jueves, 6 de mayo de 2021

MADRES SOLTERAS

P. Mario Arroyo, Dr. en Filosofía, p.marioa@gmail.com Se acerca el Día de las Madres, un momento familiar particularmente entrañable, donde todos buscamos agasajar a nuestra mamá, columna vertebral del hogar. Es además una fiesta consumista, una “pequeña navidad” según algunos, donde se activa la economía gracias a las celebraciones y regalos. Pero ese día, que pasa rápido, deja paso al resto del año, donde el mensaje que se repite sorda e insistentemente es: la maternidad es un peso, la maternidad es odiosa, la maternidad es un obstáculo a la realización personal de la mujer. No es una exageración. Hace algunos años, en un salón de clases universitario, pregunté cuántas chicas querían tener hijos, y poco menos de la mitad respondieron afirmativamente. Algunas querían casarse sin tener hijos, otras tener hijos sin casarse, y solo un tercio de las chicas quería casarse y tener hijos. Algo estamos haciendo mal, de forma que no presentamos la maternidad como una forma de realización personal. No conseguimos hacer ver algo obvio: que el don de dar la vida es exclusivo de la mujer, y que encierra en sí mismo algo de maravilloso, un auténtico milagro natural que sólo se da en ellas, y que debemos reconocer. Además, cargamos las tintas en lo que a embarazos no deseados se refiere, o a la problemática de las madres solteras o madres adolescentes. Como si efectivamente ya toda la vida se echara a perder por ser madre soltera, y hubiera que tenerle miedo a esa eventual situación como si fuera el mismísimo demonio. Es verdad que el embarazo adolescente no sea algo para promover, no es la situación ideal. Pero adolescente o adultas, las mujeres tienen la capacidad maravillosa de dar vida, y por ello, deberían contar con todo el apoyo y el reconocimiento de la sociedad. Por eso pienso que merecen una especial mención y reconocimiento las madres solteras, siempre, pero particularmente el Día de las Madres. ¿Por qué? Porque tuvieron el coraje y la sabiduría a un tiempo de dar la vida, cuando la presión social y muchas veces familiar, las empuja al aborto. Merecen reconocimiento por haber dicho no al aborto y sí a la vida, aunque esto les haya supuesto un sinfín de dificultades. Han tenido la sabiduría de reconocer que la vida es maravillosa y merece la pena sortear todos esos problemas, por tener el privilegio de otorgarla primero y encauzarla después. La sociedad tiene una gran deuda con las madres solteras. Porque se considera una realidad negativa, cuando, por el contrario, es maravilloso dar la vida, aun cuando no sea en las circunstancias ideales. Hay mucha hipocresía en ese recelo social, en esa estigmatización, ¿cuántos miembros de la sociedad no son hijos de madres solteras? Su vida y su aportación, ¿acaso no son valiosas? No hay que promover que haya madres solteras, pero sí hay que reconocerlas, ¿por qué? ¡Por valientes!, ¡por generosas!, ¡por inteligentes! Sí, inteligentes, pues se han dado cuenta que dar la vida es mucho más valioso que quitarse un problema de encima. Debería existir una campaña mediática de reconocimiento a la madre, cualquiera que sea su situación. Al mismo tiempo, sería interesante organizar campañas públicas de apoyo a las madres solteras y a las mujeres con embarazos no deseados. Animarlas a dar la vida, ofrecerles apoyo médico, psicológico e incluso económico, para que no teman y se aventuren a ser mamás. Deben gozar de un reconocimiento social, máxime cuando tienen la fácil posibilidad de abortar. Reconocerlas por tener el coraje de dar la vida y ser mamás en situaciones extraordinarias. El Día de la Madre nos enfrenta a una batalla cultural: la de redescubrir la grandeza de la mujer por tener el don de dar la vida; la de mostrar cómo dar la vida es una forma legítima y maravillosa de dar sentido a la propia existencia, de realizarse. Y en esa batalla, un reconocimiento especial para las madres solteras, porque en situaciones más adversas han vencido el miedo y han otorgado la vida. Merecen un reconocimiento público y el apoyo de la sociedad, porque les debe mucho, pues no son pocos los hijos de madre soltera que la componen. Ojalá estemos dispuestos a cambiar de paradigma y reconocer y valorar la maternidad no un día, sino siempre.

