martes, 14 de julio de 2020

CLIVE STAPLES LEWIS: EL ESCRITOR QUE DEJÓ UNA PROFUNDA HUELLA

Raúl Espinoza Aguilera,
@Eiar51

Clive Staples Lewis, mejor conocido como C. S. Lewis, fue un célebre escritor inglés, apologista cristiano, destacado novelista y crítico literario. Nació en Belfast, Irlanda, en 1898 y falleció en Oxford, Inglaterra, en 1963.


Su familia era de religión Anglicana. En su casa paterna existía una amplia biblioteca y se aficionó a la lectura fantástica. A los nueve años falleció su madre de cáncer y con el paso de los años su fe se fue enfriando. Luego se interesó por la mitología nórdica y griega, así como por el ocultismo.

Participó activamente en la Primera Guerra Mundial y resultó herido en combate. Este suceso, junto con la temprana pérdida de su madre le forjaron una personalidad pesimista, solitaria y melancólica.

Lewis estudió en la Universidad de Oxford donde conoció a J. R. R. Tolkien, autor de “El Señor de los Anillos”, quien influyó notablemente en su acercamiento a la fe. Cuando se publicaron los libros de Tolkien constituyeron un éxito editorial y sus películas resultaron taquilleras. Como buen amigo, Tolkien retroalimentó mucho a Lewis sobre la estructura y contenido de sus libros.

Originalmente C. S. Lewis se declaraba ateo, luego agnóstico. Pero poseía una admirable inteligencia y sorprendente capacidad de análisis. 

Con las lecturas de las obras de Gilbert Keith Chesterton se percató de que el cristianismo tenía mucho de “lógica” y de ser bastante razonable, como por ejemplo en “El Hombre Eterno”. Es decir, Chesterton le mostró que no existía un choque frontal entre la fe y la razón sino que ambos conceptos se complementan y perfeccionan mutuamente. De esta manera se fue apartando de sus dudas existenciales.

A raíz de sus cambios profundos escribió “Sorprendido por la alegría”, “Crónicas de Narnia”, “El mero Cristianismo”, “Cartas del diablo a su sobrino”, “El problema del dolor” (1940).

En 1956 se casó con la poetisa norteamericana Helen Joy Davidman, a quien había conocido cuatro años antes. Vivieron felices una corta temporada. Inesperadamente a Helen le fue detectado un cáncer en el fémur. Le hicieron varias operaciones y su sufrimiento fue largo. Finalmente falleció en 1960, después de un corto viaje de este matrimonio por Grecia. Gracias a Lewis, ella también se convirtió al cristianismo. Con ocasión de esta experiencia escribió su libro “Una pena Observada” (1961).

Sobre la vida de C. S. Lewis se filmó la espléndida película “Tierra de penumbras” protagonizada por Anthony Hopkins. En años anteriores, Lewis era conocido como el eterno profesor soltero de la Universidad de Oxford que pasaba su tiempo debatiendo con sus colegas. Aunque parecía poco interesado en el amor, Lewis acepta casarse con Joy Gresham, ya que la escritora buscaba asegurar su ciudadanía británica. Su original acuerdo legal, termina por convertirse en un romance y, cuando Joy descubre que tiene cáncer, su lazo se hace aún más fuerte. 

Con ocasión de este suceso, escribe algunas luminosas consideraciones sobre el dolor. Dice que cuando experimentamos el placer y todo lo deleitable a los sentidos es una forma en la que el Señor nos habla en voz baja sobre las grandezas de su Bondad y su Creación.

Pero en cambio ese dolor grita en nuestro corazón, en nuestra mente y en todo nuestro cuerpo, se transforman en el altavoz que Él usa para hacer despertar a un mundo sordo e indiferente. Afirma: “Sin duda, el dolor ‘duele’ “. Por eso, todo dolor –bien enfocado- se puede convertir en una ocasión de amar más a Dios.

Por otra parte, sus libros “Cartas del diablo a su sobrino” y “El diablo propone un brindis” tuvieron un éxito arrollador porque se logra imaginar cómo discurre el maligno: El público, además de leer sus libros, le pide numerosas conferencias. 

