lunes, 17 de enero de 2022

"LA BELLA Y LA BESTIA"

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Es conocido el cuento de “La Bella y la Bestia”, sobre todo a partir de ser llevada al cine en varias ocasiones. Es un cuento de hadas tradicional europeo y ha tenido muchas variantes. Se piensa que su autora es la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve que publicó el cuento en 1740, aunque algunos investigadores señalan su origen mucho tiempo atrás. En el cuento se relata cómo un hermoso Príncipe, pero presumido y arrogante, fue convertido por una hechicera en una Bestia por su soberbia y egoísmo. El hechizo terminaría cuando aprendiera a amar y fuera realmente amado. Aparece una hermosa mujer llamada Bella, quien llega a enamorarse de él, rompiéndose el hechizo, y recuperando el príncipe su forma humana. En nuestro bautismo, guardando las debidas proporcionas, sucede algo semejante como el cuento: somos transformados y recuperamos la forma que habíamos perdido por el pecado: somos hechos hijos de Dios, semejantes a Cristo. El tiempo de Navidad concluyó con la fiesta del Bautismo del Señor. El Papa Francisco la celebró bautizando a 16 niñas y niños. Recordó que comenzamos a ser hijos de Dios el día de nuestro bautismo, ahí nos convertimos en hijos amados del Padre. Recuperamos la hermosa imagen de Cristo y por ello somos cristianos. 2) Para pensar Cuando el papa San Juan XXIII asumió el pontificado, fueron a saludarlo los de su pueblo de origen. En la plática uno le preguntó si era muy duro el peso de ser Papa. Entonces el Papa les recordó que cuando él era un niño de siete años, su papá lo llevó de su pueblo a la feria. Pero tuvieron que caminar mucho, se cansó y ya no podía caminar. Entonces su papá lo puso sobre sus hombros y lo llevó hasta la feria. Se presentaba en la feria un espectáculo, pero como era muy bajo de estatura, no veía nada. Entonces, una vez más, su papá lo puso sobre sus hombres y ya pudo mirar sin dificultad. El Papa concluía: Así sucede, con la certeza de ser hijo del Padre más bueno y más poderoso, soy capaz de llevar el peso del pontificado. Él me pone sobre sus hombros. Pensemos si el sabernos hijos de Dios, nos hace recuperar la paz ante las dificultades y problemas. 3) Para vivir Sabiéndonos hijos de Dios, nos corresponde vivir de acuerdo con lo somos. Por ello no cabría tener temores. San Josemaría nos lo recuerda: “Un hijo de Dios no tiene ni miedo a la vida, ni miedo a la muerte, porque el fundamento de su vida espiritual es el sentido de la filiación divina: Dios es mi Padre, piensa, y es el Autor de todo bien, es toda la Bondad. —Pero, ¿tú y yo actuamos, de verdad, como hijos de Dios?” (Forja, 987). El nacimiento de Cristo, que vino a salvarnos y hacer que recuperáramos la gracia perdida, lleva a cabo su eficacia salvadora precisamente en nuestro bautismo. De aquí la importancia de bautizar lo antes posible a los hijos para no privarlos de tan gran don. Ahí se recibe la identidad cristiana que los padres y padrinos habrán de cuidar y alimentar. El Papa Francisco señaló que también nuestra oración ha de ser la de un hijo con su Padre. De ello trataremos la próxima ocasión. Que sepamos vivir alegres y seguros del amor incondicional que Dios nos tiene. (articulosdog@gmail.com)