martes, 4 de mayo de 2021

LA GUERRA CIVIL DE ESPAÑA: UNA GUERRA DEL ODIO

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 De 1936 a 1939 España sufrió una cruenta Guerra Civil en la que hubo miles de heridos y muertos. Varios historiadores le han llamado “la guerra del odio” porque se observaron escenas particularmente crueles en ambos bandos: el franquista y el republicano. El motivo de este artículo no es ponerme a juzgar a ninguno de los dos, sino exponer hechos objetivos. Siempre me ha llamado la atención el odio y aversión de algunos españoles hacia la religión católica. Lo observamos incluso en el actual gobierno. ¿Desde dónde se inicia? De los conceptos emanados de la Revolución Francesa que calificó a la religión como “sembradora de la ignorancia, oscurantismo, opuesta al progreso, llena de prejuicios hacia la ciencia y que lo mejor era acabar con ella cuanto antes”. De esta manera, las Logias Masónicas se encargaron de difundir ampliamente estas ideas entre la Monarquía española, la nobleza, la aristocracia, los gobernantes, etc. De autodenominaban “librepensadores” pero en realidad su actuación era atacar al catolicismo agresivamente y por todos los medios: a través de la educación y la prensa. Desde el siglo XVIII, a la Iglesia se le quitaron sus bienes con la llamada “Desamortización de Godoy” (1798), otras leyes más radicales y fueron rematados públicamente. Muchos burgueses que los adquirieron a precios irrisorios se enriquecieron de la noche a la mañana. Intervinieron los Reyes Carlos III, después Alfonso XII y, y con menos protagonismo, Alfonso XIII. Los jesuitas fueron expulsados de España y de todos los territorios en América y Filipinas. ¿Cuál fue el motivo? Se consideraba que los religiosos, clérigos y monjas no servían absolutamente para nada, que eran “manos muertas”-así decían. Cuando resulta que ellos resultaron ser un factor clave para la educación de los pueblos de América. Basta con citar el admirable ejemplo de Vasco de Quiroga en Santa Fe y Michoacán, así como la fundación de la primera Universidad en México. ¿Cuál era la situación en la España de inicios del siglo XX? Tenían un gran rezago económico, mucho desempleo, el campo estaba en crisis lo mismo que la ganadería y la minería. Había terratenientes con mucho dinero pero que no se ocupaban de ayudar a las clases marginadas así que se creó una grave desigualdad económica, social y cultural. Sobrevino una enorme migración del campo hacia las grandes ciudades en busca de algún empleo. Todo ello fue el caldo de cultivo para un levantamiento social. Desde 1923 hasta 1930, el Capitán General de Cataluña, Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado y gobernó con mano férrea. En ningún sector fue bien aceptado –salvo en el ejército- y cuando presentó su dimisión, comenzaron los disturbios sociales. En 