Señala, con agudeza, un aspecto revelador: el demonio no ataca en forma abierta o descarada, sino que su táctica habitual es hacerlo de una manera sutil y disimulada. Por ejemplo, en una familia normal y feliz o en un ambiente laboral agradable, va sembrando envidias, resentimientos, discordias, divisiones, traiciones y, en poco tiempo, genera un clima de odio, venganzas y rencores. Todo comienza con menudencias, con cosas pequeñas. Y partiendo de ahí, busca llegar a agresiones mayores.

Escribe estos libros de forma magistral y sus admiradores le pedían más y más libros y conferencias. Hasta que Lewis declaró en forma tajante: “¡Basta, ya no escribiré más sobre ese tema! ¿No se dan cuenta que es agotador redactar y hablar tal y como piensa el demonio? La naturaleza humana está hecha para realizar el bien y no para pensar siempre en cómo causar mal al prójimo.

Con el paso de los años, el serial de sus “Crónicas de Narnia” se convirtieron en un libro favorito de niños y adolescentes. En 2005 se llevaron a la pantalla “El León, La Bruja y el Armario”; en 2008, “El Príncipe Caspián” y ”La Travesía del Viajero del Alba”, en 2010. Estas películas confirmaron su difusión y popularidad. Cuando falleció, en 1963, había escrito más de 60 libros e interactuado con los grandes pensadores de su época. Sin duda, C. S. Lewis es uno de escritores que se leen con gusto, divierten y ayudan a reflexionar.

jueves, 9 de julio de 2020

¿ES POSIBLE EL MATRIMONIO RELIGIOSO SIN FE?

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com


¿Es válido el matrimonio religioso cuando los contrayentes carecen de fe? ¿Tiene sentido hacer la ceremonia religiosa, cuando los novios, a pesar de estar bautizados, no creen ni practican? No es una pregunta fácil, de hecho, se trata de un cuestionamiento que repetidas veces se han formulado los sínodos de obispos y no solo ellos, sino que los mismos Papas, Benedicto XVI y Francisco, han hecho un llamado a profundizar en la cuestión. “Doctores tiene la Iglesia” dice el conocido refrán, pero cuando las mismas autoridades religiosas no se aclaran, ¿a quién preguntarle?


Recientemente, cuando la máxima autoridad de la Iglesia tiene alguna duda, suele preguntar a la Comisión Teológica Internacional (los “doctores” de la Iglesia), para plantear la cuestión del modo apropiado. Así ha sido en este caso, y fruto de ello han publicado el interesante documento “La reciprocidad entre fe y sacramentos en la economía sacramental”, que ha sido aprobado por el Papa Francisco en diciembre de 2019 y se ha publicado este año. Ahí se aborda la espinosa cuestión de qué pasa cuando se celebra el sacramento sin fe.

¿Cómo puede suceder esto? Se estudian expresamente dos supuestos: cuando dos personas bautizadas en la infancia, por las circunstancias que fueren, no han hecho después un acto de fe personal, que involucre el entendimiento y la voluntad, lo que no es infrecuente dada la masiva descristianización de la sociedad. 

El otro supuesto, tampoco infrecuente, es el de las personas que conscientemente reniegan de la fe de modo explícito y no se consideran creyentes católicos, sin abrazar otra confesión cristiana. En ambos casos no se observa una disposición a creer, necesaria para realizar el sacramento. Si, a pesar de todo, realizan la ceremonia religiosa, ¿han recibido un sacramento?

Para los sacerdotes no resulta sorpresivo encontrarse con parejas que quieren tener una ceremonia religiosa con estas condiciones, ya sea por tradición, por costumbre, porque se ve bonito… Uno se da cuenta de que es parte del paquete de bodas, una parte fundamental de la escenografía. Es muy importante que la Iglesia sea bonita, tenga valor artístico, que haya un buen coro o un buen cuarteto de cuerdas, hermosos arreglos florales, y si el sacerdote es guapo, mucho mejor. Todo eso lo puede planear puntillosamente el wedding planner, de forma que todo esté a punto. ¿Puede planificar también la acción del Espíritu Santo, la gracia del sacramento?

Hay muchos flecos del problema, lo cual lo hace a su vez peliagudo e interesante, por lo que invito a la directa lectura del documento. Pero sí propone una novedad. Ante el dilema de realizar una boda con contrayentes no creyentes, San Juan Pablo II eludía la cuestión de si había o no sacramento, recomendando en cambio disuadir a los novios de realizarla. El presente documento va más allá de esa recomendación pastoral y sugiere que la falta de fe “permite sostener la existencia de serios reparos acerca de la existencia de un matrimonio sacramental”.

