viernes, 15 de febrero de 2019

¿CÓMO FORMAR A LOS HIJOS EN EL USO DEL DINERO?

Raúl Espinoza Aguilera,
@Eiar51

Muchas actitudes de los niños y adolescentes son estimuladas en gran parte por determinadas influencias de la sociedad de consumo a la que pertenecen. A través de la publicidad y los medios de comunicación se generan “necesidades” que en realidad son superfluas. De este modo se fomenta el deseo de gastar cada vez más, en vez de gastar mejor.


Dos reconocidos pedagogos, José Antonio Alcázar y Fernando Corominas recomiendan que los hijos vivan la pobreza y estén desprendidos de los bienes materiales y que forman parte de las perennes enseñanzas que quedan grabadas en sus mentes y se transmiten de generación en generación.

Concretamente señalan algunos consejos prácticos sobre el uso del dinero que, sin duda, es un tema clave en la formación de los hijos:

1. De ordinario, que los hijos no dispongan de excesivo dinero porque se acostumbrarían a despilfarrarlo en cosas demasiado superficiales. Se trata de conseguir como objetivo el que sepan apreciar lo que vale el dinero y lo que cuesta ganarlo.

2. Enseñar a no gastar el dinero de inmediato, compulsivamente, sino que aprendan a valorar las distintas ofertas, a comparar precios, etc. Es decir, fomentarles el hacer sus compras con inteligencia.

3. Que aprendan a ahorrar de su semanario. Algunas veces es conveniente decirle a un hijo que pide que se le compre un juguete: -¿Qué te parece si la mitad de lo que cuesta lo pagas con tus ahorros y la otra mitad la pago yo con de mi bolsillo? Porque el tener sentido del ahorro, privándose momentáneamente de lo que resulta apetecible, para gastarlo después con acierto, enrecia el carácter y fortalece la fuerza de voluntad.

4. También es conveniente que ahorren no sólo para ellos mismos, sino -por ejemplo- cuando se va acercando el santo o cumpleaños de sus padres o de sus hermanos y así poder obsequiarles un pequeño regalo o practicar la limosna con un indigente.

5. De la misma forma, es formativo que se acostumbren a elaborar una pequeña y sencilla cuenta de sus gastos mensuales. Así aprenden a administrar su dinero y a valorar el esfuerzo de sus padres por conseguir los medios económicos.

6. En las vacaciones escolares, es recomendable que los hijos mayores realicen algún tipo de trabajo ocasional y se ganen –por sí mismos- su primer sueldo, aunque sea muy modesto. Esto no lo olvidan y les queda como un recuerdo aleccionador.

Por ello, es conveniente que los hijos descubran que el dinero no es un fin en sí mismo ni tampoco un medio ordenado directamente a la búsqueda del placer, sino que comprendan que el uso y adquisición de los bienes materiales debe redituar en su propio bien como personas y en el bien de los demás.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR "MESTIZAJE CULTURAL?

Luis-Fernando Valdés,
@FeyRazon     lfvaldes@gmail.com

Hubo un gesto del Papa Francisco, en su reciente reunión con los representantes de los pueblos indígenas del mundo, que pasó muy desapercibido en las noticias. El Pontífice esbozó un programa para reconciliar las tradiciones indígenas con el mundo civilizado y así superar la crisis  ecológica.



1. Un reunión peculiar. El pasado jueves 14 de febrero, el Papa visitó la sede de la FAO en Roma, para inaugurar la 42° sesión del Consejo de los Gobernadores del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), un organismo de la ONU.

En este marco, el Pontífice se reunió con un grupo de 38 delegados de 31 pueblos indígenas de América, África, Asia y el área Pacífico. La reunión duró unos veinte minutos. El Papa Francisco saludó a los presentes uno por uno y algunos de ellos le donaron estolas artesanales (aica.org, 14 feb. 2019).

2. Un reconocimiento a los pueblos originarios. En su discurso a estos representantes de los pueblos indígenas, Francisco puso de manifiesto las aportaciones que pueden proporcionar las comunidades originarias para el cuidado del planeta, nuestra casa común.

El Papa afirmó que los pueblos originarios, “con su copiosa variedad de lenguas, culturas, tradiciones, conocimientos y métodos ancestrales”, se convierten para todos en “una llamada de atención” que advierte que el ser humano “no es el propietario de la naturaleza, sino solamente el gerente”.