1931 se convocó a elecciones y, a raíz de los resultados, el Rey Alfonso XIII comprendió que ya no tenía el apoyo de la mayoría de sus ciudadanos y optó por dimitir y huir a Paris. El 14 de abril fue proclamada la Segunda República Española. Me llama la atención que ese mismo día comenzaron muchas personas en todo el país a quemar iglesias, abadías y conventos. ¿Razón? Por esas ideas anticlericales sembradas y potenciadas desde muchos años antes entre la población. Gustave Le Bon, en su libro “Psicología de las Masas” comenta que las masas normalmente son ignorantes, anónimas, fácilmente manipulables y basta con meterles un concepto claro en sus cabezas para moverlas a cualquier acción. En este caso fue: “La Iglesia es la culpable de todos los males de España. ¡Mueran los curas!” Los abusos contra los creyentes continuaron y se fueron agravando hasta que el 17 de julio de 1936 se levantaron un buen número de Generales contra el gobierno de la II República y comenzó esta dolorosa conflagración para los ciudadanos de este país. Fue una larga guerra y las potencias de los países europeos probaron sus novedosas armas bélicas: Alemania e Italia del lado de los franquistas y los rusos del lado de los republicanos. Como es lógico, estos países perseguían sus propios intereses: Adolfo Hitler quería que España entrara en la II Guerra Mundial y así controlar el paso marítimo en el estrecho de Gibraltar. La U.R.S.S. de José Stalin tenía el claro objetivo de convertir a España en un país comunista. Al Ministro de Guerra, Francisco Largo Caballero, se le llamaba “El Lenin Español”. Tengo conocidos –que ya fallecieron- que de viva voz me relataron cómo al salir de la iglesia a la que asistían, acribillaron al Párroco, en la banqueta, hincado y con un balazo en la nuca. Otros presenciaron asesinatos masivos de monjas y las tiraban en las calles. Un amigo también me contaba la fuerte impresión que le causó ver en una conocida calle a un sacerdote ahorcado en un árbol. A muchos los subían a unos camiones con la frase: “Vamos a dar un paseo”, que significaba: “Te llevaremos al campo a fusilarte”. Las cárceles republicanas llamadas “Checas” eran tan terriblemente inhumanas como los “Gúlags” rusos. Con el triunfo de Franco, muchas familias republicanas temían las represalias que, en algunos casos, eran verdaderas venganzas sin juicios previos. Eso me lo relató un hijo de un funcionario de la II República que poco faltó para que lo fusilaran y sus padres huyeron al norte de África, en Orán, Argelia. Él me decía: “Sólo queríamos una España democrática y con mayor justicia social. No deseábamos caer en el comunismo”. Concluimos señalando que las guerras son el cúmulo de todos los males donde aparece en toda su crudeza la maldad humana y únicamente se abren heridas profundas entre las familias, como es el caso de España.

