lunes, 20 de agosto de 2018

¿POR QUÉ EL LEGADO DE OCTAVIO PAZ SERÁ MONUMENTO ARTÍSTICO?

Raúl Espinoza Aguilera, 
@Eiar51

A veinte años del fallecimiento del poeta y ensayista Octavio Paz –Premio Nobel de Literatura 1990- me ha parecido un justo reconocimiento a su valiosa obra creativa el hecho de que la Secretaria de Cultura anuncie que en breve declarará su trascendente legado como archivo documental y acervo bibliográfico y que será reservado como monumento artístico (1).


Sin duda, considero este gesto como un acto de revaloración de su entera obra literaria y una forma de otorgarle plena vigencia y actualidad, cuya calidad  -de manera indiscutible- se ha agigantado con el paso del tiempo. 

Aunque hay que reconocer que, en tiempos pasados, su figura sufrió diversos y significativos desplantes y, lo más duro en mi opinión, fue una campaña de indiferencia y de pretender negar su importante huella en el pensamiento y en la Literatura.

Un tema que me interesa destacar es que Octavio Paz consideraba que los hombres en todas las épocas y culturas se han hecho este triple cuestionamiento: “¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy?”, y decía que se requería de valentía y determinación personales para descubrir el verdadero sentido de la existencia humana.

Y es que Paz poseía una aguda inteligencia que le impulsaba a buscar siempre las respuestas que le brindaba la razón, con una capacidad de deducción y una lógica deslumbrantes y una intuición por la verdad que lo colocan entre los grandes literatos de todos los tiempos.

Se podrían hacer numerosas reflexiones a este respecto, pero considero que dentro de su rica y profunda obra literaria siempre mantuvo una actitud de “búsquedas hacia lo Trascendente”, como él mismo solía llamarlas.

De tal manera, que en la poesía de nuestro Premio Nobel de Literatura, Paz siempre jugó con varios elementos e imágenes bipolares, para terminar haciendo una original síntesis a lo largo de su amplia trayectoria obra literaria. Lo podría resumir de la siguiente forma:

1) Frente al vertiginoso río del tiempo, que transcurre sin detenerse, se encuentra el Mar que es lo inmutable, el reducto de la paz y el reposo definitivos;

2) Si el poeta dice que los hombres somos sólo “llamaradas”, el poeta intuye la existencia de un Fuego Inextinguible;

3) Si los seres humanos experimentan la penumbra o las tinieblas en su devenir por la tierra, le conduce a plantearse la existencia de una Claridad y una Luz permanentes;

4) Del mismo modo, en sus experiencias estéticas, por ejemplo, frente a su contemplación de una hermosa obra pictórica, un admirable escrito literario o una bella escultura, descubre lo que él
llama “instantes de eternidad”, como chispazos de un gozo y deleite momentáneos, pero que deduce que proceden de un Ser donde reside en plenitud toda la Belleza;

5) Si afirma que los hombres somos sólo “espejos” o “reflejos pasajeros”, le conduce a pensar en la existencia de un Ser Supremo que es Eterno y Permanente.

Cuando en 1990, fue designado como Premio Nobel de Literatura, me llamó poderosamente la atención que la crítica internacional recibiera –de forma unánime y con gran entusiasmo- su nombramiento, reconociendo su calidad y profundidad literaria y ensayística.

En conclusión, considero un acierto que el legado de Octavio Paz sea considerado monumento artístico porque su obra y su pensamiento lo colocan como una de las voces más preclaras y perennes no sólo de México, sino también, de la Literatura Universal.

(1) Confrontar: Espinoza Aguilera, Raúl, ¿Qué sabes sobre Octavio Paz?, Editorial Minos III Milenio, México, 2009. 122 páginas.

¿CÓMO ES EL ROSTRO DEL DEMONIO?

Pbro. José Martínez Colín,

1) Para saber

En su último capítulo de la Exhortación Apostólica, el Papa Francisco quiere prevenirnos contra un enemigo que no dejará de luchar por impedir que consigamos la santidad: el mismo demonio. Por ello, dice el Papa, no pensemos que el diablo es un mito, una representación, un símbolo, una figura o solo una idea. Si pensáramos que no existe, ese engaño nos llevaría a descuidarnos y a quedar más expuestos. Él no necesita aparecerse ni poseernos, sino que nos envenena con el odio, con la tristeza, con la envidia, con los vicios, queriendo destruir nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades.


