martes, 16 de octubre de 2018

EL SUFRIMIENTO, ¿TIENE ALGÚN SENTIDO?

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Este domingo 14 de octubre es la canonización de 7 beatos, entre ellos al Papa Pablo VI, a Mons. Oscar Arnulfo Romero y a Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, que se convertirá en la primera santa de Bolivia y el joven laico Nunzio.


Inicialmente estaban programadas seis canonizaciones para este día, sin embargo, en el marco del Sínodo de los Jóvenes, el Papa Francisco decidió canonizar también a Nunzio Sulprizio, fallecido a los 19 años de edad. 

Quiso presentar un modelo de santidad para los millennials, como se denomina a los miembros de la generación actual.

Nunzio es considerado como el patrono de los niños explotados y los trabajadores, pues se distinguió por su alma fuerte y audaz, capaz de resistir muchos sufrimientos. 

Pero, ¿quién es Nunzio? Veamos a algo sobre su vida.

2) Para pensar

Nunzio Sulprizio nació en Pescosansonesco, Italia, el 13 de abril de 1817. Durante su infancia padeció las consecuencias de la pobreza, la enfermedad y el maltrato; especialmente de su tío.

Quedó huérfano a los seis años de edad. Desde entonces, su tío lo obligó a trabajar como herrero en condiciones inhumanas, lo golpeaba sin razón, lo dejaba sin comer y lo enviaba a hacer recados peligrosos en medio del frío y el hielo. Ello provocaría un tumor óseo que lo llevó a la muerte. Lejos de lamentarse, el pequeño Nunzio vio en sus sufrimientos el modo de santificarse.

Cumplió sin protestar las duras tareas que le obligaba a realizar su tío, que, además, le prohibió acudir a la escuela. Sin importar que estuviera enfermo y con una pierna gangrenada, Nunzio tenía que trabajar. 

Cuando podía, el joven se refugiaba en una iglesia para buscar consuelo en Jesús Eucaristía, a quien consideraba su gran amigo, y asistir a la Misa dominical era para él un gran alivio.

La infección de la pierna aumentó y como ya no podía trabajar, su tío lo expulsó de casa dejándolo en una pobreza extrema. A pesar de ello, el pequeño nunca alimentó un rencor hacia su tío. Acudía a Misa siempre que podía y procuraba rezar el rosario a diario.

Cuando ingresó en el Hospital de Incurables preparaba a los pequeños para la confesión y la primera comunión y desarrolló una profunda vida interior en la que la santificación del dolor era la base de su espiritualidad. Tras meses de grandes dolores y fiebre alta, Nunzio Sulprizio falleció el 5 de mayo de 1836 en Nápoles contando con solo 19 años.

3) Para vivir

La curación milagrosa de un joven en estado vegetativo por un accidente de moto es el milagro por el que el Beato Nunzio Sulprizio será canonizado.

Nunzio fue proclamado beato por Pablo VI en el año 1963 y lo puso de ejemplo de santificación de la enfermedad y del trabajo.

Durante la ceremonia, el Papa indicó que “el periodo de la juventud no debe considerarse como la edad del libertinaje, de las caídas inevitables, de crisis invencibles, de pesimismos desalentadores y de egoísmos exacerbados… Él os dirá que ser joven es una gracia”, afirmó.

La santidad de Nunzio muestra que la juventud, con su vida santa, es capaz de regenerar la sociedad en donde viven, una sociedad que está necesitada de espíritus fuertes y decididos, afirmó el Santo Padre.

LA MARIHUANA, ¿UNA DROGA INOFENSIVA?

Raúl Espinoza Aguilera,
Eiar51

Ha vuelto a colocarse “bajo los reflectores” la opinión de que consumir marihuana es una droga inocua, que produce placer, bienestar y poco más, y que puede ser compatible con los estudios, el trabajo o cualquier otra actividad. Y esto lo sostienen algunos políticos, intelectuales, personas de relieve social.


El “Instituto Nacional de Abusos de las Drogas” señala que algunos de los efectos poco conocidos de esta droga son: ansiedad, miedo, desconfianza, pánico, alucinaciones, espejismos, psicosis aguda y una pérdida de sentido de la pertenencia de identidad. 

Otro aspecto es que, a menudo, de ese tipo de las llamadas “drogas suaves” se tiende a buscar a las drogas fuertes (cocaína, heroína, opio, las que tienen efectos alucinógenos, etc. para tener, según dicen, “nuevas sensaciones”.