Por tanto “es conveniente negar el sacramento del matrimonio a aquellos que lo soliciten con esas condiciones, tal y como ya sostuviera San Juan Pablo II”

El documento rechaza dos posturas: el “automatismo sacramental absoluto”, por el cual, ipso facto, dos bautizados que se casan reciben el sacramento del matrimonio, y el “escepticismo sacramental elitista”, es decir, señalar que cualquier grado de ausencia de fe invalida el matrimonio. El segundo caso, además, sería pastoralmente desastroso, pues, ¿quién puede establecer el grado de la fe de las personas?, ¿quién puede estar seguro de tener suficiente fe? 

El mínimo de fe imprescindible para que haya sacramento “reside en la intención de contraer un verdadero matrimonio natural”, es decir, único, indisoluble, abierto a la vida.

Agudamente observa el documento que, en ausencia de la fe, se cambia el horizonte antropológico de referencia. La comprensión culturalmente dominante acerca de lo que es el matrimonio es muy distinta de la propuesta por la antropología cristiana. 

Dada la ausencia de la fe, no se puede presuponer que las personas tienen la intención de contraer matrimonio natural como lo entiende la Iglesia y por ello cabe dudar con fundamento de que se realice efectivamente el sacramento.

martes, 7 de julio de 2020

LA GENERACIÓN DE 1898 Y EL AFÁN DE MODERNIZAR ESPAÑA

Raúl Espinoza Aguilera,
@Eiar51

En el siglo XVI, cuando el imperio español estaba en su esplendor tenía territorios en los cinco continentes. En tiempos del Emperador Carlos V (rey de 1519 a 1556), se puso de moda la frase “El Imperio en el que nunca se pone el sol”.



Con el paso de los siglos, España fue perdiendo territorios y hubo un año dramático, 1898, en el que acabó de perder sus últimos dominios de ultramar: Filipinas, Puerto Rico y Cuba. Con estas derrotas, España mostró que no tenía un ejército moderno y bien equipado.

Intelectuales, periodistas, pensadores, científicos, políticos, catedráticos de la península ibérica mostraron su gran pesar y se creó “La Generación de 1898” con un ansia renovadora.

Surgieron literatos, pedagogos y filósofos como Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, José Martínez Ruiz (“Azorín”), Pío Baroja, Antonio Machado entre otros muchos.

¿Qué planteaban? Que España tenía que modernizarse y entrar en el progreso económico, industrial, tecnológico, agrícola, ganadero, minero; fomentar las exportaciones comerciales con el resto de Europa y otras naciones.

Antonio Machado sostenía que había que “contraponer la frívola España de la charanga y la pandereta que muere, con la laboriosa España del cincel y del martillo”.

Miguel de Unamuno (1864-1936) repetía la frase: “Me duele España” como una preocupación patriótica al considerar el atraso de su país frente al empuje y desarrollo del resto de Europa. Y animaba a sus conciudadanos a ponerse en marcha para mejorar esa deplorable situación de pobreza, atraso e ignorancia.

Sus obras más conocidas son: “El Cristo de Velázquez”, “Rosario de Sonetos Líricos”, “Teresa” y su magnífico ensayo “Vida de Don Quijote y Sancho”.

Algunos como Ramiro de Maeztu (1875-1936) propusieron “la defensa de la Hispanidad” con la finalidad de exaltar los valores tradicionales, crear un orgullo por la Patria y depositar más fe en su futuro. Son conocidos sus ensayos sobre “La Celestina, “Don Juan”, “Don Quijote”.

“Azorín” (1873-1967) recomendó cuidar más el lenguaje y volver a los clásicos de la Literatura Española. Creó un lenguaje sencillo y llano. Su estilo consiste en frases cortas, separadas por el punto y como o el punto. Sus obras en las que escribe, por ejemplo, a los pueblos son una delicia para el lector y un modo de aprender a redactar mejor el castellano.