Cuando Jesús nos enseñó el Padrenuestro quiso que termináramos pidiendo al Padre que nos libere del Malo, que indica un ser personal que nos acosa. Jesús nos enseñó a pedir cotidianamente esa liberación para que su poder no nos domine.

2) Para pensar

Una religiosa que conoció a san Francisco de Sales, relató que en una ocasión presenció un exorcismo. Era un hombre joven que desde hacía cinco años estaba poseído por el demonio. Los interrogatorios al poseso se hicieron junto a los restos mortales de san Francisco. Durante una de las sesiones, el demonio exclamó lleno de furia: «¿Por qué he de salir?». Estaba presente una religiosa de las Madres de la Visitación, que al oírlo, asustada quizá por el furor demoníaco de la exclamación, invocó a la Virgen: «¡Santa Madre de Dios, rogad por nosotros...!». Al oír esas palabras, decía la monja, el demonio gritó más fuerte: «¡María, María! ¡Para mí no hay María! ¡No pronuncies ese nombre, que me hace estremecer! ¡Si hubiera una María para mí, como la que hay para ustedes, yo no sería lo que soy! Pero para mí no hay María».

Todos los presentes estaban sobrecogidos por la escena e incluso algunos rompieron a llorar. Pero el demonio continuó: «¡Si yo tuviera un instante de los muchos que ustedes pierden…! ¡Un solo instante y una María, y yo no sería un demonio!»

Decía san Alfonso María de Ligorio que en este mundo los hombres no se dividen en los fuertes que vencen tentaciones y en los débiles que son derrotados, no. El mundo se divide en los débiles que rezan y vencen y, por otro lado, en los débiles que no rezan y son derrotados. Pensemos si en las tentaciones sabemos acudir a la intercesión la Virgen María.

3) Para vivir

Así, además de luchar contra una mentalidad mundana que nos engaña y contra la propia fragilidad, es preciso también una lucha constante contra el diablo, que es el príncipe del mal.

El Papa nos señala las armas poderosas que el Señor nos da para el combate tenemos: la fe que se expresa en la oración, la intercesión de la Virgen, la meditación de la Palabra de Dios, la celebración de la Misa, la adoración eucarística, la reconciliación sacramental, las obras de caridad, la vida comunitaria, el empeño misionero…

Sin embargo, el camino de la santidad no es de miedo o temor, sino fuente de paz y de gozo que nos regala el Espíritu, dice el Papa. Aunque requiere que estemos «con las lámparas encendidas» (Lc 12,35) y permanezcamos atentos, hemos de caminar sabiéndonos acompañados y amados por el Señor.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE REZAR POR LOS SACERDOTES?

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com

Es bueno tener esto muy claro. Todos los domingos, al asistir a la santa Misa, los católicos decimos: “Creo en un solo Dios, Padre… creo en Jesucristo… creo en el Espíritu Santo”. En ningún momento decimos: “creo en los sacerdotes, los obispos y el Papa”. 


Si siempre es oportuno tener las ideas claras y la fe firme, lo es más ahora, ante la impresionante ola de escándalos sacerdotales de pederastia y encubrimiento hechos públicos en Estados Unidos. Era una cloaca nauseabunda que, al llevar mucho tiempo cerrada, emite un horrendo aroma de putrefacción, que a todos estremece.

Por ello, nuevamente, es oportuno reafirmar nuestra fe: “creo en Jesucristo, no en los curas”; primero yo, que soy sacerdote y he fallado y fallo continuamente. No me siento con la autoridad de juzgar a nadie; felizmente es Dios quien ve en los corazones, y existen tribunales civiles y eclesiásticos para juzgar delitos, pues la pedófila es una enfermedad y un delito, no es solo un pecado.

Ahora bien, analizando la dolorosa situación, con la premura que permiten lo vertiginoso de los medios de comunicación, pueden entreverse algunos elementos esperanzadores. 

No se trata de un optimismo a prueba de cualquier desgracia o de cerrar los ojos a la realidad, más bien todo lo contrario. Dice Jesús en el evangelio y no le falta razón: “la verdad os hará libres”. Un santo de nuestro tiempo apostillaba: “No tengas miedo a la verdad, aunque la verdad te acarree la muerte.” 

