viernes, 16 de agosto de 2019

¿MACHISMO EN LA IGLESIA?

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com

Con cierta cadencia se formula un cuestionamiento incómodo para los católicos practicantes: ¿es machista la Iglesia?, ¿fomenta el machismo la fe? Parece haber abundantes pruebas de ello, comenzando por el término mismo “Dios”, que es masculino y siguiendo por los relatos de la Biblia, que parecen confirmar esta sospecha de forma irrefutable. 


Quizá el argumento más esgrimido para sostener esta tesis es excluir a las mujeres del sacerdocio y, por eso mismo, de los principales puestos de autoridad dentro de la institución. La Iglesia sólo podría dejar de ser machista cuando exista una “papisa” y edite una versión de la Biblia políticamente correcta, reajustando los roles de género (Diosa en vez de Dios), o utilizando el lenguaje inclusivo (x, @, e).

Ahora bien, habría que precisar más a que nos referimos con “machismo”. Si machismo implica no ser capaz de darle gusto a las feministas o, mejor dicho, al feminismo radical, la Iglesia no puede sino ser machista y no dejar de serlo. 

No es su función darle gusto a las modas culturales y muchas veces en la historia ha ido contracorriente, ha sido contracultural y lo seguirá siendo; de hecho, es parte de su atractivo, de su “charm”. Si por machismo entendemos, en cambio, menospreciar a la mujer, minusvalorarla  o relegarla, habrá que responder decididamente que la Iglesia no es machista.

Para comprender mejor por qué podemos afirmar esto último, es preciso explicar la interacción entre tres conceptos: encarnación, historia y clericalismo. Por encarnación entendemos aquí la forma misteriosa pero real por la que lo humano y lo divino se entrelazan desde la perspectiva de la fe. El culmen de la encarnación es Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, pero siguen la misma lógica tanto la Iglesia como la Sagrada Escritura: tienen un elemento humano, limitado e insoslayable junto a otro elemento sobrenatural, divino.

Lo anterior supone, entre otras cosas, que tanto la revelación como la vivencia de la fe y lapráctica de la religión, se dan en la historia, como no podía ser de otra forma, y siguen los cánones vigentes en la cultura de su tiempo. La fe no nos coloca en una aséptica esfera intemporal, no nos introduce directamente en la eternidad, sino que se enraíza en el tiempo prometiéndonos la eternidad. 

Esto quiere decir que, tanto la Biblia como los santos y las personas de fe en general, están colocados en un contexto histórico y cultural concreto. Dicho de otra forma: no es la Biblia ni la Iglesia quienes en determinado contexto pudieran ser “machistas”, es la cultura y el tiempo preciso quienes lo son. Como la revelación y las personas de fe están plenamente insertos en su tiempo vital, adolecen conjuntamente de este defecto. Ahora bien, este defecto no forma parte esencial de la revelación, y atacar a la Biblia o a la Iglesia por ello, es caer en un craso anacronismo, equivalente a culpar a un niño de 7 años por no saber cálculo o al hombre de las cavernas por no haber sido capaz de llegar a la Luna.

El clericalismo es más complejo, porque históricamente ha afectado a los hombres de fe e incluso a la autoridad eclesiástica. Se trata de la desordenada injerencia de la autoridad religiosa (jerarquía, es decir, autoridad sagrada), en los asuntos temporales. Es fruto de no respetar la legítima autonomía del orden civil respecto del religioso, establecida novedosamente por el mismo Jesucristo, según nos narran los Evangelios. 

Pero esta visión termina por transponer los moldes y criterios sociológicos del poder político al ámbito religioso, lo que termina por desnaturalizar el sentido de la autoridad en la Iglesia e incluso corromperla. Dicho mal y pronto, lo principal en la Iglesia no es formar parte de la jerarquía, sino ser santo; no es ser Papa, sino amar a Cristo y, por Él, a los demás. 

En este sentido, es más importante Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita de Jesús o Santa Teresa de Calcuta que ser cardenal, obispo o Papa.

Además, supone una honda ignorancia histórica y un marcado prejuicio cultural.