EXPERIMENTACIÓN CON ANIMALES

Pbro. Mario Arroyo, Dr. en Filosofía, p.marioa@gmail.com Me escribe una alumna de medicina: “para la clase de cirugía, tenemos que sacrificar a varios conejos... Esto es algo que me conflictúa y me duele bastante porque nosotros, siendo conscientes, usamos a muchos animales que no lo son y los dormimos sin que ellos sepan que van a morir, además de que ellos no se merecen eso y, sin embargo, nacen para ser producto de la investigación y morir a causa de nuestro aprendizaje.  No puedo no ir a las prácticas porque, de todos modos, esos conejos morirían con otro equipo y además yo dejaría de aprender. Me gustaría preguntarle si tiene algún consejo o alguna opinión sobre qué hacer en esta situación, o si de algún modo, estoy ofendiendo a Dios y cómo compensarlo.” No es una pregunta sencilla, dada la sensibilidad actual hacia el valor de la vida animal, aunada a la de los centennials. El mismo Papa Francisco ha alzado la voz en repetidas ocasiones para defender nuestra “casa común” y las especies que en ella viven. En la encíclica Laudato sii recuerda que “todo uso y experimentación, exige un respeto religioso de la integridad de la creación”. También afirma, citando al Catecismo: “es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”. Claramente el contexto en el que mi alumna planteaba su inquietud entra dentro de ese respeto religioso a la creación y no cae en la crueldad estéril, sino en el de un aprendizaje necesario. En esta ocasión acerté a responder lo siguiente: “Entiendo lo que me planteas, tienes un conflicto de conciencia. Comprendo la tristeza de tener que matar a un animalito inocente. Muere a causa del conocimiento, conocimiento que necesitas para poder después tú salvar vidas humanas. Yo intentaría tranquilizarte, pues su vida no está mal empleada. No habría sido criado de no utilizarse para el aprendizaje, y si viviera en su hábitat natural, tarde o temprano sería presa de un predador, muriendo sin un sentido. Su vida tiene un sentido, una finalidad: que ustedes aprendan para poder salvar vidas humanas. Me parece que está bien empleada, y es algo análogo a lo que sucede cuando te comes un pollo o una hamburguesa, esos animales murieron para que nosotros podamos vivir. Es la ley de la naturaleza, que es un tanto cruel (el pez grande se come al chico), con la diferencia de que los humanos tenemos un valor por encima de los animales, pues tenemos dignidad, y podemos hacer un uso racional y responsable de ellos, evitando toda crueldad o sufrimiento innecesario por parte de ellos. En ese sentido, a Dios no le molesta que hagamos ese tipo de acciones para aprender, sería ofensa a Dios si lo hicieran por crueldad, porque Dios nos ha confiado el cuidado y la administración racional del mundo, animales incluidos. Y usarlos para aprender, es usarlos racionalmente, de acuerdo al plan divino. De todas formas, si fuera muy duro para ti, podrías pedir la objeción de conciencia en la facultad. Pero no te lo recomiendo, porque, como bien dices, no aprenderías y el conejito moriría igualmente.” Las ideas de Peter Singer y su “Liberación animal” han permeado la cultura y la sociedad, configurando los sentimientos de los jóvenes. Pareciera que tenemos obligación de ser veganos, o que es una alternativa moral más elevada elegir el veganismo como forma de vida. Dicha actitud no tiene mucho sentido, ni desde una perspectiva teológica, ni desde un planteamiento biológico. En efecto, nunca mejor dicho “Liberación animal” no es la Biblia, ni la Biblia nos autoriza a depredar salvaje e irracionalmente el mundo. La Biblia nos dice que somos administradores de un maravilloso don de Dios que hay que cuidar. El Cántico de las creaturas de San Francisco expresa nuestra solidaridad con todo lo creado. Biológicamente tampoco es un crimen. Muchos de los seres de la naturaleza se alimentan de otros. Es parte de un ciclo, forma parte de la ley biológica por excelencia, la evolutiva. La diferencia es que nosotros somos conscientes y debemos velar para que las especies no se extingan, es un deber que contraemos con el futuro de la humanidad. Al mismo tiempo, ese uso racional, puede evitar la crueldad innecesaria, que muchas veces se observa en el mundo natural; quizá ahí tenemos todavía una tarea pendiente.