A modo de ejemplo, se encuentran sus obras “Castilla”, “Los pueblos”, “Don Juan”, “Doña Inés”, “Félix Vargas”. En teatro son conocidas sus obras: “La Muerte en lo Invisible”, “El Tiempo en Angelita” y “Ensueño en Cervantes o la Casa Encantada”.

Algunas novelas de Pío Baroja (nacido en 1872) son de carácter psicológico en las que estudia cuidadosamente el pensamiento de algunos personajes que reflejan las ideas del novelista. Por ejemplo, “Camino de Perfección” y “El Árbol de la Ciencia”.

En sus novelas históricas, que tienen una clara influencia de su antecesor, Benito Pérez Galdós (1843-1920), tratan de episodios de la historia de España, desde la Guerra de Independencia hasta la fecha en que fallece en 1956. Es famosa su novela “Memorias de un hombre de Acción”.

Antonio Machado (1875-1939) es el llamado “Poeta de Castilla”. Fue catedrático de los institutos en Soria, Baeza y Madrid.

Escribe con sobrios y bellos versos. Su paisaje es descrito con los más adecuados matices.

Su estilo poético es grave y reflexivo. No busca la perfección externa, sino la sinceridad y la emoción. En su poesía gusta de filosofar, utilizando muchas veces proverbios y dichos populares. Sus pensamientos, que pone en boca de “Juan de Mairena” se expresan a veces en prosa y alcanzan una notable profundidad ideológica.

A Machado no le interesa el “preciosismo” de la forma que tanto buscan sus contemporáneos, los poetas modernistas. Por el contrario, es un poeta meditabundo y grave que canta el paso del tiempo en la vida humana y busca la transparencia en su expresión y no los primores de estilo.

Un botón de muestra:

“Converso con el hombre que siempre va conmigo / -quien habla solo, espera hablar a Dios un día; / un soliloquio es platica con este buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía /. (…)

“Y cuando llegue el día del último viaje / y esté al partir de la nave que nunca ha de tornar, / me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, / casi desnudo, como los hijos de la mar”. /

Los literatos de la “Generación de 1898” ejercieron una importante influencia en el pensamiento y en los escritores de los años posteriores y sembraron la conciencia de modernizar a España.

sábado, 4 de julio de 2020

SAN JUNÍPERO SERRA, UNA ADMIRABLE FIGURA EVANGELIZADORA

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com

Es realmente dolorosa la calumnia histórica que padece actualmente la señera figura de San Junípero Serra. Una grave ofensa a la verdad que, como suele suceder con la mentira, se utiliza para manipular la opinión pública, sirviéndose de idiotas útiles que construyen un inmenso “hombre de paja”, un falaz engaño. “Calumnia, que algo queda”, y queda más si los destinatarios del engaño son ignorantes.


En nuestros días vemos las funestas consecuencias del matrimonio entre activismo político e ignorancia superficial, hasta el punto de ver amenazadas las instituciones, bases de la sociedad civilizada, mientras arteramente se reescribe la historia a beneficio de la ideología en boga.

Es doloroso que la furia iconoclasta desatada contra san Junípero surja en medio de una sociedad muy desarrollada, con altos estándares de educación. Es triste ver cómo la falta de seriedad y la ausencia de profundidad, es decir, la más dolorosa superficialidad, se han apoderado del lugar que en el mundo va a la vanguardia de la tecnología. No puede ser sino un pésimo augurio descubrir cómo, donde se gestan los mayores adelantos tecnológicos, en la cuna del poder de nuestra civilización, se erige impune la barbarie y se da culto a la ignorancia.

Eliminar las estatuas de San Junípero en Los Ángeles y San Francisco, establecer un proceso inquisitorial en su contra, plagado de argumentos anacrónicos, selectivas ignorancias y falsedades, legitimar el uso de la violencia, en lugar de la discusión seria y el estudio profundos, no pueden ser sino señales de manipulación, manifestación del declive de una civilización. 

Como antaño en Roma, nuevamente los bárbaros se enseñorean del país más poderoso del mundo.

No se pueden hacer juicios sumarios con la historia sin cometer profundas injusticias. San Junípero viene a ser muestra palmaria de ello. Un hombre que dejó su tierra para dedicar su vida a evangelizar, que partió de su monasterio en Querétaro, caminando 3327 kilómetros hasta San Francisco, que dio vida a las misiones franciscanas en California, las cuales fueron cuna de las grandes ciudades californianas de la actualidad. 