REINVENTARSE A SÍ MISMO

Raúl Espinoza Aguilera,@Eiar51 Reconozco que la primera vez que escuché esta expresión no entendí ni poco ni mucho, sino ¡absolutamente nada! En mi interior, llegué a la conclusión: “Ya no saben ni qué inventar”. Con el paso de los años y leyendo a diversos autores, he llegado a la conclusión que no es una frase estrafalaria ni superficial, sino que parte de la riqueza interior que toda persona posee. Por ejemplo, en personas que les resulta mediocre o monótona su vida al llegar a los sesenta o setenta años, cuántas veces no ha constituido un gran descubrimiento que tienen aptitudes para la pintura, la música, el arte o la creación literaria. Me viene a la memoria el recuerdo de un brillante profesionista dedicado a la comercialización que fue jubilado y se encontraba un frustrado porque consideraba –y con razón- que a sus 65 años todavía podía dar mucho de sí. Comenzó a incursionar en la poesía, en la redacción de cuentos y novelas. Un día vino a mi casa y me trajo nada menos que cinco libros de su reciente producción literaria y me dejó realmente asombrado porque resultó ser un buen literato. Y todavía me dijo: “Tengo en borrador muchos otros cuentos, poemas y novelas”. Es decir, ya había tomado su hilo conductor y realmente se encontraba muy contento y satisfecho consigo mismo. De igual forma, otro maestro de una reconocida universidad consideraba que “algo le faltaba en su vida” y se dedicó a tomar clases de pintura. Para sorpresa de su familia y la mía, en poco tiempo entró a una exposición de pintura y logró vender algunos cuadros y recibió elogios de su arte pictórico en la Escuela Impresionista. Este suceso le aumentó su autoestima y continuó pintando con mayor constancia e interés. También he conocido a Ingenieros que a su edad madura han incursionado con acierto en las Humanidades, realizando Maestrías y Doctorados en Filosofía, Historia, Pedagogía y han terminado dedicándose a esas especialidades, sin dejar su original profesión de Ingenieros. Tengo a un viejo amigo Pedagogo que con los años descubrió que tenía un enorme interés por la Historia de México, en un principio era un mero hobby, y ahora resulta que es un experto en esta materia, escribe y da clases sobre esta materia. A todos ellos los veo felices, contentos, realizados con sus nuevas actividades. Y me comentan: “¡Cuándo era joven nunca pensé que tendría vocación por las carreras humanísticas, por el arte o la pintura!” De la misma manera, recuerdo a un Filósofo –inteligente y destacado estudiante- que hizo un Posgrado en Alta Dirección de Empresas, y en los primeros meses me contaba que recibió bullying concretado en crueles burlas de sus compañeros de clase que le decían: “¡No entendemos porqué tomas esta Maestría, si no sabes casi nada de Economía, Finanzas, y menos de Dirección de Empresas. Vas a reprobar y, en poco tiempo, tendrás que dedicarte a dar clasecitas de Filosofía!”. Pero este joven no se desanimó ante esos comentarios hirientes. Todo lo contrario, en primer lugar, tomó unos cursos de capacitación en esas materias de las que carecía de formación y, a continuación, se esmeró en estudiar con admirable constancia durante esos dos años que duraba la Maestría y, al final, logró una hazaña increíble: ser el mejor estudiante de su generación. Hasta tal punto que, el Director de esta Maestría le pidió ser el orador principal en la ceremonia de graduación ante el asombro de sus compañeros. Actualmente se dedica a la Dirección de Empresas y cambió completamente su giro profesional. La Filosofía le ha servido mucho para presentar una concepción trascendente y humanista de la actividad empresarial. En pocas palabras, en todos estos casos tuvieron la valentía de “atreverse a romper la inercia trazada”, en no caer en el conformismo ni en la mediocridad. A buscar nuevas formas de autorrealización que ya estaban sembradas dentro de sí mismos. Desde luego, la satisfacción de ellos es enorme y animaron a sus familiares y amistades a realizar algo similar. Es cuestión de buscar en el fondo de nuestra rica personalidad otras facetas e inquietudes no descubiertas y lanzarnos a probar “sin miedo al fracaso o a cometer los lógicos errores iniciales”. Como aquél amigo, de edad avanzada, que deseaba con ilusión escribir artículos editoriales para la prensa, pero le tenía un considerable miedo al fracaso. Es verdad que en un principio sufrió el rechazo de un periódico. Le animé, recordándole aquel viejo proverbio que dice: “Donde una puerta se cierra, otra se abre”. Le recomendé a otro periódico –de mucho mayor cobertura y difusión- y ahora resulta que es el escritor estrella y son muy valorados sus artículos ya que tocan muchos temas de superación personal. Es interesante observar cómo cuando los miedos e inseguridades se vencen, si se toma ese sabio consejo que suelen afirmar los psicólogos: “¡Enfrenta tus miedos con valentía y audacia, al principio, probablemente tropezarás, pero te levantarás y te corregirás! ¡No pierdas en ningún momento el buen ánimo ni el optimismo! Finalmente, dominarás esas dudas y temores para adquirir mucha más seguridad en ti mismo, aumentará tu autoestima y, al final, lograrás ser feliz! ¡Así que mucho ánimo!”.