Es decir, es bueno que se destape la cloaca, es bueno que salga todo el pus, exprimir la herida por más doloroso que ello sea, para conseguir una curación real, en profundidad y no simplemente limpiar la fachada o barrer debajo de la alfombra.

En este sentido, también la investigación realizada en Pensilvania ofrece elementos positivos para una mirada desapasionada, no tendenciosa, fanática o sectaria. En el fondo es el fruto de la activa colaboración entre la Iglesia y la autoridad civil. La Iglesia que abre sus archivos, y la autoridad civil que hurga en ellos buscando afanosamente la verdad. 
El resultado de setenta años de historia es triste: trecientos sacerdotes abusadores, más de mil niños afectados, una sistemática cultura del encubrimiento… y también, hechos lamentables que en
su mayoría han ocurrido ya hace mucho tiempo.

Es decir, si es cierto que la viveza de los relatos produce terror y consternación, clamando por justicia y reparación, también lo es que en su inmensa mayoría esos tristes hechos ocurrieron hace mucho tiempo. 

Podemos decir entonces que ahora está saliendo a la luz una enfermedad del pasado. Esto último es importante, pues lo impactante de los titulares de prensa llevaría a pensar que eso está sucediendo ahora, que la Iglesia en general y la de los Estados Unidos en particular es peligrosa para los niños. 

Todo lo contrario, el problema no es de ahora; ahora en cambio se van dando pasos firmes hacia su solución: transparencia con la sociedad, colaboración con la autoridad civil, capacitación para trabajar con menores, mejor selección de los candidatos al sacerdocio. Esto es lo real ahora, los titulares reflejan las culpas del pasado, que hasta ahora se están curando a través del doloroso proceso de esclarecer la verdad y pasar la consiguiente vergüenza.

Quizá lo más dramático de estas narraciones no sea tanto la sordidez del crimen, sino la cultura del encubrimiento. Es decir, no se trata solo de castigar al delincuente, sino de evidenciar una cultura del encubrimiento, que convierte en cómplice, y por tanto también en delincuente, al obispo. 

Esta cultura del silencio culpable es la que de forma más abrupta resulta evidenciada por la investigación de Pensilvania. Los reflectores no están tanto en los curas abusadores, cuanto en los obispos encubridores. 

El Papa Francisco ha sido claro que no hay espacio para unos y para otros en la Iglesia.

Por eso, cobran dramática actualidad las palabras de san Agustín: “Si me asusta lo que soy para vosotros, también me consuela lo que soy con vosotros. Para vosotros soy obispo, con vosotros soy cristiano. Aquel nombre expresa un deber, este una gracia; aquel indica un peligro, éste la salvación.” 

¡Qué duro ser obispo!, ¡qué responsabilidad! Somos testigos de cómo algunos no supieron manejar las crisis, prefirieron defender a sus sacerdotes y el buen nombre de la Iglesia que proteger a los niños. Craso error. 

Muchos ya no están entre nosotros, habrán dado cuenta a Dios de sus errores de gobierno. 

A los cristianos nos queda fortalecer nuestra fe en Cristo, depurarla de ingenuidades angelicales, pedir por los sacerdotes y los obispos para que estén a la altura de su llamado, y exigir que se haga justicia y se implemente una cultura de la verdad y la transparencia.

¿ELEFANTES ROSAS?

Alejandro Cortés González-Báez,
www.padrealejandro.com

Hoy me topé con una de esas frases que podemos pisar sin darnos cuenta en esa marcada prisa, típica de nuestra época, por llegar lo antes posible hacia ningún sitio. La frase es: “horizontes egoístas”. 


Para no caer en un ambiente negativo, quisiera dejar claro que cuando, en cualquier empresa se busca una certificación de calidad, lo primero que tienen que hacer es detectar los errores.

Abandonar el egoísmo por completo, es prácticamente imposible pero, sin duda, todos podemos luchar contra él, pues es el principal motivo de los problemas que solemos tener a lo largo de nuestras vidas, y si en muchas ocasiones, no es directamente por nuestra culpa, cuando el egoísmo del otro despierta al nuestro que estaba durmiendo la siesta, tenemos todo lo necesario para un buena fiesta de cachetadas, con música incluida. 