El significado de estas palabras es desafiante. Francisco da a entender que las soluciones al problema ecológico deben contar con las tradiciones y la cultura de los pueblos que viven desde hace siglos en el campo, pues su sabiduría es un factor clave para aprender a respetar la naturaleza.

3. Aprender a dialogar con la tierra. En este mismo discurso, el Obispo de Roma destacó un aspecto de relación del hombre con la tierra, que quizá conocemos muy poco quienes vivimos en ambientes urbanos.

Se trata del “diálogo” con la tierra. Esto significa que la relación con el entorno es mucho más profunda que la explotación agrícola y las ganancias económicas. Y en esto, los habitantes de las zonas rurales, que saben contemplar los ciclos de la naturaleza, nos dan una gran lección.

Francisco explicó que “la tierra sufre y los pueblos originarios saben del diálogo con la tierra, saben lo que es escuchar la tierra, ver la tierra, tocar la tierra”.

 El Pontífice también señaló que los pueblos indígenas “saben el arte del bien vivir en armonía con la tierra”, y nos invitó a los que “quizás estemos tentados en una suerte de ilusión progresista a costillas de la tierra” a aprender de ellos.

4. Un nuevo tipo de mestizaje. El Papa advirtió que “en el imaginario colectivo” existe el peligro de considerar a los pueblos civilizados “de primera” y a los pueblos así llamados originarios o indígenas “de segunda”.

De esta manera, Francisco salió al paso del prejuicio de que los pueblos indígenas no tendrían nada que aportar en el cuidado de la naturaleza, dado que sus conocimientos no son sistemáticos o académicos.

Y advirtió que ese es “el gran error de un progreso desarraigado, desmadrado de la tierra”.

Y entonces hizo una propuesta de que los pueblos civilizados dialoguen y reciban la sabiduría de aquellos otros pueblos: “Hoy urge un ‘mestizaje cultural’ donde la sabiduría de los pueblos originarios pueda dialogar al mismo nivel con la sabiduría de los pueblos más desarrollados”.

Epílogo. Quizá durante mucho tiempo hemos vivido con el paradigma de que las zonas rurales son básicamente una bodega de recursos naturales, como una primera etapa de la actividad económica, que pueden ser explotadas cada vez con mayor eficiencia mediante el uso de la tecnología.

Pero la crisis ecológica nos obliga a pensar de otra manera. Y aquí Francisco nos da una gran pista: dejar de ver la naturaleza como fuente de materias primas, para verla con la sabiduría de los pueblos indígenas, que han aprendido –durante siglos– el arte de tratar a la tierra con respeto y armonía, pues han entendido que los bosques, campos y ríos son “nuestra casa común”.

REINVENTAR EL DÍA DEL AMOR Y LA AMISTAD

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com

Como todos los años, el 14 de febrero somos testigos algunos, protagonistas otros, de la fiesta del amor y la amistad. Como tantas cosas en nuestra sociedad, no puede sustraerse de las leyes del mercado y supone una activación económica, debido al incremento de ventas en restaurantes, florerías, peluches, chocolates y un largo etcétera. 


Sin embargo, debido a cómo se ha transformado la sociedad, quizá el amor cortés y romántico que estaba en el origen de la celebración, ha sufrido una honda metamorfosis.

¿Cómo puedo afirmar lo anterior si, personalmente, más que protagonista soy espectador de la celebración? Quizá por eso mismo, por no estar directamente involucrado y gozar de una perspectiva privilegiada. 

Durante años he tenido la oportunidad de seguir el evento, primero en colegios de chicas y de chicos, después en aulas universitarias. Ahí es donde, para mi sorpresa, descubrí un crudo realismo en adolescentes y jóvenes. 

Sencillamente, el alto nivel de erotización en las relaciones, así como la futilidad de las mismas, habían “quitado la venda” de los ojos a muchas niñas, que ya no creen en el “amor romántico”.

Dicha forma de amor estaría bien para las novelas, las telenovelas, las series quizá (aunque cada vez menos), pero no funciona en la vida real.

El desencanto o, mejor aún, desesperanza por el amor romántico, el amor cortés, consigue que las relaciones entre chicos se vivan con un prisma pesimista: aquello no puede durar mucho, esconde siempre intereses egoístas; en el fondo puede vivirse como un choque de egoísmos, un contrato en el que cada quien da una parte para satisfacción personal. 

Cuando la contraparte ya no satisface o se encuentra algo mejor, o simplemente se produce hastío, cansancio o monotonía, se abandona en busca de otra relación. A veces, incluso, no se busca ningún tipo de relación ni de vínculo afectivo, simplemente se trata de “vivir el momento”, sin preocuparse de lo que vendrá después. 