viernes, 14 de enero de 2022

EDUCAR EN LA FAMILIA

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Cuando Napoleón asumió el poder en Francia, fundo el Instituto Pedagógico para los hijos de los laureados con la Legión de Honor. Nombró como directora a Juana Luisa Enriqueta de Genest, a quien se le conoció como Madame Campan. Ella había sido profesora de las hijas del Rey Luis XV. En una ocasión Napoleón le dijo: “Los antiguos sistemas de educación no valen nada, ¿qué cree que es más necesario para educar a los niños franceses?” Ella le contestó simplemente: “Madres”. En su Carta a los Matrimonios el Papa Francisco señala que la educación de los hijos no es fácil, pero si hay alguien indicado para hacerlo son los padres. Los hijos están siempre mirándolos con atención y buscan en ellos el testimonio de un amor fuerte y confiable: «¡Qué importante es que los jóvenes vean con sus propios ojos el amor de Cristo vivo y presente en el amor de los matrimonios, que testimonian con su vida concreta que el amor para siempre es posible!», afirmó el Papa. 2) Para pensar Se cuenta que un niño de 7 años entro al cuarto donde trabajaba su papá y le dijo que quería ayudarlo. El papá estaba ocupado y le dijo que se fuera a jugar afuera. Pero el niño insistía. Al ver que era imposible sacarlo, tomó una revista donde había un mapa con el mundo y con una tijera recortó el mapa en varios pedazos. Con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciéndole: “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo para que lo armes”. El padre calculó que no lo terminaría en todo el día. Pasó un tiempo y su hijo gritó: “Papá ya lo hice todo”. El padre no lo creía, pero para su sorpresa el mapa estaba completo. ¿Cómo había sido capaz de unir el mundo? El padre le dijo: “Hijo, pero si tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?” Respondió su hijo: “Papá, no sabía, pero cuando sacaste el mapa para recortarlo, vi que del otro lado estaba una foto de un niño con sus papás… así que di vuelta los recortes y armé la familia… cuando conseguí arreglar la familia, había arreglado el mundo”. La moraleja es clara: si queremos arreglar el mundo, hay que empezar por la familia. 3) Para vivir El primer ámbito de la educación sigue siendo la familia, en los pequeños gestos que son más elocuentes que las palabras. Educar es ante todo acompañar los procesos de crecimiento, es estar presentes de muchas maneras, de tal modo que los hijos puedan contar con sus padres en todo momento y aprendan de ellos. El amor y entrega entre los cónyuges es una lección valiosa, pues los hijos necesitan experimentar la confianza, la belleza de sus vidas, la certeza de no estar nunca solos, de saberse amados. En ese amor descubrirán el amor de Dios. Los hijos han de descubrirse como hijos de un Dios que los ama tierna e incondicionalmente. De esa manera tendrán la capacidad de confiar en Dios. Por ello, la lucha personal no sólo repercute en uno mismo, sino en los demás, incluso trasciende a la sociedad. El Papa anima a no dejar que la tristeza transforme los rostros, pues tanto el cónyuge como los hijos necesitan de la sonrisa que alienta. Así, la familia transmitirá los valores que conforman la humanidad. (articulosdog@gmail.com)