Llamamos horizonte, a la línea donde termina —para nuestra vista— la tierra, y comienza el cielo. Dicho en otras palabras, el horizonte es todo lo que alcanza nuestra mirada, y el egoísmo es como la mala hierva que, si no se está cortando de forma continua, va creciendo y creciendo hasta cubrir todo el paisaje.

Sin embargo —y que quede bien claro— “soy egoísta” no es sinónimo de “no tengo remedio”. En toda alma humana hay mucho de bueno, y nuestro trabajo ha de ser el de sacar a flote todo nuestro potencial en bien nuestro, y de los demás. 

Ahora bien, la lucha contra el egoísmo no debemos plantearla jamás como algo obsesivo, por ejemplo a base de repetirnos que debemos olvidarnos de nosotros mismos: “Tengo que olvidarme de mí, tengo que olvidarme de mí”, asunto, que, dicho sea de paso, nos puede llevar al mal humor, e incluso hasta la depresión, al comprobar el fracaso de nuestros intentos. 

Sería tan absurdo como el pretender que alguien no se imagine un elefante color rosa a base de decirle: “no vayas a pensar en elefantes rosas”. 

No sé si la Madre Teresa de Calcuta tuvo necesidad de luchar contra su egoísmo, estando tan ocupada en atender a todo aquel que necesitaba su ayuda y cariño. Aquí está, por lo que parece, la verdadera clave de la felicidad. Quizás nosotros podamos intentarlo.

martes, 14 de agosto de 2018

EL ARTE DE RECOMENZAR CON OPTIMISMO, REALISMO E ILUSIÓN

Raúl Espinoza Aguilera, 
@Eiar51

Comienza este “segundo tirón” del año. Paulatinamente se reanudan las clases en los centros educativos y las personas retornan a sus labores cotidianas, después de unas merecidas vacaciones de verano.



Y la primera pregunta que nos podríamos hacer, es: ¿Y cómo van esos propósitos concretos que nos forjamos a principios de este Año 2018? ¿Los tenemos claros y estamos luchando por alcanzarlos? O bien, “se nos borraron del mapa”, es decir, ¿ya se nos olvidaron?

Si esto último ocurrió, no caben los desánimos. Como recuerdo me decía un buen amigo que cuando le ocurría esto, me comentaba desalentado: “¡Soy “de lo peor”! ¡Soy “de lo peor”! ¡No tengo remedio! Y yo le respondía, con sentido de humor, por la confianza que nos tenemos: 

-Mira, no dramatices, ¡sobran actores de telenovelas! ¡Todos somos “de lo peor” porque estamos hechos de la misma materia, “de carne y hueso”!

De manera que si tú y yo caemos en la cuenta de que esos propósitos de enero “se nos borraron del mapa”, lo importante es levantarnos y reanudar el paso con nuevos bríos, ¡y no complicarnos más!

Disfruto bastante de las competencias de atletismo de 100 metros planos, de 200 metros, de 4 por 400 metros con relevos... Observo que la importancia está en los detalles: 1) En arrancar con rapidez y determinación; 2) En abrir con oportunidad y acierto la zancada de los pasos; 3) En utilizar los brazos para imprimir una mayor velocidad; 4) En meter el impulso final (o “sprint”), muchas veces adelantando hacia adelante el pecho, para ser el primero en romper el listón que marque el triunfo.

Había un par de consejos que nos repetía el entrenador de deporte, cuando practicábamos estas pruebas de velocidad en la Preparatoria: 

1) “¡Concéntrate plenamente en tu propia carrera!” 

2) “¡Nunca te compares con los demás, mirando hacia los carriles contrarios! Porque puedes confiarte, creer ya venciste y bajar tu propio récord del cronómetro, o por el contrario, te vas a desanimar si te percatas que vas un poco rezagado del resto!

Hay un poeta al que admiro mucho, Antonio Machado, el llamado “Poeta de Castilla”, quien escribió un verso que viene muy bien a este propósito y es tan breve como profundo. Dice así: “Cada caminante, siga su camino”.

Pienso que todas estas nuevas modas de que determinadas personas se “supravaloran” y se sienten muy superiores a los demás (cuando la cruda realidad dice lo contrario) o poseen “una baja autoestima” (cuando objetivamente tampoco es verdad, ya que es más preponderante la nociva actuación de su traicionera imaginación).