De esta forma, con perdón, usando la jerga que manejan los jóvenes, uno puede tener un “agarre” de noche con una chica, y al día siguiente ni siquiera saludarla, o no saber quién es, o no tener el menor interés por ella, ni ella por él. Digamos que estaban en el momento juntos sólo para satisfacer una necesidad casi fisiológica.

La rapidez con la que se llega, también sirviéndose de las “apps” convenientes, a la intimidad sexual, hace que esta misma se banalice, convirtiéndose en parte de un juego, pleno de emociones, pero carente de significado. 

Las personas ya no se perciben a sí mismas como personas, es decir, como una realidad enormemente rica y compleja, sino como objetos de deseo, y buscan afanosamente alcanzar un “estándar” mínimo de “calidad”. 

Más que desear ser una buena persona o, de perdida, “un buen partido”, lo que se busca es tener “un buen cuerpo”.

En ese contexto me he encontrado, frecuentemente, con personas de ambos sexos que sufren ante la dificultad de encontrar una pareja para establecer una relación estable y significativa. A veces la desilusión que supone descubrir que la contraparte aspira principalmente a “llegar a la cama”, sume a muchos de ellos en un profundo desaliento. “El amor romántico es hermoso, me encantaría vivir una experiencia así, pero en la actualidad ya no se ve factible, pecaríamos de ingenuas si creyéramos en ello”, palabras más, palabras menos, me han comentado, desilusionadas, bastantes chicas.

A ello se suma que, ordinariamente, el amor cortés o romántico buscaba dar origen a una relación seria, estable. Tenía, en un horizonte lejano pero definido, el propósito de llegar al matrimonio y formar una familia. 

He conocido varias personas que se han casado con su primera y única novia o enamorada. Pero ahora me he encontrado -lo que sociológicamente no deja de ser interesante- con una más rica variedad: personas que de entrada no desean casarse, otras no tener hijos, otras tener hijos sin casarse, otras casarse sin tener hijos. 

Obviamente, el fruto de esta nomenclatura no puede sino producir un cambio profundo en la estructura de la sociedad. En estas circunstancias es vital no ceder al pesimismo y, sin imponerlo -porque es imposible y no tendría sentido-, mostrar nuevamente la belleza y el encanto del “amor cortés” de una “relación romántica”, con la expectación e ilusión que lleva consigo. 

Podría, además, estar “condimentada” con el testimonio de parejas que, iniciando así, han podido vivir una aventura de amor a lo largo
de toda su vida. Es decir, redescubrir a los ancianos que se aman. Quizá sea la mejor tarjeta de presentación del “nuevo romanticismo” y el augurio de un renovado san Valentín.

miércoles, 13 de febrero de 2019

LA AVARICIA, DENTRO DE LOS OCHO ESPÍRITUS MALVADOS

Mtro. Rubén Elizondo Sánchez,
Departamento de Humanidades de la
Universidad Panamericana, Campus México.
rubeliz@up.edu.mx

Trataremos ahora de otro espíritu malvado que presenta Evagrio Póntico: la avaricia, raíz de muchos males. Podríamos considerar que en aquellos tiempos del siglo IV dC no había tanta riqueza material en torno a la vida cotidiana como la que nos rodea ahora por todas partes. 


Pero si guardamos las proporciones, había entonces en aquel siglo suficiente cantidad de bienes materiales que invitaban a buscar la felicidad, el gozo y la alegría humana en su posesión y deleite.

Como ciudadanos del siglo XXI y separados por 1,700 años de distancia de aquella época, no nos diferenciamos mucho de ellos en cuanto se refiere a expectativas económicas. 

Buenamente advertimos que los bienes materiales nos atraen con igual fuerza, al grado de pensar en ellos constantemente con el fin de encontrar la mejor estrategia para alcanzarlos.

Basta observar atentamente el vertiginoso avance de la ciencia experimental orientada al dominio de la naturaleza, así como la cantidad de bienes materiales que se presentan hoy a nuestra consideración.

Quisiéramos poseerlos todos. ¿No sucede en ésta época algo semejante?

Me parece que es significativo reconocer que nos pasa otro tanto. En cierto sentido, los medios de comunicación nos transmiten la idea de que la felicidad y la autenticidad humana se encuentran en la posesión ya sea simultánea o consecutiva de bienes materiales.