Un hombre que aprendió la lengua de los naturales californianos, convivió con ellos y los amó, resulta que ahora es paladín del racismo, cuando no genocida.

San Junípero defendió vivamente a los pueblos autóctonos. No se perdonó un viaje hasta la Ciudad de México, cabeza del virreinato, para presentar una “declaración de derechos” que defendía a los indígenas y exigía su protección. En su epistolario destacan sus frecuentes denuncias de los abusos sexuales cometidos contra las indígenas por los conquistadores. 

Se opuso a la aplicación de la pena de muerte contra los que asolaron la misión de San Diego, martirizando a un sacerdote amigo suyo, para mostrar así una señal de clemencia cristiana, sentando así un nobel testimonio contra la pena de muerte en territorio norteamericano. Por sus cartas tenemos conocimiento de la muy positiva valoración e impresión que le causaron los naturales, y fue uno de los primeros europeos en dejar constancia y ensalzar las bellezas naturales de California.

Contra lo que pudiera pensarse, las misiones no impusieron la fe por la fuerza. Por el contrario, fueron comunidades multiculturales, donde nativos y españoles trabajaron juntos y se mezclaron, dando origen a una población mestiza, a un nuevo pueblo, con su propia cultura, del cual quedan todavía vestigios arquitectónicos, musicales, literarios y religiosos. No se obligó a convertirse a los naturales, y solo abrazaron la fe cristiana el 10 o el 20% de ellos.

El “genocidio californiano” es un siglo posterior a San Junípero, coincide con la “fiebre del oro” en California. Fue el primer gobernador de ese estado quien impulso la guerra de exterminación contra los indígenas en 1851. De hecho, los mismos norteamericanos han dejado abundante constancia de ello en la inmensa mayoría de las películas western, donde siempre son masacrados los malvados y crueles indígenas. Fue la caballería del ejército norteamericano la principal encargada de perpetrar el genocidio, no los misioneros españoles. 

Por eso no se puede sino deplorar la injusticia histórica que se comete contra uno de los forjadores de California, San Junípero Serra.

¿BEBER COMO HOMBRES O COMO BESTIAS?

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Hubo un famoso dramaturgo y político inglés del siglo XVIII llamado Richard Sheridan que les dio una lección a sus amigos. Se cuenta que una noche fue a una taberna con unos amigos. En cuanto llegaron les preguntó: “¿Esta noche, vamos a beber como hombres o como bestias?”. El grupo replicó inmediatamente: “Por supuesto que como hombres”. A lo que Richard comentó: “Entonces nos vamos a poner una borrachera tremenda”. Todos sorprendidos preguntaron cómo era eso. “Es sencillo, contestó, las bestias nunca se emborrachan, nunca beben más de lo que necesitan. Beben lo suficiente y nada más. En cambio el hombre puede elegir si sigue bebiendo más de lo necesario”.

Con la libertad tenemos la posibilidad de autodirigirnos, pero importa mucho hacia donde nos dirigimos, pues de no hacerlo de manera adecuada, la libertad termina por dañarse y nosotros con ella. ¿Hacia dónde debe ir? La libertad debe estar orientada hacia la verdad. La libertad depende esencialmente de la verdad. Sólo de esa manera la libertad se perfecciona y el hombre también. La Verdad por antonomasia la encontramos en Cristo. Por ello, el Papa Francisco nos invita a permanecer en la Palabra de Jesús, para ser sus discípulos, pues sólo el discípulo es verdaderamente libre. Quien sigue a Cristo, que es la Verdad, es plenamente libre.

La libertad tiene límites, que no son otra cosa, sino todo aquello que nos perjudica. El pecado es precisamente todo aquello que estropea nuestra libertad y a nosotros. En cambio, cuando escogemos amar el bien, la libertad se perfecciona y nosotros con ella. El bien verdadero siempre nos beneficia.

2) Para pensar

A san Juan Pablo II le gustaba invitar almorzar a diversas personalidades. En una ocasión invitó al obispo auxiliar de Granada, Mons. Martínez, junto con otros. Cuenta el obispo que al final, uno de los prelados preguntó al Papa cómo era una jornada de un día cualquiera. Juan Pablo II, cortesmente, les relató con detalle su habitual quehacer, en que estaba ocupado todo el día. 