Ignorancia de cómo Jesús le dio un lugar a la mujer que nadie le había dado antes, y de cómo la Iglesia protegió desde el inicio y hasta ahora a la mujer (las feministas que defienden el aborto no parecen estar muy preocupadas por el aborto selectivo de niñas en China o la India). Prejuicio porque parten de la base, nada evidente, de que la maternidad y la familia oprimen a la mujer, o difunden el falso cliché de que su única misión en la Iglesia es procrear. 

Por el contrario, la Iglesia tiene experiencia de como la maternidad y el hogar pueden ser lugares donde las mujeres se realicen y tengan una vida plena, sin excluir, para quienes lo deseen, un desarrollo profesional y político fuera del mismo.

REFLEXIONES SOBRE EL ACTO TERRORISTA DE "EL PASO", TEXAS

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Hace unas semanas hubo un trágico tiroteo en una tienda de la ciudad El Paso, Texas (Estados Unidos). Ante tal desgracia y violencia, como contraparte se ha conocido el acto heroico de dos mujeres: una madre y su hija. Una de las víctimas fue la señora llamada Jordan Anchondo, de 25 años. Tenía tres hijos. El 3 de agosto, día de la masacre, estaba en Walmart comprando útiles escolares para el regreso a clases. Ahora se ha sabido que esta mujer dio su vida por su hijo pequeño de dos meses, pues cuando comenzó el tiroteo, salvó a su bebé al usar su cuerpo como escudo humano.


Su bebé no recibió ningún daño. La hermana de Jordan, Leta Jamrowski, comentó: “Mi hermana cayó encima del cuerpo del bebé y gracias a eso pudo sobrevivir el bebé. Mi sobrino vive porque ella dio su vida por él… daría mi vida para cambiarla por la de ella".

El Papa Francisco expresó su pesar y oró por las víctimas: “Estoy espiritualmente cerca de las víctimas de los episodios de violencia que en estos días han ensangrentado a Texas, California y Ohio, golpeando a personas indefensas… Los invito a unirse a mi oración por aquellos que han perdido la vida, por los heridos y sus familias”, dijo, para luego rezar un Ave María por todos ellos.

2) Para pensar

Además del acto heroico de la señora Jordan de dar su vida, la madre de Jordan, Misti Jamrowski, hizo también un acto heroico,
pero de distinta índole. Después de enterarse del terrible suceso en que perdió la vida su hija, perdonó al asesino: “Y como Jesús que dijo que deberíamos perdonar a los que nos hacen mal, de corazón realmente lo perdono. Siento tristeza por sus padres porque ellos también perdieron un hijo", dijo Misti a la prensa.

El padre de Jordan comentó: “no somos los únicos que sufrimos, por lo que nuestros corazones están con todas las demás familias… Nuestros corazones y nuestras oraciones también están con ellos ".

Tanto dar la vida, como perdonar al agresor, son actos de amor heroico. Nada fácil, pero nos enseñan que es posible responder al mal con amor. 

Por su fe, saben, como dice el Papa, que “la vida es un camino hacia la eternidad… No olvidemos nunca que no tenemos aquí la ciudad definitiva, sino que vamos a la búsqueda de la futura”.

3) Para vivir

El Papa Francisco acaba de recordar la importancia de estar vigilantes, para cuando llegue el encuentro definitivo con el Señor y, así, cada instante se vuelve precioso, al vivir haciendo el bien sobre la tierra, y con el corazón en el cielo. Recordemos la invitación del Señor a mantener ‘las lámparas encendidas’, con la luz de la fe, para iluminar la oscuridad de la noche”. Alimentemos la fe con el encuentro corazón a corazón con Jesús en la oración y en la escucha de su Palabra.

Podemos afirmar que la familia Jordan, en medio de esa violencia, han sabido iluminar con la luz de la fe. Nosotros también en nuestro obrar diario, estamos llamados a iluminar con nuestra fe a nuestro alrededor.

El Señor promete la eterna felicidad para quien vivió el Evangelio y
los mandamientos de Dios. Ese pensamiento, concluyó el Papa, “nos llena de esperanza y nos estimula en el compromiso constante para nuestra santificación y para construir un mundo más justo y fraterno”.