De la experiencia con los individuos que tratamos, nos percatamos que las personas que por una largo tiempo han consumido esta droga: 

1) Se expresan verbalmente con dificultad y lentamente; 

2) A menudo pierden las coordinadas de espacio y tiempo (no saben qué dijeron, en qué lugar en concreto, o si lo soñaron); 

3) Suelen ser repetitivas; 

4) Tienen poca capacidad de introspección o reflexión; 

5) Si son estudiantes, su promedio académico tiende a bajar drásticamente; 

6) No pueden rendir en su trabajo de la misma manera que el resto de sus compañeros;

7) No se acaban de hacer cargo de su propia realidad y menos de sus responsabilidades; 

8) Suelen tener conflictos en su hogar o en el medio donde laboran porque se les dificulta la convivencia y tienden al egocentrismo; 

9) No le conceden importancia alguna a las normas de urbanidad, cortesía y de higiene personal; 

10) Al necesitar de nuevo consumirla, se tornan agresivos, inquietos y nerviosos hasta que no consiguen su porción que los mantenga otra vez relajados, con placer. 

Luego entonces, un adicto a ésta o a cualquier droga, se convierte en una persona conflictiva y difícil de socializar.

He conocido, por diversas circunstancias, a personas a adictas a esta droga “inocua” y me he percatado que tienen ya más de 60 años y vienen arrastrando complejos de la adolescencia, por ejemplo, hay quienes dicen: “Les voy a demostrar a todos que soy mucho mejor que Maradona” y salen, en su traje de futbol, trotando hacia una minúscula multicancha deportiva, imaginando no sé cuántas proezas magistrales y goles fantásticos…No distinguen la ensoñación o fantasía de la sobria realidad que se les presenta.

Por otra parte, en su exposición, no mantienen una hilación coherente, lógica, bien razonada, ni siquiera apuntan hacia unas elementales conclusiones. Más bien, van yendo de un tema a otro, de lo más disparatados, y al darse cuenta que se extraviaron mucho del hilo conductor, o preguntan de qué hablaban o terminan con una sonora y absurda carcajada.

Por otra parte, tenemos experimentado que donde hay un nido de marihuanos es un foco de problemas, de violencia, de robos, y con frecuencia, se comenten graves actos delictivos, entre ellos muertes y suicidios.

Es interesante el caso de Holanda en que, desde la década de los años setenta, se legalizaron las “drogas suaves” y, en sentido opuesto de lo esperado, se disparó su consumo en los parques, cines, teatros, cafeterías, vías públicas y, como consecuencia, en materia de seguridad esta sociedad se volvió inestable y proliferaron los robos, secuestros, homicidios… 

¿Qué determinó el gobierno holandés? Restringir las áreas de consumo a unos cuantos sitios muy focalizados y en los que la policía pudiera tener mayor control.

Y en México, ¿no vamos a tomar experiencia “en cabeza ajena”? O bien, ¿vamos a empezar un largo itinerario de más de 40 años para llegar a las mismas conclusiones? ¿No es verdad que los más perjudicados serán nuestros jóvenes y niños?

miércoles, 10 de octubre de 2018

¿UNA IGLESIA SIN JÓVENES?

Luis-Fernando Valdés,
@FeyRazon    lfvaldes@gmail.com

Inicia el sínodo de los obispos para hablar de la vinculación de los jóvenes con la Iglesia, en un momento en que los escándalos están ahuyentando de la fe a las nuevas generaciones. ¿Cómo podrá el Papa volver a acercar a los jóvenes a la Iglesia?


1. Un contexto complejo. En medio de una crisis mundial por las denuncias de abuso sexual, inicia el Sínodo de Obispos de la Iglesia católica cuyos temas centrales son los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional.

Durante la reciente visita apostólica a Estonia, Francisco reconoció que la “Iglesia debe renovar su vínculo con los jóvenes y escuchar mejor”. El Pontífice lamentaba que los recientes escándalos de abusos por parte del clero hayan alejado de la fe a los llamados “millennials”.

El cardenal brasileño Sergio Da Rocha, relator de este evento, afirmó durante la presentación del Sínodo que “se escuchan voces que culpan a los jóvenes de haberse alejado de la Iglesia, pero muchos han vivido situaciones que les han llevado a afirmar que es la Iglesia la que se aleja de ellos”.