jueves, 29 de abril de 2021

UNA ORACIÓN SEGURA PARA DORMIR BIEN

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Hace años, cuando el Papa era Pío XII, lo visitó un obispo africano, Mons. Chichester, de Salisbury. Al despedirse el obispo le preguntó al Papa: “Su santidad, ¿duerme bien por las noches?” El Papa con un gesto de asombro le contestó: “Pues sí, duermo bien. Pero… ¿por qué me lo pregunta?” El obispo respondió: “Mire, Santo Padre, cuando era pequeño teníamos una mujer en casa que cuidaba de nosotros. Al meternos en la cama nos decía que rezáramos una Avemaría “por el Papa de Roma, para que pueda dormir tranquilo a pesar de sus muchas preocupaciones”. Desde entonces rezo siempre esa Avemaría. Y la verdad, sentía curiosidad por ver si daba frutos”. Ahora el Papa Francisco se refirió a la importancia de la oración vocal. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la oración vocal es un elemento indispensable de la vida cristiana. Jesús mismo enseña el Padrenuestro (cfr. n. 2701). Las oraciones vocales se refieren a las que ya han sido fijadas por la Iglesia y podemos repetir. Mas no sin saber qué significa, sino como quien aprendió una bella poesía o una canción agradable y la repite gustoso muchas veces. Así, la oración se convierte en palabra, canto, poesía…, que dirigimos a Dios o a la Virgen, dice el Papa. 2) Para pensar A principios de año, se hizo viral en redes sociales la imagen de un rosario gigante proyectada sobre la fachada de un edificio de 20 pisos conocido como Wall Centre ubicado cerca del Hospital de San Pablo en Vancouver, Canadá. La imagen no solo sorprendió al público, sino que sirvió de consuelo a la madre de un moribundo que se encontraba en ese hospital. La mujer y su hija acompañaban al moribundo cuando vieron desde la ventana del hospital la enorme imagen del Santo Rosario proyectada en todo el edificio. Conmovió hasta las lágrimas a la madre y le llevó consuelo y esperanza a su hijo y a toda la familia. La Arquidiócesis de Vancouver publicó la fotografía el 15 de enero, y generó comentarios de exaltaciones a la Virgen María, apoyo y oraciones por la familia. El P. Lynn, amigo de la familia, explicó que se trataría de un fenómeno natural causado por la reflexión de la luz, pero que Dios se manifiesta de diversas formas y esa imagen sirvió de señal y consuelo. 3) Para vivir Podemos recordar que de niños aprendimos a rezar con las oraciones vocales. Pero no podemos caer en la soberbia de despreciar la oración vocal pensando que es cosa de niños. También es para adultos. Es la oración de los sencillos dice el Papa, la más segura y siempre es posible ejercerla, incluso cuando no se nos ocurre nada. Es como un ancla en que uno puede aferrarse a ella. Muchos santos han hecho tratados teológicos sobre esas oraciones. El Papa nos invita a tener la humildad de ciertos ancianos que, en la iglesia, quizá porque su oído ya no está bien, recitan a media voz las oraciones que aprendieron de niños. Es un testimonio de su fidelidad practicada durante toda la vida y a menudo son grandes intercesores. Esas oraciones nos llevan de la mano hacia la experiencia de Dios. Jesús no nos ha dejado en la niebla, nos ha dicho: “¡Cuando recéis, decid así!”. Y enseñó el Padre Nuestro (cfr. Mt 6,9). Que no falten nunca en nuestro día esas oraciones. (articulosdog@gmail.com)