LOS MOTIVOS Y LA "ÉTICA" DE LA MARIHUANA (y III)

Mtro. Rubén Elizondo Sánchez,
Departamento de Humanidades de la UP.
Campus México.
rubeliz@up.edu.mx

En los últimos años el debate sobre la marihuana logró exponer a detalle los argumentos a favor y en contra de la legalización. El sector que consume considera el bienestar médico y lúdico. La esfera intelectual relaciona la disminución de la violencia con el acto jurídico de su legalización y descansa en el principio de libertad: que cada quién tome las decisiones a su propio riesgo.


El círculo médico no duda en avalar que, en cualquier caso, aumenta el deterioro fisiológico y neurológico humano si se extiende el consumo. Se estima la posibilidad de incrementar el conocimiento epidemiológico y científico para mejorar la prevención de adicciones y la investigación de usos médicos. 

Pero esto último es una solución a posteriori, es decir, los efectos nocivos del enervante serían prueba suficiente para aceptar el daño ya causado e irreparable.

Sería interesante realizar el ejercicio de análisis apropiado para acreditar positivamente el factor económico de la comercialización, producción y cultivo, sin dejar de lado la generosa aportación económica al SAT mediante el impuesto al valor agregado.

¿Bastan los enfoques anteriores para decidir sobre un tema que quizá produzca repercusiones fuera de control?, ¿cómo se debería entender el problema de su legalización?

El consumo del enervante es un acto humano que se ejerce con pleno uso de conocimiento y consentimiento. Por lo mismo, puede ser calificado como bueno o malo si perfecciona o quebranta la naturaleza humana en orden a la felicidad en esta vida. La Ética natural es una parte de la filosofía que estudia la bondad o maldad de los actos humanos en orden a la felicidad.

La propuesta de la ética natural advierte sobre un tipo de actos humanos cuyo efecto bueno está unido necesariamente a un efecto malo, inseparable del efecto bueno. Si estuviéramos obligados a evitar todo acto humano que conduzca a una consecuencia mala, la vida diaria no tardaría en hacerse imposible de vivir.

Técnicamente se nombra como acto humano voluntario de doble efecto.

Bastan dos ejemplos: si consigo un trabajo cuando los trabajos son raros y/o escasos, privaré a alguien de su sustento; si el médico atiende a los enfermos durante una epidemia, se expondrá él mismo a contraer la enfermedad.

En mi opinión, este es el caso de la legalización de la marihuana. Es un acto humano voluntario de doble efecto por parte del legislador, que causará efectos buenos y efectos malos necesariamente unidos a los buenos. 

No dudo en absoluto que los sectores implicados en el debate deseen resolver de forma correcta desde el principio, es decir, a priori: antes de que los efectos de la legalización se conviertan en un problema irreversible.

Aplicado al caso, el principio del acto humano de doble efecto señala que es moralmente –naturalmente-- permisible realizar un acto que produce un efecto malo, en las siguientes condiciones:

1. Que la acción sea buena en sí misma o al menos indiferente.

Esto es así, porque no se puede realizar un mal para conseguir un bien. Es el caso de Robin Hood. Roba a los ricos para dar a los pobres. De esa forma, sería laudable y honroso robar la propiedad privada para ayudar económicamente. En ese sentido, sería correcto disfrutar de cierta felicidad legalizada a costa del daño fisiológico.

2. Que se produzca primero el efecto bueno y después el efecto malo. 

El mal sería escogido por sí mismo, para lograr el placer. El daño debe ser un producto incidental y no un factor de peso en la consecución del bien. Un buen fin no justifica el empleo de medios malos. El placer no justifica el daño fisiológico.

No se trata de una cuestión de tiempo, sino de causalidad: el bien no debe venir a través o por medio del mal.

3. Que se intente primero el efecto bueno y se tolere el efecto malo.

El efecto dañino podrá ser, por su esencia misma, un producto adjunto del acto realizado, pero si el legislador quiere este efecto malo, lo hace directamente voluntario por el hecho de quererlo. La mala intención no debe presumirse sin pruebas. 

Y por último: 

4. Debe de haber una razón proporcionalmente grave para permitir el efecto malo.

Aunque no estemos obligados siempre a prevenir el mal, sí estamos
obligados a prevenir un mal grave con una pequeña renuncia de nuestro propio bien. Se requiere cierta proporción entre el bien y el daño fisiológico. Apreciar esta

proporción es difícil en la práctica, pero no imposible. No hay proporción entre la decisión de desencadenar efectos dañinos a la propia salud en cientos o miles de consumidores, para disminuir la violencia del narcotráfico, medición necesariamente a posteriori. 