También escuchaba, hace unos días, mientras estaba haciendo cola para pagar unos alimentos, en un supermercado, que una señora –en voz alta- sostenía en plan catastrófico a su comadre:

-¡Convéncete, ya se vienen las fiestas Patrias, luego Día de Muertos, después Las Posadas, ¡y el año se acabó! ¡¿Te das cuenta?!

En un principio, me pareció exagerada semejante consideración, sobre todo porque esto lo decía a finales de julio.

Pero luego me quedé pensando que algo de razón tenía. ¿A qué me refiero? A que el tiempo de la vida es breve y en “un abrir y cerrar de ojos” los meses parece que “vuelan” y se deslizan “como un cuchillo sobre la mantequilla”.

Me parece que lo importante ahora es aprovechar este segundo semestre para dar una nuevo y fuerte impulso a las metas que nos habíamos planteado desde el inicio de año. ¡Vale la pena cuidar bien nuestro orden, las metas proyectadas y este tiempo nuestro tan fugaz!

LA HISTORIA DE LAS TRES HERMOSAS HERMANAS QUE SE CASARON

Pbro. José Martínez Colín,

1) Para saber

Toda persona, hombre y mujer, han sido creadas a imagen de Dios. Y puesto que Dios es Amor, también los hombres y mujeres han de vivir en el amor. Un amor que se dirige a Dios y al prójimo. Por ello la santidad consiste fundamentalmente en amar, que es el tema de la reciente Exhortación del Papa actual. El amor a Dios se expresa en la oración y en la adoración en que nos “abrimos” a lo trascendente. Dice el Papa Francisco que “el santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios… No creo en la santidad sin oración” (n.147).



La oración no se trata necesariamente de sentimientos intensos o largos momentos. Ciertamente se puede hablar con Dios en cualquier lugar y hora. Pero para que ello sea posible, dice el Papa, “también son necesarios algunos momentos solo para Dios, en soledad con él”. Como definía Santa Teresa la oración: “es tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos os ama”.

2) Para pensar 

Tres hermanas contaban cómo su petición en la oración se hizo realidad. Ellas deseaban contraer matrimonio y se lo pidieron a Dios, acudiendo a la intercesión de la Virgen María y de otros dos santos. Dios las sorprendió presentándoles buenos hombres y casándose con tres meses de diferencia.

Ellas son Kelly, Rachel y Juliette Fogarty las cuales nacieron en una familia numerosa. Rachel contó que ellas tenían el hábito de rezar el Rosario por sus futuros esposos sin conocerlos y pedían la intercesión de San Antonio de Padua y de Santa Ana. Dicen que sus oraciones fueron oídas y en el 2016 las tres se comprometieron en un intervalo de cinco semanas. Y en 2017 se casaron.

Juliette recordaba que “fue muy divertido compartir la misma alegría y los preparativos. Nos llamábamos y enviábamos mensajes para comparar los planes de las bodas”. La madre de las tres hermanas, Kathleen, comentó que “estaba desbordada con el aspecto sacramental de cada una de las bodas. Las chicas se estaban preparando con fe y mucho amor, salpicadas de la alegría de saber que están participando en el plan de Dios para su futuro”.

Rachel, a su vez, menciona que le gusta la rutina diaria de servirse el uno al otro, recordando que su abuelo le decía que el matrimonio no es que cada ponga el 50%, un 50/50, sino que consiste un 100/100, cada uno debe darlo todo para sacarlo adelante.

La menor de ellas, Juliette, comenta: “Espero que uno de los frutos de nuestra historia sea inspirar a la gente que quiere casarse a ser paciente, a mantenerse fuerte y a rezar por su futuro esposo o esposa”.

El Papa nos invita a pensar con la siguiente pregunta: “¿Hay momentos en los que te pones en presencia de Dios en silencio, permaneces con él sin prisas, y te dejas mirar por él?”

3) Para vivir

Se puede decir que el llamado a la santidad es para todos, pero cada uno tiene su propio camino que ha de recorrer con amor a Dios. Y teniendo ratos de silencio ante Dios se nos facilita saber nuestro camino personal: “Para todo discípulo es indispensable estar con el Maestro, escucharle, aprender de él, siempre aprender”, nos recomienda el Papa.

Es en la oración donde nos permitimos que el Señor nos llene de su amor, para que luego podamos darlo a los demás. Por ello no debería faltar un momento al día dedicado exclusivamente a Dios.