sábado, 24 de abril de 2021

MARLON BRANDO: UN ÍCONO DEL CINE CLÁSICO

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 Corría el año 1969, desde Sonora vine a realizar diversas gestiones, y visité las principales librerías en busca de novedades. Estaba considerado como un best-seller “El Padrino” del escritor estadounidense, de origen italiano, Mario Puzo. Varios amigos también estaban leyendo esta novela y me contaron que les estaba gustando bastante su lectura, aunque por momentos, consideraban que eran relatos escalofriantes, crudos y llenos de violencia. Por ese mismo tiempo, el cineasta Francis Ford Coppola redactaba el borrador de la misma para proponerles a algunos productores llevarla a la pantalla. Se la aprobaron con un limitado presupuesto. El asunto clave era elegir al personaje central adecuado, Don Corleone. Citó a varios actores famosos entre ellos a Marlon Brando, quien tenía fama de temperamental, inconstante e irresponsable por su comportamiento en recientes filmes. Se presentó en chanclas, sin peinarse ni rasurarse, con una sucia playera y todo presagiaba que no sería elegido. Pero, cuando le tocaba su turno de presentarse, de un momento a otro se transformó: se peinó, tomó un par de pequeños papeles y los colocó dentro de su boca para hinchar sus mejillas y, se encontraba un gatito negro en una esquina. Brando lo tomó, se sentó en un sillón y lo colocó sobre sus piernas, lo acarició suavemente y comenzó a hablar como un anciano con la voz cascada por su avanzada edad. Lo hizo tan bien que Francis Ford Coppola le comentó que era justo el actor que estaba buscando: espontáneo, creativo, natural, sencillo. Lo demás es historia conocida. Luego se filmaron las partes II y III de “El Padrino”, todas con gran éxito de taquilla. ¿Cómo fue la biografía de Marlon Brando? Nació en Omaha, Nebraska en 1924 y falleció en 2004. Tuvo una infancia y adolescencia con un hogar roto y escasez de medios materiales. Su padre y su madre eran alcohólicos y continuamente se maltrataban. Era frecuente la violencia verbal y física. El padre nunca estuvo de acuerdo con que él fuera a la escuela de actuación, Le echaba en cara que era inútil y holgazán. Lo criticaba con sarcasmo, agresividad y a menudo lo golpeaba. Muy pronto los abandonó y jamás supieron de él. Su madre fue actriz de teatro de segunda categoría, pero era alcohólica empedernida. En repetidas ocasiones él iba a recogerla en bares y cantinas. Brando se quejaba amargamente, años después, que nunca recibió su cariño materno. Todo esto ya nos refleja de modo elocuente su carácter conflictivo, su violencia contenida propios de una familia disfuncional. Como actor salta a la fama con la obra de teatro del célebre dramaturgo, Tennessee Williams: “Un Tranvía llamado Deseo””. Fue todo un acontecimiento en Broadway. Posteriormente fue llevada a la pantalla bajo la atinada dirección de Elia Kazán. Es interesante observar en ella que, Marlon Brando, proyecta todos sus complejos, conflictos personales y violencia retraída a unos niveles increíbles. Inaugurando así un nuevo teatro más dramático y realista. De manera que hipnotiza a los asistentes. Ése era precisamente el efecto que quería provocar Tennessee Williams y Brando lo logró con creces. En 1955, en la película “Nido de Ratas” gana el Óscar al mejor actor. La novela original fue escrita por Francois Mauriac, Premio Nobel de Literatura en 1952. Con “El Padrino” (Primera Parte) también gana el Óscar al mejor actor (1972). Otras películas destacadas de Brando son “¡Viva Zapata!” (1952), reconocido como el mejor actor de una película extranjera., “Salvaje” (1953), quién con un grupo de delincuentes asolan con sus motocicletas un pueblo de California creando serios estragos y basada hechos reales. Marlon Brando con su chamarra de cuero, pantalones de mezclilla, botas altas negras, una gorra blanca, una estrecha playera a rayas crea toda una escuela e influye en James Dean y Elvis Presley y demás “rockeros” de esa década. Otros filmes son: Sayonara” (1957), “Julio César”, “Apocalypse Now”, “El Rostro Impenetrable”, “El Último tango en París” (1973), A lo largo de su trayectoria artística recibió numerosos reconocimientos como “Globos de Oro”, “Premios Emmy”, “Premios BAFTA”, Premio “Festival de Cannes a la mejor interpretación masculina, lo mismo que en el mundo del teatro. Sin embargo, en medio de tantas distinciones de su país e internacionales, nunca pudo superar su sentimiento de orfandad, de sentirse inconforme con su vida y se convirtió en bohemio, con todas sus consecuencias. Con todo, es considerado como un ícono en el mundo del espectáculo y uno de los mejores actores de cine y teatro de todos los tiempos.