Ni tampoco en relación con la curación de la adicción utilizando dinero del erario público que debiera ser destinado a otros fines.

sábado, 10 de agosto de 2019

LA AMBICIÓN POR EL DINERO, VERDADERA CAUSA DE LAS GUERRAS

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Se cuenta que una niña fue al dentista donde le sacaron una muela. Ya de regreso en su casa, por la noche, cuando regresó del trabajo su papá le preguntó: “¿Qué tal Marianita? ¿Todavía te duele la muela?” A lo que le respondió su pequeña hija: “No lo sé, papá. La muela se la quedó el dentista”.


La niña tenía razón, lo que no tenemos, no puede dolernos. Pero a veces no pasa así: duele no tener algo y suele ser causa de sufrimientos. Al poner el corazón de modo desordenado en algunas cosas, produce intranquilidad y desasosiego. Importa mantener una actitud equilibrada respecto a los bienes.

El Papa Francisco al retomar sus comentarios al libro de los Hechos de los Apóstoles, nos alienta rechazar la codicia, que es el origen de “muchas guerras”, que es fuente de ansiedad, adversidad, prevaricación, pues el verdadero tesoro “está en el Cielo… Los bienes materiales son necesarios, ¡son bienes!, pero son un medio para vivir honestamente y compartir con los más necesitados… Jesús nos invita a considerar que las riquezas pueden encadenar el corazón y desviarlo del verdadero tesoro que está en el Cielo”.

2) Para pensar

Doña Micaela era una viuda ya anciana. Vivía sola en el jacal más  
pobre que había en el caserío. Tenía unas cuantas gallinas y un solar pequeñito donde cultivaba sus verduras.

Las vecinas, que la querían bien, le llevaban a veces “un taquito”, o una porción de su comida. Ella les daba las gracias: “Ustedes son mi divina providencia”, les decía. 

Un día llegó una trabajadora social. Supo de doña Micaela y fue a visitarla. Al verla tan pobre le hizo un ofrecimiento: “Puedo conseguirle una ayuda de 300 pesos al mes. ¿Le sirve ese dinerito?”

Ella respondió entusiasmada: “Claro que sí, ¡muchas gracias! Ahora sí tendré más para dar a los pobres”.

Doña Micaela es pobre, pero muy rica. En cambio, podemos encontrar ricos que son pobres. El Papa Francisco nos invita a preguntarnos: “¿Y nosotros? ¿Qué poseemos?, ¿Cuál es nuestro tesoro? ¿Cómo podemos hacer ricos a los otros? Pensemos en dónde está nuestro corazón.

3) Para vivir

La codicia, explicó el Papa Francisco, es como esos buenos dulces:
tomas uno y dices: ‘¡ah! Qué bueno’, y luego tomas otro; y luego otro… “Así es la codicia: nunca se satisface. ¡Cuidado! ¡La codicia de los bienes no satisface el corazón, sino que causa más hambre!”.

Esto no significa que nos alejemos de la realidad, sino que buscaremos lo que tiene un valor verdadero: justicia, solidaridad, aceptación, fraternidad, paz, lo cual constituye la verdadera dignidad del hombre.

La Biblia nos enseña cómo pedir a Dios: “¡No me des pobreza ni riqueza, dame solo el alimento necesario. No sea que me sacie y te niegue… o no sea que me empobrezca y robe y profane el Nombre de mi Dios” (Proverbios 30, 8-9). San Pablo lo aconseja: ‘busca las cosas de arriba… dirige tus pensamientos a las cosas de arriba, no a las de la tierra’ (Col 3, 1-2).

El Papa Francisco nos invita a pedir al Señor que nunca olvidemos que la verdadera riqueza de nuestra vida está en su Amor infinito, y “que la Virgen María nos ayude a no quedar fascinados por los valores que pasan, sino a ser testigos creíbles de los valores eternos del Evangelio”, finalizó.

viernes, 9 de agosto de 2019

¡EL TIEMPO ES BREVE!