2. Un sínodo dirigido a los jóvenes. Estas circunstancias hacen más compleja la reunión de obispos cuya temática sobre los jóvenes ya estaba programada desde el año pasado. 

En este sínodo, están presentes 266 obispos de todo el mundo, junto con 23 expertos y 36 jóvenes.

Se debatirán los temas que preocupan a las nuevas generaciones. El documento preparatorio (Instrumentum laboris), acepta que “muchos jóvenes católicos no siguen las indicaciones de la moral sexual de la Iglesia”, y recomienda que “la cuestión de la sexualidad debe discutirse más abiertamente y sin prejuicios”.

No faltarán tampoco preocupaciones constantes en el discurso de Francisco: la inmigración, el trabajo y la llamada “cultura del descarte”, junto con el problema de la migración de los jóvenes.(La Razón, 3 oct. 2018).

3. La estrategia del Papa. Para poder ayudar a los jóvenes en su camino hacia la fe, Francisco ha marcado el método a seguir durante esta reunión eclesial: escucharlos. “Una Iglesia que no escucha –afirmó en la inauguración del sínodo– se muestra cerrada a la novedad, cerrada a las sorpresas de Dios, y no podrá resultar creíble, en especial, para los jóvenes que, inevitablemente, se alejarán en lugar de acercarse”.

El Pontífice comentó que las fases previas a este sínodo pusieron en evidencia una Iglesia “en deuda de escucha” a los jóvenes. Y reconoció que por eso, muchas veces, las nuevas generaciones “no se sienten comprendidos en su originalidad y, por tanto, no escuchados como son en realidad y, en ocasiones, incluso rechazados”.

Epílogo. Los jóvenes de hoy están abiertos a Dios, a lo sobrenatural, a algo más allá, pero muchas veces no conectan con el modo de transmisión que utilizan los pastores de la Iglesia, los catequistas y los propios padres de familia.

Por eso, el gran reto de hoy para atraer a las nuevas generaciones consiste en escucharlos. Y al mismo tiempo, para ser escuchada, la Iglesia tiene otro desafío: la autenticidad, el testimonio de coherencia entre lo que se profesa y lo que se vive. Sólo así se superará el grave problema de los escándalos.

domingo, 7 de octubre de 2018

OPUS DEI: ENCONTRAR A DIOS EN MEDIO DEL MUNDO

P. Mario Arroyo,
Doctor en Filosofía.
p.marioa@gmail.com

90 años son muchos para una persona. A esas alturas de la existencia bien se puede tener una mirada retrospectiva y valorar el panorama de lo que ha sido la propia vida, con sus aciertos y errores, éxitos y fracasos. 


Ver lo que se ha sembrado, lo que se ha cosechado, lo que ha quedado y juzgar así si ha valido la pena. Noam Chomsky, por ejemplo, está en sus noventa años… y en el ocaso de su vida. Es un momento oportuno para hacer un balance.

Pero si en las personas físicas 90 años son muchos, en las morales no lo es tanto, y para la bimilenaria vida de la Iglesia, no es prácticamente nada. Estamos en los comienzos. 

eso es lo que sucede con el Opus Dei (“Obra de Dios”, o bien, "Trabajo para Dios" del latín), institución de la Iglesia Católica que el 2 de octubre cumple 90 años de existencia: es un buen momento para hacer un “balance de los comienzos.”

En efecto, sin tener todavía la solera que los siglos otorgan, el Opus Dei puede contemplar cómo ha conservado el espíritu que legó san Josemaría Escrivá de Balaguer, su fundador y cómo lo mantiene vivo, es decir, no como en conserva, esclerotizado o momificado, como si de una pieza de museo se tratase. 

A estas alturas de su historia, la Obra de Dios ya cuenta con su fundador y el primer sucesor de éste en los altares, Álvaro del Portillo (el primero es santo, beato el segundo), el actual Prelado o cabeza visible de la Obra es la cuarta persona al frente de la institución, su labor y prestigio se han consolidado. 

También, todo hay que decirlo, ha tenido que sortear no pequeñas tormentas, como es normal que suceda a todo aquel que aspire a pasar por el mundo dejando su impronta: no a todos les gusta. 

Así, la beatificación del fundador generó polémica e incluso la institución en su conjunto ha servido para alimentar la ficción literaria y cinematográfica con marcados tintes anticristianos de Dan Brown.

Ahora bien, dice un refrán que “no importa que hablen mal de ti, lo importante es que hablen.” 