Tras oírle, lleno de compasión, el que preguntó dijo: “Pero, Santo Padre, tendrá algún tiempo libre…” Entonces el Papa, dejando caer el tenedor del postre con el que jugaba, dijo serio, sin vacilar ni un instante: “No, no. ¡Todo mi tiempo es libre!”

La libertad no consiste en hacer lo que a uno le venga en gana, o lo que quiera. Consiste más en querer lo que uno hace, en amar lo que hace. Pensemos si sabemos utilizar bien nuestra libertad.

3) Para vivir

Ser discípulo de Cristo es ser un hombre libre, decía el Papa, y el discípulo se deja guiar por el Espíritu, que es un Espíritu de Verdad, y no por falsas ideologías. El Pontífice subrayó que el Espíritu Santo nos da la libertad. Cuando nos separamos de la verdad, la libertad se pierde. El discípulo es un hombre libre porque permanece en el Señor. Y permanecer en el Señor, ¿qué significa?: Dejarse guiar por el Espíritu Santo.

Por lo tanto, argumentó el Pontífice, “si no permaneces en el Señor serás uno que simpatiza con la doctrina, que sigue a Jesús como un hombre que hace mucha beneficencia, que es muy bueno, que tiene valores justos”, pero no un discípulo, y por tanto, no se es plenamente libre.

martes, 30 de junio de 2020

LA IMPORTANCIA DE LOS PADRES EN LA FORMACIÓN DE SUS HIJOS

Raúl Espinoza Aguilera,

@Eiar51

Acaba de pasar el “Día del Padre”. Esta fecha me ha hecho recordar que durante 15 años estuve dando clases en una primaria y secundaria llamada “Educar, A.C.”, en el municipio de Ixtapaluca (Estado de México). Me parece que aprendí de los alumnos, profesores y de sus padres mucho más que lo que yo pude haberles enseñado. Por su alegría, testimonios de vida de sacrificio en el trabajo cotidiano y de entrega responsable en sus deberes como padres.


Los papás seguían muy de cerca la formación académica y humana de sus hijos. Y ellos mismos participaban en convivencias especialmente destinadas a proporcionarles cursos para que desempeñaran mejor su labor como padres y esposos.

Tengo muy grabada una frase de uno de ellos quien, al final de una de esas convivencias, me comentó: “¡Muchas gracias por darnos estos cursos tan necesarios! ¡Es que nadie nace sabiendo cómo ser un buen padre!”

En otra ocasión, les pedí a los alumnos de primero de secundaria que dibujaran cómo era el ambiente de sus casas. Me llamó la atención que, uno de ellos, dibujó únicamente una gran televisión y abajo una frase: “Me gustaría ser un aparato de televisión”.

Como no capté el sentido de su dibujo ni de su mensaje e intuí que algo le ocurría al muchacho, al final de la clase lo llamé aparte y le pregunté por el significado de su dibujo. “Sí, profesor. Es muy sencillo: mi papá está poco tiempo en la casa. Y cuando llega, enseguida prende la televisión y no platica ni conmigo ni con mis hermanos. Le pregunto algo y ni me contesta o como que se molesta. Cuando llega el domingo, invita a sus compadres a ver el futbol. Sólo habla conmigo para pedirme que vaya a la tienda a comprarle cervezas. Por eso es que me gustaría ser televisión: para que me mire, platique y se interese por mí.

Al poco tiempo, cité a este padre de familia al colegio. Le mostré el dibujo y la relaté la conversación que había tenido con su hijo. Le recordé amablemente algunos de los conceptos explicados en los cursos de capacitación familiar. Y su respuesta fue magnífica porque me dijo que no era consciente de su teleadicción en detrimento de la atención y formación de cada uno de sus hijos e hizo el propósito de corregirse en este punto y algunos otros.

En otra ocasión, se les pidió a los alumnos de sexto año que elaboraran, con cartón y otros materiales, edificios como hospitales, aeropuertos, multifamiliares, etc. Me impresionó que, desde muy temprano, aparecieron las mamás y los papás –acompañando a sus hijos- con ese trabajo escolar ya que se les había dicho que habría un concurso y se entregarían premios para los tres mejores proyectos. Los padres, muy solidarios, estaban tan interesados como los alumnos.

