dinero se tenga, pues es una enfermedad del corazón, no de la cartera, dice el Papa.

Hubo una época de la Iglesia Católica en que algunos decidieron irse a vivir al desierto desprendiéndose de todo para orar. Se les llamó “Padres del desierto”. Pero aún en esas circunstancias experimentaron que no estaban libres de la avaricia, pues siempre estaba la tentación de apegarse a los objetos de poco valor que tenían y eso les quitaba la libertad. Entonces descubrieron un medio para evitarlo: reflexionar en la propia muerte, saber que por mucho que se acumulen bienes en el mundo, nada se llevará la morir.

2)  Para pensar

En los relatos de los padres del desierto, cuenta el Papa Francisco, se encuentra la historia de un ladrón que, mientras el monje dormía, le robó los pocos bienes que guardaba en su celda. Cuando despertó el monje, nada turbado por el incidente, se puso tras la pista del ladrón. Cuando al fin lo encontró, el ladrón intentó huir, pero el monje en lugar de reclamarle lo robado, le entregó las pocas cosas que le quedaban diciéndole: "¡Te olvidaste de llevarte esto!"

Podemos ser dueños y señores de los bienes que poseemos, pero hay que tener cuidado de que al final, ellos nos pueden poseer. Dependerá de cómo nos disponemos interiormente para relacionarnos con ellos. Obviamente las riquezas no son en sí mismas un pecado, pero sí son una responsabilidad. Depende cómo las utilizamos. Pensemos que relación tenemos con lo que poseemos.

3)  Para vivir

Nuestro corazón fue creado para amar; un amor que conlleva darse. Por ello sólo se amará propiamente a alguien, no a algo. Las cosas se pueden apreciar y cuidar, pero el amor es hacia las personas. La avaricia corrompe la voluntad del hombre inclinándolo a poner su corazón en los bienes materiales.

La Sagrada Escritura nos hace ver que el vínculo de posesión que construimos con las cosas es sólo aparente, porque no somos los amos del mundo: esta tierra que amamos no es en verdad nuestra, y nos movemos por ella como extranjeros y peregrinos (cfr. Lv 25,23). Por ello nuestro Señor nos invita a no preocuparnos ni poner nuestra seguridad en las cosas, ni tener miedo a no tener, sino más bien confiar como buenos hijos en la bondad de nuestro Padre Dios.

No dejemos, pues, que las riquezas nos posean, sino utilizarlas para el bien, siendo generosos con todos y con los que más nos necesitan, aprendiendo de Cristo que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Cor 8,9). (articulosdog@gmail.com)