APRENDE A SER POSITIVO Y OPTIMISTA

Recopilación de Marta Morales,
estudiosmujer01@hotmail.com

Escribe el Papa Francisco:


No temas al tiempo…, nadie es eterno.


No temas las heridas…, te hacen más fuerte.


No temas al llanto…, te limpia el alma.


No le temas a los retos…, te hacen más ágil.


No temas equivocarte…, te hace más sabio.


No temas la soledad…, Dios siempre está contigo.


Martín de Riquer escribió: “Quien no ríe leyendo el Quijote es o porque no entiende la novela o porque tiene la desgracia de no poseer la facultad de reír, que es la que distingue al hombre de los animales. Cervantes, cuando escribe la Segunda parte de la novela, tiene ya sesenta y ocho años, está en la miseria, ha padecido desdichas de toda suerte en la guerra y en el cautiverio, el honor de su hogar no ha sido siempre limpio ni ejemplar, ha recibido humillaciones y burlas en el cruel ambiente literario; y a pesar de todo ello, por encima de sus angustias, de sus estrecheces y de sus penas, el buen humor y el agudo donaire inundan las páginas del Quijote”.


No hay que buscar problemas, sino soluciones. Si el marido es el problema, tú eres la solución. Además, la persona positiva hace felices a los demás; la pesimista, las hace infelices. ¿Qué hacer? Oración. En la oración el Señor nos transformará de pesimista en optimista.


El Cura de Ars decía: “Los buenos cristianos que trabajan en salvar su alma están siempre felices y contentos; gozan por adelantado de la felicidad del cielo; serán felices toda la eternidad. Mientras que los malos cristianos siempre se quejan, murmuran, están tristes..., y lo estarán toda la eternidad. Un buen cristiano, un avaro del cielo, hace poco caso de los bienes de la tierra; sólo piensa en embellecer su alma, en obtener lo que debe durar siempre”.


Que importante es que caminemos in novitate sensu, con la novedad de encontrar que todo es gracia, que cada día supone un regalo inmenso de Dios a cada uno. Es conveniente que nos demos cuenta del mal que hay en el mundo, pero sin dejarnos abatir por los trazos sombríos. Analizamos las realidades terrenas con el optimismo de los hijos de Dios, que no se amilana ante ellas.


Vivir de espaldas a Dios es una falsa ilusión de libertad, es la peor de las desgracias. Juan Pablo II ha señalado en esta cerrazón a la misericordia divina una característica de nuestra época. Es bien patente a todos la imagen del hombre encerrado en el pecado, haciendo imposible por su parte la conversión y, por consiguiente, también la remisión de sus pecados, que considera no esencial o sin importancia para su vida. Esta es una condición de ruina espiritual (...). La acción del Espíritu Santo, que tiende a convencernos de pecado, encuentra que la conciencia está impermeabilizada, hay dureza de corazón, porque se ha perdido el sentido del pecado.


No nos ha de dar miedo esta situación. Tiene remedio. El ser humano tiene una capacidad grande de recapacitar y regenerarse.


El buen humor es la verdad llena de simpatía. Hay que acostumbrarnos a ver a Dios detrás de todo. A veces le echamos la culpa a una persona, a un jefe o a una institución, ¡y es Dios quien está detrás! corrigiéndonos. El profesor Biffi decía: “La ascética es el itinerario para la construcción del hombre”.


“El milagro más grande no es que hagamos ese trabajo, dijo Madre Teresa de Calcuta, sino que nos sintamos felices de hacerlo”. Benedicto XVI dice que el cáncer más virulento es la apatía del corazón, corazón que no busca la rectitud.


Para concluir citamos la Oración del buen humor de Santo Tomas:


Señor, dame una buena digestión, pero también algo para digerir. Dame la salud del cuerpo y el buen humor, necesario para mantenerla Dame, Señor, un alma sencilla que sepa sacar provecho de todo lo que es bueno y no se asuste cuando vea el mal, sino mas bien que se encuentre el modo de poner las cosas en su puesto. Dame un alma que no conozca el aburrimiento ni los refunfuños, suspiros o lamentos, y no permitas que me atormente demasiado por esa cosa demasiado incómoda llamada "yo". Dame, Señor, el sentido del buen humor. Amen.