Raúl Espinoza Aguilera,
@Eiar51

Hace unos días, mis compañeros de la Preparatoria y yo conmemorábamos el cincuenta aniversario de haber concluido los estudios de bachillerato en el Instituto la Salle de Ciudad Obregón, Sonora.


Aún puedo recordar vivamente a los que fueron de mis profesores, qué materias nos impartieron, a mis compañeros de clase, el modo de ser de cada uno, a los que ya fallecieron…Pero el hecho de aceptar plenamente que han pasado cinco décadas desde ese 1969, reconozco que no me resulta fácil.

Cuando leí la célebre obra literaria de Calderón de la Barca: “La Vida es Sueño”, concluí pensando: “¿No será que este autor exagera?”: Pero no, con el paso del tiempo acepto que tenía toda la razón.

En una conocida carta de Pablo de Tarso a los ciudadanos de Corinto les escribió: “¡El tiempo es breve!” “¡Qué breve es nuestra duración del paso por la tierra!”

Pero, simultáneamente, me resultaba irreal el título del libro de recolección de poemas (1925-1931) del chileno y diplomático, Pablo Neruda, que lo titulaba “Residencia en la Tierra”.

¿Por qué? Porque aquí en esta vida estamos de paso y eso lo palpamos todos los días o semanas. Nuestra vecindad con la muerte es muy frecuente, particularmente con el paso de los años.

Una conclusión que podríamos sacar es que el tiempo es corto y que hay que saber aprovecharlo al máximo: 1) para mejorar y superarnos como personas; 2) para ponernos metas altas en la vida y no caer en la mediocridad o dejarnos llevar por el conformismo o el consumo desenfrenado de bienes materiales; 3) para atender con cariño a la esposa y estar pendientes de la esmerada educación de los hijos; 4) para abrir bien los ojos y darnos cuenta de que muchas personas necesitan de nuestra ayuda desinteresada en forma personal o con nuestra colaboración en labores sociales y asistenciales.

No puedo dejar de mencionar una anécdota que me impresionó sobre un reconocido y prestigiado abogado -bastante mayor de edad- que se jubiló y en vez de dedicarse a viajar con su esposa -porque tenía suficiente dinero- por los cinco continentes, o como se suele decir, “darse a la buena vida”, decidió dedicarse a ayudar a las personas que más lo necesitaban en sus quehaceres jurídicos sin cobrar ni un solo peso.

Como le tenía confianza, le pregunté: “¿Por qué lo haces?”

Y me respondió con firmeza y determinación: 

“¿No te das cuenta? Esta vida se me escapa como agua entre las manos. Y las buenas obras son lo único que puedo dejar. 

Y concluía: ¡No puedo llegar allá arriba con los costales vacíos!”

miércoles, 7 de agosto de 2019

LOS MOTIVOS DE LA MARIHUANA (II)

Mtro. Rubén Elizondo Sánchez,
Departamento de Humanidades de la
Universidad Panamericana. Campus México.
rubeliz@up.edu.mx

En el artículo anterior escribí que el principal objetivo de los consumidores responde a necesidades médicas y lúdicas. En relación con la siembra existe cierta conformidad con la idea de que lo mejor es el autocultivo y la integración vertical en casa. Aunque la planta bien trabajada no hace daño físico es imprescindible recordar a la cannabis como una especie ávida de grandes cantidades de agua durante su ciclo, especialmente en la fase de floración.



Me parece mejor destinar el agua al consumo y a la producción de alimentos y medicinas. Considero que los usuarios se sienten atrapados entre la espada y la pared porque por una parte es claro que no está legalizada de forma absoluta, y por otra, es necesario actuar en contra de la ley. Si no se cultiva la planta en casa, es necesario recurrir al mercado ilícito.

El fumador busca pasar un momento agradable, relajarse, divertirse y entretenerse. No buscan la intoxicación aunque la dan por supuesta. Si el consumo regular aumenta la concentración del enervante en el sistema nervioso y surge la adicción, sugieren que los servicios médicos públicos inviertan parte del presupuesto para ayudar a quien se ha dejado poseer de manera vudú “por una planta”. Me parece un argumento poco razonable.

Otras opiniones confirman que fumar marihuana te puede dejar loco y colocarte en el camino directo para entrar a otro mundo de sustancias prohibidas que querrás consumir.