miércoles, 21 de abril de 2021

EL SUFRIMIENTO DEL INOCENTE

Pregunta una profesora universitaria millennial, ¿cómo explicar el sufrimiento del inocente?, más en concreto, aquel sufrimiento que no es causado por el hombre, sino por la naturaleza, como la enfermedad –la pandemia-, un terremoto, un tsunami o eventos similares en donde no hay responsabilidad humana. ¿La culpa es de Dios? ¿Por qué permite esas tragedias? En efecto, el argumento del mal, y más en concreto, el del sufrimiento del inocente, suele ser uno de los más recurridos para justificar la postura atea. Ya Epicuro explicaba: “Si Dios es bueno y omnipotente, ¿por qué existe el mal? Si puede evitarlo y no quiere, no es bueno; si quiere y no puede, no es omnipotente; si ni quiere ni puede, no es Dios. El mal existe, luego Dios no”. En realidad, toda la historia de la filosofía ha intentado ofrecer una respuesta convincente; sin embargo, finalmente el problema del mal se encuentra envuelto en un halo de misterio. Pero, a donde no llega la filosofía, sí alcanza la teología. La respuesta al problema del mal, que no deja de tener algo misterioso y superior a nuestra razón, no es filosófica, sino teológica; siendo además una de las ventajas que ofrece la explicación cristiana de la realidad: proporciona un sentido a lo que pareciera más absurdo y sinsentido. El reclamo del hombre hacia Dios por el mal queda desarmado desde el momento en que Dios asume ese mal y lo transforma; es lo que sucede con Jesucristo y su Pasión y Muerte. El reclamo a Dios por el mal ya no es vigente, porque el mismo Dios hecho Hombre toma ese mal en carne propia. El más inocente de los hombres, el único absolutamente inocente, recibe en su vida el dolor físico y moral, la injusticia y la muerte. Y lo hace por amor, mostrándonos un camino, difícil pero real, por medio del cual podemos transformar nuestro sufrimiento en una forma tremenda de expresar el amor. Jesús sufrió muchísimo en la Cruz, pero amaba más que sufría, y por ello la cruz se convirtió en signo de esperanza. Pero esta aproximación mística al misterio del mal no explica su origen, ni el mal físico, solo el moral, el causado por el mismo hombre y la maldad que anida y en ocasiones inunda su corazón. ¿Dios creó el mal? Si no lo creó Dios, ¿quién lo creó o por qué existe? Nuevamente nos enfrentamos a un misterio que se esclarece a través de la revelación bíblica. La Biblia nos proporciona una luz para aproximarnos al enigma del origen del mal. ¿Y qué es lo que afirma? Para comprenderlo tenemos que mirar dos textos fundamentales: Génesis 3 y Romanos 8, que mutuamente se iluminan. En síntesis, el mal en absoluto entró en el universo por la elección libre de creaturas racionales. Primero los ángeles y después el hombre, cuando eligen en contra del designio de Dios, dan lugar al mal. Dios, al crear creaturas libres, corría el riesgo de su libertad, que no necesariamente tiende al bien, y alguna vez puede actuar mal. El mal, una vez cometido, se difunde como onda expansiva, e invade toda la historia y la realidad. Lo que explica San Pablo en Romanos 8, es que ese mal moral del hombre afectó a la entera creación: “La ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. La creación en efecto fue sometida a la vanidad, no espontáneamente. Sino por aquel que la sometió, en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción… la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto”. Dicho de otra forma, el pecado del hombre tuvo consecuencias cósmicas, afectó a toda la creación, que ahora es muchas veces hostil a él: sequías, pandemias, cataclismos, son resultado de ese desorden del mundo contra el hombre, por romperse la alianza original entre la naturaleza y el hombre, a causa del pecado. ¿Y Dios dónde queda? Respeta la legítima autonomía, tanto de la libertad del hombre, como de la lógica de la creación material, la cual es cruel, pues sigue las reglas de la evolución y del azar. La fe nos dice, simplemente, que Dios puede obrar a otro nivel, y respetando la libertado humana y la naturaleza hostil, puede reconducir las cosas hacia un bien superior, el bien de dimensión espiritual, del cual no tenemos plena experiencia ahora. Sólo en la otra vida entenderemos cómo Dios de los males que no quería, sacó bienes aún mayores; y tendremos la certeza, la evidencia, de que el bien espiritual es más grande y bello que el material. Digamos que nuestra hambre de sabiduría y justicia será saciada plenamente en la otra vida. P. Mario Arroyo, Doctor en Filosofía. p.marioa@gmail.com