jueves, 13 de enero de 2022

LA ESPIRAL DE LA EUTANASIA

P. Mario Arroyo, Dr. en Filosofía. p.marioa@gmail.com Recientemente, con pocas horas de diferencia, recibieron la eutanasia Víctor Escobar y Martha Sepúlveda en Colombia. En ambos casos padecían enfermedades no terminales. Se comprueba, una vez más, al igual que en Holanda y Bélgica, la denominada “espiral de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Una vez que la vida humana ha dejado de ser intangible, y comienza a valorarse de acuerdo a patrones subjetivos, cae en una pendiente resbaladiza, donde progresivamente vale cada vez menos. Me explico. La eutanasia entra en la sociedad por medio de situaciones límites. El típico enfermo, en estado terminal, al que solo le resta sufrir estoicamente esperando el desenlace final, al que se le ofrece la oportunidad de acortar sus sufrimientos recurriendo a la eutanasia. Esta práctica se despenaliza pensando siempre en este caso extremo, con el que genera empatía dentro de la sociedad, pues siempre queda en el aire el fantasma de pensar, “¿qué haría yo si estuviera en su lugar?”, de forma que la gente prefiere tener todas las puertas abiertas, por si en dado caso, se encontrara en una situación semejante. Esa empatía con el moribundo, comprensible ciertamente, no deja de tener algo de sentimental, que desvía la atención del hecho de fondo: le hemos quitado a la vida su valor intangible, su carácter absoluto y, al hacerlo, de alguna forma entra en una especie de “leyes de mercado” donde a veces puede valer más, pero otras menos. El siguiente peldaño a subir por medio de esa espiral de la muerte que es la eutanasia, es el de las enfermedades crónicas, como las que padecían los dos colombianos recientemente asesinados legalmente. Es decir, la “compasión” se extiende a quienes ya no tienen esperanza de curación, cuyo pronóstico de vida no es alentador, pues les obliga a convivir con el sufrimiento de manera habitual. Obviamente nadie quiere estar en esa situación, pero si se está, ¿se tiene derecho al suicidio? En Colombia la eutanasia, ya está permitida en estos casos, e incluso en el de enfermedades psíquicas, lo cual supone dar el siguiente paso en la espiral de la eutanasia: si ya pueden los enfermos terminales y los crónicos, ¿por qué no los psíquicos? Muchas veces los padecimientos psíquicos producen mayores vejaciones que los somáticos. Pero, en resumen, con cada paso en esa línea, la vida va valiendo menos. Nótese que esta espiral desnaturaliza la medicina; pues en vez de buscar la curación, o por lo menos el mejoramiento de la situación vital del enfermo a través de los cuidados paliativos, va a zanjar el problema, simplemente procurando la muerte del paciente. El médico, cuya vocación es sanar, estar al servicio de la vida, se pone a disposición de la muerte. Todo ello, no lo olvidemos, porque nosotros nos hemos atribuido la facultad de decidir sobre nuestra vida hasta el extremo de poder terminar con ella, lo cual no deja de ser curioso, pues ninguno de nosotros decidió vivir, todos hemos recibido la vida como un don. ¿Cuál es el siguiente paso en la espiral de la eutanasia? Todavía no lo ha dado Colombia, pero sí Holanda, donde ya puede aplicarse a menores de edad, desde los 12 años con el consentimiento de los padres, desde los 16 sin ese consentimiento. Ya pueden postular a ella incluso personas sanas, que simplemente se han hartado de vivir. Ahí el valor de la vida ha sido sacrificado en el altar de la libertad. Esperemos que Colombia no llegue a estos extremos. Pero no solo existe la “espiral de la eutanasia”, también está “la paradoja de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Normalmente son grupos libertarios los que promueven la eutanasia arguyendo que las personas tienen derecho a tomar el control de sus vidas y decir “hasta aquí”. Pero lo que ha pasado, por lo menos en Holanda y Bélgica, es que muchas veces no son los pacientes los que deciden la eutanasia, sino sus familias y, más frecuentemente, los doctores mismos. Lo que comenzó como ícono de la autodeterminación terminó siendo el campo en el que los especialistas deciden hasta donde merece la pena o no vivir. Así ha sido en Holanda y Bélgica, donde la espiral de la eutanasia termina convirtiéndose en la paradoja de la eutanasia. Una vez que le hemos quitado el carácter sagrado y por ello intangible a la vida humana, ésta se desliza por una pendiente en la que cada vez vale menos.