La cultura clásica griega denominaba pleonexia --“tengo mucho”-- a este feo vicio. Consiste en tener cada vez más bienes materiales que los que bastan para vivir una vida sobria, sencilla y templada. Platón pensaba que era una auténtica enfermedad del alma porque era insaciable el apetito por las cosas materiales.

 Cada vez se quería poseer más y más. Y como no se puede poseer todo, se genera en la persona la inquietud por lo que aún no posee y el temor de perder lo que ya se disfruta. Realmente es un espíritu malvado.

La pleonexia presenta dos matices al parecer opuestos pero que en realidad convergen en la tristeza. Por una parte, se encuentra la modalidad de quien orienta su vida hacia la consecución simultánea de bienes materiales. Es la acumulación de riquezas por las riquezas mismas. ¿Con

qué finalidad? Simplemente poseerlas. Ser feliz poseyéndolas como propias y de nadie más. Es propiamente el vicio de la avaricia o codicia.

El otro semblante apunta a quien orienta su propio desarrollo humano hacia la posesión consecutiva de bienes materiales. Un bien tras otro. Usar y tirar. Estar, por ejemplo, al grito de la moda. Consumir es la palabra clave. Se intenta ser feliz consumiendo. ¿Parece un tema de gran actualidad?

 No me cabe duda. Es el problema acuciante del consumismo. Pero este sendero desemboca en la infelicidad y en la tristeza, porque no se puede consumir todo ni poseer todo.

Te presento el siguiente aforismo escrito hace tanto tiempo: “El mar
jamás se llena del todo a pesar de recibir la gran masa de agua de los ríos, de la misma manera el deseo de riquezas del avaro jamás se sacia, él las duplica e inmediatamente desea cuadruplicarlas y no cesa jamás esta multiplicación, hasta que la muerte no pone fin a tal interminable premura.”

lunes, 11 de febrero de 2019

FRATERNIDAD HUMANA PARA LA PAZ MUNDIAL Y LA CONVIVENCIA

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Después de su viaje a Panamá, el Papa Francisco hizo una breve pero importante visita a los Emiratos Árabes Unidos. Un hecho histórico al ser la primera vez que un Papa pisa el suelo de la península arábiga. El Papa fue recibido con todos los honores militares. Se tuvieron actos de cortesía inusuales para manifestarle una acogida muy digna.


A su llegada, el Pontífice fue escoltado por la guardia a caballo hasta el acceso principal del palacio, donde le esperaba el Príncipe Heredero. 

Además, el Gobierno declaró ese día como no laborable para aquellos que tengan boleto para participar en la Misa. Se trata de un gesto particularmente fuerte hacia la comunidad cristiana. 

Los aviones, a su vez, dibujaron en el cielo los colores del Vaticano.

2) Para pensar

En el aeropuerto, dos niños le dieron un ramo de flores y uno le dijo en castellano: “Buenas noches Su Santidad. Es para mí un placer darle la bienvenida a mi país… espero que disfrute y se sienta en casa”, dijo el niño. “Te felicito por el español”, respondió el Papa sorprendido y le obsequió un rosario al pequeño.

Uno de los momentos más importantes del viaje fue cuando el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar firmaron el Documento sobre “Fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia”. 

Así demuestran que promover una cultura de encuentro no es una utopía, sino que es la condición necesaria para vivir en paz.

“El documento representa un importante paso adelante en el diálogo entre cristianos y musulmanes y es un poderoso signo de paz y esperanza para el futuro de la humanidad”, declaró Alessandro Gisotti, Director de la Oficina de Prensa del Vaticano.

El Papa y el Gran Imán declararon que nadie está autorizado a explotar el nombre de Dios para justificar la guerra, el terrorismo o cualquier otra forma de violencia. 

Además, afirman que la vida siempre debe salvaguardarse y, al mismo tiempo, que los derechos de las mujeres deben ser plenamente reconocidos, y todas las prácticas discriminatorias a su respecto deben ser rechazadas”.

El Documento es una llamada vibrante para responder con el bien al mal, para reforzar el diálogo interreligioso y promover el respeto mutuo, bloqueando al fundamentalismo violento.

3) Para vivir

Los Emiratos Árabes Unidos fueron fundados en el año 1971 tras finalizar el período colonial británico. El Estado es una federación de 7 Emiratos. Los dos centros del poder político y económico son las ciudades de Abu Dhabi y Dubai. Cuenta con una población de más de 9 millones de habitantes, donde casi el 10 % son católicos que con esta visita han visto respaldada su fe.