En general, el consumidor asegura que lo importante es cambiar la percepción social del colectivo imaginario. No estoy seguro si con el cambio de percepción la toxicidad desaparecerá mágicamente. En fin, se adhieren a la idea de que lo importante es ser un “consumidor responsable”.

¿Cuáles son las consideraciones que aportan los grupos intelectuales?

Entramos en un ámbito en el que se invocan ordinariamente dos puntos de apoyo: legalizar la marihuana con la finalidad de disminuir la violencia del narcotráfico. La narrativa es interesante porque procede de la certeza del propio pensamiento más que de la realidad en sí.

Una certeza del colectivo intelectual --al menos de aquellos que más intervienen en los mass media-- señala que la reducción de la violencia será efecto de abatir el mercado negro con su legalización. Cabe considerar que de bajar la violencia sería solamente en proporción al porcentaje de violencia debido a la marihuana.

2. Desde esta perspectiva, la presion social, las grandes movilizaciones públicas y el diseño de políticas gubernamentales son un reto gigantesco. De acuerdo, pero es mayor reto desviar la mirada de las necesidades económicas de los ciudadanos y centrarse en legalizar aspectos tóxicos que deberá atender en el futuro el erario público.

Una opinión interesante se refiere a los turistas extranjeros. Están seguros que les gustaría “echarse su cigarrito de mota” en sus vacaciones, por lo cual no debe faltar quien se los venda. Así se conserva y alienta el turismo. Desde luego, pero se alienta lo peor del turismo y no todos consumen cannabis.

No faltan consideraciones sobre el crecimiento de narcomenudistas en pleitos a muerte por el control del mercado porque son plazas tremendamente redituables. Las balaceras auyentan el turismo, como ha sucedido en Acapulco, QuintanaRoo, Baja California y Cancún. ¿En qué quedamos? Parece que la marihuana atrae y aleja al turismo al mismo tiempo.

De no legalizarla se corre el riesgo de que nos abandonen los turistas extranjeros con el efecto inevitable de menos ingresos económicos y disminución de fuentes de trabajo honradas. ¿Remedio? ¿Legalizar su uso?

Sin embargo, la clase política no se atreve a dar el paso dicen, porque son conservadores. ¿No es conservador conservar el turismo marihuano? Otro argumento sugiere legalizarla, regular su consumo y cobrar impuestos para campañas educativas y sanitarias contra las adicciones. Es decir, parece necesario permitir la intoxicación como punto de partida para educar y destinar recursos económicos en orden a recuperar la salud perdida.

No parece haber duda alguna en legalizarla a imagen y semejanza de California y Colorado. Pero no se puede desviar la mirada de lo que ha sucedido en otros países como Holanda, Suecia y Dinamarca. ¿Queremos cambiar al país en un destino turístico para el libre consumo de marihuana y hachís?

Finalmente, ¿qué revela el sector médico? Refiero algunos señalamientos científicos.

Por ejemplo, el tetrahidrocanabinol (THC) afecta diversas áreas del cerebro, y porciones encefálicas que permiten a una persona poder crear nuevas memorias y cambiar su foco de atención. ¿Vale la pena perder estas dos capacidades en favor del gusto ludico?

Como resultado, se deteriora significativamente la habilidad de aprender y realizar funciones más complejas. También perturba la actividad del cerebelo, la postura espacial, la coordinación de movimientos y la reacción espacio- temporal. Las personas que han consumido marihuana experimentan reducciones significativas en su capacidad para conducir vehículos de una forma segura.

3.(https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/la-marihuana/como-produce-sus-efectos-la-marihuana)

En conclusión: No todo lo que se puede legalizar se debe legalizar. No me parece acertado permitir la autodestrucción legal personal. Cada ser humano es único, inigualable e insustituíble en su aportación que debe prestar a la sociedad y al país. En la siguiente colaboración trataré el tema del consumo de marihuana desde la perspectiva de le ética natural.

domingo, 4 de agosto de 2019

¿CUÁL ES EL SENTIDO PROFUNDO DE LA FIESTA Y LA DIVERSIÓN?