domingo, 9 de enero de 2022

LA IMPORTANCIA DE CONSERVAR LA MEMORIA HISTÓRIICA

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 Con frecuencia los ciudadanos olvidan casi completamente hechos históricos que han ocurrido en su país o en el mundo entero, pero tiene un carácter fundamental el conservar la memoria histórica para evitar caen en los mismos graves errores. Por ejemplo, ¿Qué ha ocurrido con los gobiernos de la antigua U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), Venezuela, Cuba, Nicaragua, China? ¿Y qué podría ocurrir con el actual “socialismo a la mexicana”? Veamos algunos ejemplos. Recuerdo haber visitado en varias ocasiones el Museo de León Trosky en Coyoacán, Ciudad de México. Su habitación era una especie de caja fuerte debido a un atentado que sufrió por un grupo armado partidarios del dictador ruso José Stalin (1878-1953). Con ocasión de este suceso, se redobló la seguridad de este líder comunista. Conocí también su lugar de trabajo donde escribió numerosos artículos para la prensa internacional. No obstante, su avanzada edad, continuaba con un vigor sorprendente. En cierta ocasión, a fines de 1939, se presentó un joven que parecía amable y se ofreció a ser su jardinero. Poco a poco entró en confianza con los habitantes de esa casa, comenzando por su esposa, Natalia Sedova (1882-1962), quien lo condujo a intimar con Trosky. Parecía ser una persona cordial y servicial. Un día, Trosky lo invitó a pasar a su lugar de trabajo para mostrarle un artículo, y estando el líder de espaldas leyéndole su escrito, el personaje en cuestión, llamado Ramón Mercader, sorpresivamente sacó un piolet, escondido en su chamarra, y con ese instrumento, le dio fuertes golpes en la cabeza y en poco tiempo falleció este líder comunista ruso. Era un 21 de agosto de 1940. Este hecho causó conmoción en el mundo entero. Ramón Mercader (1913-1978) era un militante comunista español y agente del servicio de seguridad soviético que lo mandó el dictador José Stalin con la orden expresa de asesinar a este dirigente comunista. Por este sangriento hecho, fue condecorado por José Stalin con la “Orden de Lenin” y, más tarde, considerado como “Héroe de la Unión Soviética”. León Trosky nació en Bereslavka, Ucrania el 7 de noviembre de 1879. Era de origen judío. Con el paso de los años se declaró ateo al igual que su padre. Estudió en la Universidad de Odesa. En un principio quería estudiar Matemáticas, pero pronto comenzó a interesarse más por la política y prefirió estudiar Derecho. Era impetuoso, irascible, enérgico y con capacidad de mando. Se dedicó al periodismo, a la política y era un brillante orador. Tenía amistades de la izquierda socialista que le recomendaron una serie de lecturas que lo afianzaron en sus convicciones. Era militante del comunismo. A raíz de sus posturas extremistas fue condenado en dos ocasiones a la cárcel de Siberia. En su segunda estancia escapó con ayuda de un campesino que lo escondió en su carro lleno de heno. Recorrió media Rusia y pasó a Finlandia. A continuación, se introdujo en Europa Occidental con pasaportes falsos. Peregrinó por Viena, Londres, Zúrich y Múnich. En esos países entró en contacto con un gran número de intelectuales socialistas y comunistas. Se interesó mucho por los intentos de Vladmir Lenin (1870-1924) de derrocar al gobierno zarista. Decidió unirse a su causa, después de muchas discusiones ideológicas entre ambos. León Trosky, junto con José Stalin, fueron los organizadores clave de la Revolución de Octubre, que permitió a los bolcheviques tomar el poder en noviembre de 1917 