Una señal del interés que suscitó esta visita fue que aunque el estadio donde se celebró la Santa Misa tiene una capacidad de 43 mil personas, sin embargo unas 135 mil personas adquirieron boleto, aunque ello significaría seguir la celebración desde el exterior del estadio.

Por último, el Santo Padre firmó en el libro de honor del Palacio Presidencial: “Con gratitud por su cálida bienvenida y hospitalidad y con la promesa de recordarles en mis oraciones, invoco sobre Su Alteza y sobre el pueblo de los Emiratos Árabes Unidos la bendición divina de paz y solidaria fraternidad”. 

sábado, 9 de febrero de 2019

¿QUÉ VALORES NOS ENSEÑAN LOS ATLETAS?

Raúl Espinoza Aguilera,
@Eiar51

No dejan de sorprender las virtudes y valores que nos enseñan los atletas. Detrás de sus triunfos –muchas veces espectaculares- hay un trabajo arduo, callado y perseverante a lo largo de muchos años de esfuerzo.


Por sólo recordar algunos casos de personalidades que han hecho historia en el mundo del deporte, podemos mencionar al jamaiquino Usain Bolt con su asombrosa facilidad para recorrer a toda velocidad muchos metros planos, dejando una amplia ventaja sobre sus competidores. Mismo caso de la holandesa Dafne Schippers, quien tuvo que vencer a la superioridad de las atletas norteamericanas a base de tenacidad y constancia.

Ya ha quedado como un referente en la natación, las glorias de Michael Phelps, quien rompió numerosos récords mundiales en varios juegos olímpicos.

La clavadista mexicana Paola Espinosa logró importantes preseas y reconocimientos, al igual que la rusa Yulia Koltunova. Los atletas chinos Qui Bo y Chen Aisen asombraron al mundo con sus clavados casi perfectos. Lo mismo se puede decir de Wu Minxia y Shi Tingmao en los clavados sincronizados, con calificaciones superiores al 9.0.

Ha surgido una gran gimnasta, Kately Ohashi, de Estados Unidos, que en los últimos años ha logrado calificaciones de 10.0, quien por su talento, gracia y simpatía nos recuerda a la inolvidable rumana Nadia Comaneci.

Dentro las entrevistas que a estos atletas les han hecho en diversos medios de comunicación, destacan ciertas características similares. Algunas de ellas son:

1. Una gran disciplina para realizar diariamente sus rutinas y ejercicios. Sin duda, ello exige llevar un cuidadoso y balanceado régimen alimenticio; evitar el consumo de alcohol y tabaco; sacrificar horas de diversión por dedicar más tiempo en vencer sus propios récords.

2. Un determinado anhelo de triunfar y vencer todo tipo de obstáculos a los que habitualmente se enfrentan.

3. Una enorme capacidad de sacrificio para practicar una y otra vez, y cada día, en aspectos concretos dónde deben de mejorar. Quizá detalles pequeños, pero comúnmente esos factores deciden el logro de importantes triunfos.

4. Una fortaleza y firme voluntad por ser inasequibles al desaliento. Es decir, el cometer errores o equivocaciones es parte habitual de su entrenamiento y la filosofía subyacente en sus competiciones.

5. No hay atleta que haya llegado a la cumbre sin tener un entrenador a quien debe obedecer y seguir fielmente sus consejos y sugerencias.

Pienso que estas virtudes y valores son aplicables a nuestra vida cotidiana en el trabajo, en los deberes familiares y sociales. Conseguir la calidad o excelencia en el desempeño laboral o en el estudio, por ejemplo, exige constancia, esfuerzo sostenido y el afán de ambicionar metas nobles y altas para obtener el prestigio profesional y servir mejor a los demás.

viernes, 8 de febrero de 2019

ANÁLISIS DE LA SERIE DE NETFLIX: "EXAMEN DE CONCIENCIA"

P. Mario Arroyo
Doctor en Filosofía
p.marioa@gmail.com



Albert Solé se suma a la lista de grandes periodistas, inaugurada por Michael Rezendes (Spotlight), Jason Berry, Carmen Arístegui (Maciel), Pedro Salinas (Figari), que buscan evidenciar el delito de pederastia clerical y su culpable encubrimiento por parte de la jerarquía. 


Al hacerlo prestan un servicio a la sociedad e incluso a la Iglesia, pues contribuyen a esclarecer la verdad.