Martha Morales,
estudiosmujer01@gmail.com
El hombre, para ser feliz, necesita jugar, por eso los niños son más felices que los mayores. Mientras jugamos, detenemos el tiempo, y nos sentimos en casa, felices… El juego hace que los instantes en sí menos importantes adquieran un olor de eternidad, como una redención de las coordenadas del tiempo. Reírse implica ser feliz, los niños se ríen más.


Las acciones lúdicas u ocio es el tiempo dedicado a los placeres de apreciación, a la contemplación para saborear los bienes más altos; es decir, los que no son útiles sino bellos, los que amamos en sí mismos y no para otra cosa. Lo lúdico tiene que ver con la alegría, con lo cómico, con espectáculos, deportes, música, con el baile o un hobbie.

Las actividades recreativas tienen lugar en un tiempo distinto de lo ordinario: la fiesta, el juego. El tiempo de las acciones lúdicas está separado del tiempo normal. Cuando vemos una película nos “transportamos” a la escena que vemos. La felicidad tiene carácter festivo. Si fuera imposible celebrar fiestas, el hombre no podría ser feliz. Decía un hombre del pueblo: “Si no hay baile y canto, ¿para qué vivir?”.

Las acciones recreativas tienen que ver con la risa, la alegría, la broma y lo cómico. Reírse es ser feliz por un momento. En la vida humana no todo es seriedad. Es necesario reírse. La broma y la ironía relativizan las cosas. Reírse del propio gesto adusto tiene un efecto liberador.

Lo lúdico consiste en distanciarse de lo serio; ironizar lo serio por comparación con nosotros mismos. Lo lúdico es libre, nunca puede ser obligatorio: uno se ríe de lo que le da la gana, de lo que tiene gracia. La risa y la ironía son dos formas de instalarse en la actitud lúdica. Reír es quitar importancia a unas cosas para dársela a otras. El que no se ríe es que no confía, pues reírse es afirmación de la vida. Es como decir que ninguna situación es tan importante como para perder la alegría del hecho de existir. El que se ríe expande los intereses de su vida. Lo lúdico y la broma atenúan la seriedad, la dureza de lo real. Lo lúdico es lo fácil, lo entretenido, lo divertido, lo alegre; es lo contrario a la pesadez.

El optimismo y la percepción positiva de la realidad nacen cuando, desde los sentimientos y la voluntad inteligente, gozamos de que muchas cosas sean bellas y armónicas. El que sabe hacer fiesta sabe que el hombre es un animal que supera la necesidad. En la fiesta acontece un a síntesis peculiar de lo serio y lo lúdico, puesto que celebramos aquello que tenemos por más valioso y serio. Por eso se relaciona también con el trabajo y el ocio (Cfr. Ricardo Yepes, "Fundamentos de Antropología", EUNSA).

Somos personas y deseamos la vida eterna. Uno es feliz con lo que tiene, y también con lo que no tiene y espera alcanzar, pero mucha gente ya no tienen un porqué vivir, entonces hay que dar esperanza. Lo más feliz es llegar a un lugar largamente deseado, y no tener que ir a ninguno otro, entonces se puede descansar porque ya no hay tareas pendientes.

La cultura no hace a la sociedad ni a la persona; es la persona quien se cultiva y hace la cultura. La cultura la hacemos nosotros, lo mismo la familia. Así se crea la cultura de la bondad y la belleza. El hombre tiene todas las capacidades para formar en el amor y formar en la libertad. Queremos cambiar la cultura de la muerte que nos está esclavizando.

Las actividades lúdicas (pasear, pintar, cuidar el jardín, jugar al Trivial, leer una novela, contemplar el mar, navegar, conversar, etc.), las realizamos por ellas mismas, no para “divertirnos”.

Cuando la diversión pasa a ser el fin pretendido en el ocio, y no su consecuencia acompañante, hemos caído en una forma de existencia inauténtica, en la cual lo que hacemos es huir del aburrimiento y de nosotros mismos, porque estamos vacíos. Eso es luchar contra el tedio, más que lograr la diversión. Se trata de un activismo, de una ausencia de interioridad llamada superficialidad.

Hay gente que vive con prisa y no contempla la naturaleza. ¿Qué estoy haciendo con el tiempo que me queda? Dios nos podría decir: Disfruta lo bello de esta vida, sé feliz y haz felices a quienes te rodean.