en Rusia. Trosky fue el fundador del Ejército Rojo entre 1918 y 1924. Logró formar una fuerza militar disciplinada. Fue un hecho que elogió Lenin y parecía ser su lógico sucesor en el poder político. Pero José Stalin y León Trosky eran enemigos acérrimos ¿Por qué? Porque tras la muerte de Vladimir Lenin, el 21 de enero de 1924, ambos se consideraban los más idóneos sucesores al frente del gobierno de la U.R.S.S. Pero las presiones políticas de Stalin fueron más contundentes y Trosky no tuvo más remedio que salir exiliado. José Stalin, tenía fama de ser “un viejo zorro”, permanente desconfiado de que alguien lo pudiera asesinar. Siempre mantuvo el temor de que Trosky, en cualquier momento, regresaría a Rusia para vengarse. Así que el dictador decidió mandarlo eliminar donde quiera que se encontrara. Entonces Trosky tuvo que huir por numerosas ciudades de Europa y se inició una persecución increíble y en varias ocasiones se salvó milagrosamente. Hasta que México, bajo la Presidencia de Lázaro Cárdenas, el 7 de diciembre de 1936, le concedió asilo político. León Troski, con su particular ideología, quería exportar la revolución comunista al resto de Europa bajo el nombre de “Troskysmo” con su “Revolución Permanente”. Se oponía a la concepción centralista, con una estructura poco flexible e inmovilista de José Stalin. Estas posiciones ideológicas, acentuaron sus antagonismos. Sin embargo, esas visiones políticas estaban destinadas al fracaso político y económico, por oprimir las libertades ciudadanas, no reconocer los derechos ni la dignidad de las personas, ser sistemas políticos que rápidamente se anquilosaron en los que se cometieron gravísimos crímenes y serias injusticias en nombre “del bien de la causa”. Se calcula que fueron ¡más de veinte millones de personas las que murieron bajo este régimen funesto! Todo ello es una manifestación patente de que los hombres enloquecen con el excesivo poder y la desmedida ambición política y caen en el insondable abismo de la maldad, como sucedió con la Alemania nazi de Adolfo Hitler, con el fascismo de Benito Mussolini y tantos otros gobiernos totalitarios que todavía persisten. Cuando se pierde el sentido de la trascendencia humana, sin duda, toda aberración es posible y contribuye a la destrucción de la sensibilidad humana. Por ello, Mahatma Gandhi afirmaba: “Pienso que las naciones no pueden ser realmente una y que sus actividades no podrán llevar al bien común de la humanidad entera, a menos que se reconociera la ley familiar del amor en los asuntos nacionales e internacionales. Es decir, en el orden pacífico.” Para mantener el poder político, los gobiernos socialistas o marxistas son capaces de mentir, violar los derechos humanos, meter en la cárcel injustamente a miles de personas o asesinar a todos aquellos que se opongan a su tiranía. Por ejemplo, en China bajo el gobierno de Mao Tse Tung (1893-1976) – debido a “La Gran Hambruna”- se dejaron deliberadamente morir aproximadamente a 45 millones de personas entre 1958 y 1962 (diario “ABC”, 19-1-2018). En la “Revolución Cultural” de los años sesenta fueron asesinadas alrededor de 20 millones de personas (periódico “Mundo”, 3-4-2016). En 1989, en la era de Deng Xiaoping, fueron eliminadas en la Plaza de Tiananmén al menos 10,000 personas (diario “El País”, 23-12-2017). Son datos escalofriantes y eso ocurre cuando ya no se consideran a los ciudadanos como personas sino como “cosas” o “meros números en la estadística”. Es el abismo insondable de la iniquidad humana. Por eso deben de permanecer en la memoria histórica de los ciudadanos.