domingo, 18 de abril de 2021

UN TESTIMONIO: LAS DOS VACUNAS CONTRA EL COVID

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 En fecha reciente, me inyectaron las dos vacunas contra el COVID. Pertenezco a la Tercera Edad. He de reconocer que el sistema de vacunación para miles de personas que fuimos citados en el Auditorio Nacional fue bastante fluido. Pensé que me esperaban tumultos y aglomeraciones o demasiados trámites burocráticos, pero no fue así. Había un gran despliegue de elementos de Tránsito que agilizaban el tráfico vehicular. Después se prepararon anchas hileras en las que se nos animaba a circular a buen paso y, por supuesto, cuidando la sana distancia. Un detalle agradable fue la cantidad de voluntarios que amenizaban ese arribo cantando, aplaudiendo, echando porras, diciendo a voz en cuello a todos los que ingresábamos, con una amplia sonrisa: “¡Bienvenidos!”; otros más mostraban sus habilidades con balones de futbol Todo ello para hacer más grata la estancia en este lugar. Imaginé que nos asolearíamos bastante, pero no fue así porque había largos pasillos cubiertos con lonas blancas. En la hilera del lado derecho, iban las personas en sillas de ruedas a los que, como es lógico, se les dio preferencia y se les iba abriendo paso en la medida que avanzaban. Luego unas amables señoritas nos hicieron favor de llenar unas hojas para que sirviera como comprobante –en ambos casos- de haber recibido las dos vacunas, presentamos la credencial de elector y el comprobante de domicilio. Arribamos finalmente a unas sillas donde unas enfermeras aplicaban las inyecciones con las vacunas. En la segunda ocasión, nos mostró a todo el grupo el frasco que contenía la vacuna Pfizer. Mismo procedimiento se siguió con cada uno en lo individual para que quedara muy en claro que la inyección estaba llena y, luego, cuando ya se había vaciado el contenido también se nos hizo notar, después de aplicarla en el brazo. A continuación, pasamos a una amplia y ventilada “sala de observación”. Ahí estuvimos alrededor de veinte minutos, para que médicos y enfermeros se cercioraran que no había reacciones adversas. Junto a nosotros se encontraban cerca de quince ambulancias. En ese lugar recibimos numerosas indicaciones: guardar reposo en las primeras horas, tomar Paracetamol en caso de temperatura, evitar el ingerir bebidas alcohólicas por dos semanas. Para que nadie se alarmara, nos explicaron los pequeños efectos secundarios: somnolencia, cuerpo cortado como cuando da una gripe, excesivo vigor corporal, dolores musculares alrededor del brazo, hinchazón, etc. Me venían a la mente la gran cantidad de personas enfermas de COVID y los que ya han fallecido. Tengo un primo, José, quién no obstante que tomaba todas las medidas de prevención, cierto día le dio esta pandemia. En un principio, pensábamos que se trataba de un fuerte resfriado o gripe, pero luego le sobrevinieron fuertes temperaturas. Así que fue internado en el hospital y al tercer día nos dijeron que sus pulmones se encontraban sumamente dañados y que esa misma noche moriría. Que eligiéramos si sus familiares queríamos que falleciera en el hospital o en su casa. Naturalmente nos lo llevamos a su casa y cuatro horas después falleció. Reconozco que para todos fue un duro golpe moral porque nadie pensaba que era COVID y que moriría tan pronto. También un tío, Arturo, quién al cumplir 90 años le dio esta enfermedad, todos intuimos que pronto fallecería, a decir por su edad, pero sobrevivió, gracias a Dios. Así que, en cuanto le tocó su turno de vacunación, lo llevamos en silla de ruedas y todo el personal sanitario que lo atendió en el Auditorio Nacional se comportó con especial amabilidad, tanto en la primera como en la segunda vacuna. Muchos otros amigos que tuvieron COVID se curaron pronto, pero tengo otro amigo que lleva seis meses con oxígeno porque sus pulmones resultaron muy afectados. Muchos otros familiares, parientes y conocidos fallecieron. Ha sido una temporada dolorosa para nuestras familias, para la población mexicana y el resto del mundo. Platicando con un colega que le gusta la Literatura de Ciencia Ficción, le comentaba: - “Ni en la novela más dramática de ficción, hubiéramos esperado que ocurriría esta pandemia y más con estas dimensiones mundiales. ¿No lo crees así?” Y me comentaba: “-Así es. Se trata de una pandemia que supera a todo lo imaginado. Pero muchísimas personas, por vez primera, han mirado hacia el firmamento, planteándose el sentido trascendente de esta vida. Muchos compadres y amistades me han dicho que con el COVID sus vidas cambiaron radicalmente y ahora se preguntan por los valores permanentes y han tenido un mayor interés por lo espiritual, lo mismo que un acercamiento afectivo y efectivo hacia su familia..