Finalmente, un tema recurrente para conversar con los papás era que se plantearan ambiciosas metas profesionales para con sus hijos. En ese tiempo, principios de los años noventa, la mayoría eran agricultores o ganaderos. Sé que muchas familias hicieron ahorros e importantes sacrificios para enviar a sus hijos a la universidad. Y, a la vuelta de los años, da mucho gusto comprobar que ahora son destacados ingenieros, abogados, administradores de empresas, pedagogos, etc.

Sin duda, el mérito es tanto de los padres como de las madres y, por supuesto, de los alumnos por su empeño y dedicación. Los padres les han brindado una educación esmerada y un cariño manifestado con obras, que se han quedado grabados para siempre en las mentes agradecidas de sus hijos.

sábado, 27 de junio de 2020

¿CÓMO CONVERTIR LA MÚSICA EN ORACIÓN?

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Hay una población en Italia de nombre muy breve, se llama “Lu”. A fines del siglo XIX no había ningún sacerdote oriundo de ese pueblo, donde vivían cerca de 4000 habitantes. Un día se reunieron ocho mujeres piadosas y se dijeron “Con la oración lo podemos todo: Vamos a pedir al Señor, todos los días, un sacerdote hijo de nuestro pueblo”. 


Y comenzaron a rezar todos los días. Durante once años rezaron sin ver fruto, pero seguían rezando Después de esos once años llegó la primera vocación. Y siguieron rezando con mucha fe. Y en los siguientes cincuenta años salieron de aquel pequeño pueblo quinientas vocaciones de sacerdotes, religiosos y religiosas. La eficacia de la oración viene avalada por la promesa de Jesús: “Pedid y se os dará” (Mt 7,7)

El Papa Francisco, en su reflexión sobre la oración, quiso tomar como ejemplo al rey David. Recordó que a Jesús se le nombra “hijo de David”, al ser su descendiente. David era una persona sensible que amaba la música, la poesía y el canto, y las volvía oración: en un himno de alegría, en un lamento o para confesar su pecado. A él se le atribuyen varios salmos de la Biblia, que son oración a Dios.

2) Para pensar

En un reportaje que atrajo mucha atención en Irlanda y Estados Unidos, se transmitió la historia de Niall McDonag, un exfutbolista que recibió el llamado al sacerdocio tras una lesión deportiva, y por otros eventos trágicos que marcaron su vida.

Contaba Niall: “Mi prioridad número uno en la vida en ese momento era el deporte y de ahí solía obtener toda mi felicidad. En aquel tiempo era una persona muy superficial que vivía atrapada en su apariencia. Recuerdo que después de que me lesioné jugando al futbol, el cirujano me dijo: ‘Mira Niall, en el peor de los casos, tendremos que amputarte la pierna’. Fue como un cuchillo para el corazón… Eso me hizo volver a mirar hacia Dios en busca de misericordia”.

Además, tenía poco meses de que su padre, su hermano y un primo habían fallecido. Su hermano había dejado una Biblia y comenzó a leerla. Así comenzó a tener relación con Dios. Se dijo: “No puedo cambiar mis circunstancias, pero me veo obligado a cambiar yo mismo”. Dejó su trabajo en Dublín y se mudó a Nueva York para ingresar al seminario. Ahí se ofreció como voluntario en la atención de indigentes y drogadictos.

Pensemos si sabemos aprovechar las circunstancias para fomentar nuestra relación con Dios.

3) Para vivir

El rey David no fue un hombre perfecto, sin embargo alcanzó la santidad. Su vida tiene luces y sombras, pero su amor a Dios le llevó a no abandonar su oración y rectificar cuando se desviaba. David santo, reza y David pecador, reza. Sea con tonos de júbilo o de lamento. 

Comenta el Papa Francisco que también nosotros tenemos trazos opuestos, pero, como el rey David, nuestras vidas han de ener un hilo conductor que dé unidad a todo: la oración. David nos enseña a poner todo en el diálogo con Dios: tanto la alegría como la culpa, el amor como el sufrimiento, la amistad o una enfermedad.

David es noble porque reza, pues la oración da nobleza. La nobleza de la oración nos deja en las manos de Dios. Esas manos plagadas de amor: las únicas manos seguras que tenemos.