martes, 4 de enero de 2022

EN EL AÑO DE LA FAMILIA: ATREVERSE A SALIR

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber En sociedad, es imprescindible tener a alguien de quien fiarnos, en quien confiarnos. El escritor británico Graham Greene escribía que “es imposible ir por la vida sin confiar en nadie. Es como estar preso en la peor de las celdas: uno mismo”. Con ocasión de estar en el Año de la Familia “Amoris Laetitia”, el Papa Francisco escribió una carta dirigida a los esposos y esposas de todo el mundo. Por una parte, quiere mostrarles su cariño y cercanía; por otra, ayudarles a saber llevar y superar las diversas dificultades con las que se enfrentan, en especial por las que ha ocasionado la pandemia. Para ello vio oportuno considerar dos aspectos de la figura del patriarca Abraham para vivirlos: su confianza y su amor. Hay un parecido de los esposos con Abraham: así como el patriarca salió de su casa y de su patria, hacia un lugar desconocido e incierto, así, cuando los novios se casan también salen de su casa a un futuro desconocido. La pandemia también nos ha llevado a “salir” de nuestro modo de vivir y de nuestras seguridades. Pero, al igual que Abraham confió en el amor de Dios y se entregó a su designio, así los esposos han de confiar en el amor del cónyuge y entregarse por amor. 2) Para pensar Se cuenta que un escalador de alta montaña llamado Pedro decidió ascender una difícil montaña. Tenía graves dificultades en su solitario ascenso a la cumbre y, para colmo, además de oscurecer, empezó a nevar con fuertes vientos. La nieve caía sin cesar y no dejaba ver. De pronto, Pedro resbaló y… se precipitó en el vacío. Solo la cuerda de escalada propició que el deportista quedara colgando. Su lámpara había caído y no veía nada. Hacía mucho frío y, con un gran susto, Pedro suplicaba una y otra vez: “¡Dios mío, sálvame! Por favor, ¡sálvame!”. Poco tiempo había transcurrido cuando escuchó una voz potente que le decía: “Pedro, corta la cuerda”. Pero el escalador pensaba para sí: “No estoy tan loco para cortarla… Tal vez aguante hasta el amanecer”. Pero la voz insistía: “Pedro, corta la cuerda”. Una y otra vez: “Córtala, confía en mí”. Pero Pedro no se atrevía a cortarla en medio de la oscuridad. Por la hipotermia se fue quedando dormido… Una vez amanecido, en un día frío pero soleado, unos montañeros que escalaban encontraron el cadáver del escalador colgado, sujetado su arnés por la cuerda de seguridad. Pedro había fallecido congelado y colgado de la soga… a medio metro del suelo. ¡50 centímetros era todo el salto que se le pedía! Cortar la cuerda, salir de la ‘zona de confort’, no es imprudencia si lo aconsejan, con buena fe y gran conocimiento, aquellos que nos aman. 3) Para vivir La confianza de Abraham se fundaba en el amor de Dios. En el matrimonio también la confianza está basada en el amor que posibilita la entrega mutua. Además del amor mutuo, el Papa Francisco quiso recordar a los matrimonios que será el amor a Dios el que ayude a afrontar el futuro, a “salir de nuestra tierra” a lo desconocido: el trabajo, la llegada de los hijos, las enfermedades… Será desde nuestra fe cristiana que sabemos que no estamos solos ya que Dios está en y con nosotros. Ese amor que los hijos descubren será esencial en su educación. Pero ese aspecto se tratará próxima vez. (articulosdog@gmail.com)