El peligro está en excederse, cuando con afán amarillista buscan generar escándalo para obtener pingues ganancias económicas. Peligroso es también dar por ciertos rumores, exagerar los hechos, o dar visibilidad solo a una parte de los implicados. 

No es justo hacer justicia a través de los medios, para eso están los tribunales, y estos últimos difícilmente la harán bien, si a su vez son presionados por los medios. Cuando la opinión pública exige un chivo expiatorio, o la indignación por lo aberrante de un crimen es generalizada, no resulta sencillo emitir un juicio desapasionado y
justo.

Si bien estos periodistas, al dar visibilidad a un horrendo delito y a un culpable encubrimiento, han prestado un invaluable servicio a la sociedad, a la verdad y, quiéranlo o no, a la Iglesia, deben hacer también un examen de conciencia para ver si no se han excedido, por motivos de notoriedad, económicos, ideológicos, o de simple saña y odio. 

Es doloroso ver, como alguno de ellos -Rezendes en concreto- abandonó la fe al ser testigo de la cloaca hedionda que escondía la arquidiócesis de Boston. Comprensible su celo fanático para evitar que ello vuelva a ocurrir. 

Pero, en ningún caso, la búsqueda de la justicia justifica la condena de inocentes, ni exime a los juicios de su justo procedimiento: la presunción de inocencia, el deber de probar el delito, el respeto a la buena fama del acusado hasta que se demuestre de modo incontrovertible su culpabilidad.

Todo esto no parece darse en la serie de Netflix “Examen de Conciencia” de Albert Solé. La intención, ¡qué duda cabe!, es noble y hasta necesaria. La expresa con claridad él mismo en una entrevista: “O la Iglesia, la institución y todos los fieles se miran en el espejo y se plantean qué han hecho mal y dejan de seguir escondiendo los cadáveres debajo de la alfombra, o llegará un momento en el que les explotará y se convertirán en una entidad irrelevante.” 

Es verdad, pero la verdad nunca se establece a través de suposiciones, dando visibilidad solo a una parte de los implicados, exagerando las cosas o, sencillamente, mintiendo, por más noble que sea el fin.

Solé es consciente de los 140 millones de suscriptores de Netflix en alrededor de 190 países. Sabe que lo que ahí muestre se tomará por verdadero. Parece que el peso de la denuncia y el desprestigio pesan más que el deseo de esclarecer los hechos, mostrar la verdad y evitar que estos horrendos crímenes se repitan. 

La línea que separa la información de la difamación es sutil.

Por lo menos en uno de los casos de los que se sirve para denunciar la “estructura de encubrimiento” en la Iglesia española, falta rotundamente a la verdad, lo que invita a cuestionar seriamente la consistencia de su investigación, su confiabilidad. Induce a pensar más bien lo contrario, que esconde una intencionalidad calumniosa, el deseo de simplificar rápidamente una realidad compleja, para descalificar a la Iglesia española a los ojos del mundo.

Es notoria su parcialidad en la forma de tratar el caso de José María Martínez Sanz, exprofesor del Colegio Gaztelueta, condenado muy cuestionablemente a 11 años de prisión, sin haber pruebas contundentes en su contra. 

El juzgado simplemente dio por verdaderas las acusaciones de la víctima y por falsas las suyas, imponiéndole extrañamente una pena mucho mayor a los 3 años de cárcel que pedía la fiscalía. Todo hace pensar que la “justicia” no tenía “vendados los ojos”, sino uno abierto, con el deseo de perjudicar a una institución y dar “una lección” a la Iglesia, sacrificando a una persona.

Es claro y público cómo el Colegio mantuvo una cultura de total transparencia, colaboración e información en este caso (puede verse aquí: https://casogaztelueta.com/ ). 

Es dramático ver cómo defiende el presunto agresor su inocencia a pesar de la sentencia. En una carta abierta expresa que ha sido víctima de una injusticia y de linchamientos mediáticos, pero tiene la grandeza de espíritu para afirmar: “El único consuelo que encuentro en este infierno que ha destrozado mi vida es saber que Dios es testigo de mi inocencia. No puedo pedir perdón por algo que no ha tenido lugar, pero sí soy capaz de perdonar a quienes con tanta saña y crueldad están destrozando mi vida y la de mi familia” (Aquí la carta íntegra: https://www.elcorreo.com/bizkaia/carta-exprofesor-gaztelueta-condenado-abusos-20181115162335-nt.html).