sábado, 1 de enero de 2022

AL COMENZAR UN NUEVO AÑO

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 En estos días de fin de año y del inicio del nuevo, es normal que muchas personas sientan la necesidad de hacer un balance de sus actividades del año que termina: consideran los resultados para poder rectificar, y hacen un plan de su trabajo para el nuevo periodo que comienza. Y en casi todos –con mayor o menor profundidad- este hecho un tanto convencional, que el calendario señala, despierta la conciencia del tiempo, de que la vida pasa sin detenerse. ¿Un año más? ¿No sería mejor decir, un año menos? El tiempo se nos va de las manos: semanas, meses, años…y nos lleva a la consideración de que algún día terminará nuestro breve paso por la tierra. Esta reflexión no es para ponerse trágicos sino realistas. Acabo de regresar de mi terruño natal, Ciudad Obregón, Sonora, y en un café con amigos hacíamos un recuento de los que se nos han adelantado en el camino. Algunos por diversas enfermedades, otros por inesperados infartos, otros más por accidentes, y muchos otros debido al Covid. Un sabio pensador consideraba “Termina la vida, pero no el amor. ¿Cómo aprovechar el tiempo? Creciendo en el amor. Al final, es eso lo determinante”. O como afirmaba San Juan de la Cruz: “Al final de nuestra vida, seremos juzgados en el amor”. ¿Pero en el amor a quiénes? A Dios, a nuestros familiares, amigos, compañeros de universidad o de trabajo. Porque lo importante son las buenas obras que hicimos a los demás. Eso es lo que verdaderamente permanece, lo demás se olvida o desaparece como esos castillos de arena que construíamos en nuestra infancia, junto a la playa, y se desvanecían con las olas del mar. Como acertadamente escribía el gran poeta de Castilla, Antonio Machado (1875- 1939), el más joven representante de la “Generación del ‘98”, en su poema “Cantares”: “Todo pasa y todo queda, / Pero lo nuestro es pasar, / Pasar haciendo caminos, / Caminos sobre la mar./ (…) “Caminante, son tus huellas / el camino y nada más; / Caminante, no hay camino, / se hace camino al andar. / Al andar se hace camino, / y al volver la vista atrás / se ve la senda que nunca / se ha de volver a pisar. / Caminante no hay camino / sino estelas en la mar”. / ” Son interesantes los versos en que escribe: “Caminante no hay camino, / se hace camino al andar.”, porque habla de lucha diaria para conseguir las propias metas de vida, “A golpe de vuestras pisadas”, añade. En realidad, cada día nuestro es un tiempo para llenarnos de buenas obras, de ir con las manos llenas de esas obras y nunca cansarnos de hacerlas. Ahora es el momento adecuado de realizar ese tesoro que no envejece. Sin perder de vista que pasado este tiempo, ya no habrá otro. Hemos de aprovechar el tiempo y no malgastarlo. No es justo, por tanto, como decía un escritor: “Que lo tiremos irresponsablemente por la ventana”. Por tanto, hemos de hacer el bien con quienes nos rodean, con el trabajo cotidiano bien hecho, con el ejercicio de las virtudes y procurando desarraigar los defectos. Nada se gana en este camino, sin el esfuerzo personal. Por ello, cuando se dice, “Año nuevo, vida nueva”, más bien habría que afirmar: “Año nuevo, lucha nueva”. Porque debemos de poner por obra nuestros propósitos de este 2022, no sólo con buenas intenciones sino con la actitud de concretar bien nuestras metas para convertirlas en realidad. Sin duda, al terminar un año sentimos la necesidad de pedir perdón por nuestras faltas de caridad hacia los demás y de dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos. ¿En qué hemos de pedir perdón? Por nuestros arranques de mal humor, por nuestra poca paciencia con los demás, por nuestras intemperancias o defectos del mal carácter que no hemos sabido dominar; quizá por la escasa laboriosidad en nuestro trabajo porque nos hemos dejado llevar por la pereza o el desorden, etc. Cualquier año puede ser el mejor año, si aprovechamos las gracias que Dios nos tiene reservadas y que pueden convertir en bien la mayor de las desgracias. Por ello, no desperdiciemos ni un solo día. Y cuando llegue la caída, el error o el desánimo, entonces hay que recomenzar enseguida. Hagamos el propósito de convertir las derrotas en victorias, recomenzando siempre y con buen ánimo. Pidamos la gracia de vivir este año que comienza como si fuera el último de nuestra vida y en verdad que lo aprovecharemos mucho mejor. A todos mis lectores les deseo un Feliz Año 2022 y que el Señor les colme de sus bendiciones a ustedes y a sus familias.