En esos casos las fantasías literarias y cinematográficas sirvieron de publicidad indirecta. 

Mucho se hablaba de la Obra (como coloquialmente la designamos), y muchas ocasiones hubo de explicarla. 

Pero el aluvión de la inesperada y no buscada popularidad también propició el crecimiento de la leyenda, es decir, lo que la gente se imaginaba, con mayor o menor precisión, sobre el Opus Dei.

Por ello, a los 90 años, es bueno recordar algunas ideas sobre lo que no somos primero, y sobre nuestra auténtica identidad después, por lo menos la que creemos o queremos tener. Lo primero que me parece oportuno consignar, siguiendo en ello a los dos últimos Prelados del Opus Dei, Monseñor Javier Echevarría, de feliz memoria y el actual, Monseñor Fernando Ocáriz, es que “no somos mejores que los demás”, tampoco pensamos serlo, ni nos sentimos así. 

Por algún extraño motivo algunas personas nos consideran así, otras piensan que nosotros pensamos así. Pero no es verdad, no estamos en el Opus Dei porque seamos santos, sino porque queremos serlo. 

Tenemos la conciencia real, tangible, cotidiana, de ser pecadores, pero también tenemos el deseo, continuamente renovado a pesar de lo anterior, de amar a Jesús, siguiendo así la definición que de sí mismo daba nuestro fundador: “soy un pecador que ama con locura a Jesucristo”.

No somos mejores, ni nos creemos mejores, pero, lo que sí tenemos es un ideal, que para nosotros es hermoso, y como así nos lo parece, queremos compartirlo. 

San Josemaría lo resumía así: “Unir el trabajo profesional con la lucha ascética y con la contemplación cosa que puede parecer imposible, pero que es necesaria, para contribuir a reconciliar el mundo con Dios y convertir ese trabajo ordinario en instrumento de santificación personal y de apostolado. 

¿No es éste un ideal noble y grande, por el que vale la pena dar la vida?” 

Quizá algunos de los términos ya no se entiendan en nuestro secularizado mundo; se trata de hacer una síntesis vital entre trabajo, oración y testimonio cristiano, encarnada en las circunstancias corrientes, habituales del día a día. 

Es la labor que consciente y libremente acomete cada fiel de la Prelatura todos los días. 

¿Qué le aporta la Obra? El sostenimiento para que podamos realizar el ideal sin desalientos, el aire y el agua para poder encarnarlo en medio del mundo en que vivimos.

90 años suponen también el desafío de la fidelidad, el reto de mantener la propia identidad en un mundo cambiante. 

En palabras de Monseñor Fernando Ocáriz: “La fidelidad nunca proviene de una repetición mecánica; se realiza cuando acertamos a aplicar el mismo espíritu en circunstancias diferentes”. 

El mundo está cambiando muy rápidamente, por eso, a casi un siglo de existencia, esta fidelidad supone un apasionante desafío, una meta y un ideal (ver www.opusdei.org/es-mx/).

LA HISTORIA DE UN HOMBRE QUE NO PERDONABA Y SE CUBRIÓ DE LLAGAS

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Con motivo del centenario de la declaración de independencia de las naciones bálticas, el Papa visitó estos países, así que sobre los Mandamientos hablará después.


En una homilía, el Papa Francisco señala que para ser un buen cristiano, además de haber sido bautizado, es preciso vivir como cristiano y apunta cuatro elementos para construir un “estilo cristiano” de vida: “amen a sus enemigos; hagan el bien a aquellos que los odian; bendigan a aquellos que los maldicen; recen por aquellos que los tratan mal”. 

En una palabra, la caridad. Pero con todos, haciéndose más patente con los que nos hacen un mal.

2) Para pensar

Una escritora, María del Mar, tiene unos relatos edificantes. A continuación resumo uno llamado “El caballero que no sabía pedir perdón”.

Érase una vez un despiadado caballero que durante su vida había sembrado la discordia y causado dolor a muchas personas.

Un día, al levantarse, observó que tenía unas llagas purulentas y malolientes en la piel de su cuerpo. Y cada día, sus úlceras iban creciendo. 

Asustado, decidió acudir al lago azul, donde habitaba una ninfa que curaba las enfermedades.

Al llegar se sentó en la orilla del lago. De pronto, emergió de las aguas una hermosísima ninfa que le preguntó: “Caballero ¿qué has venido a buscar aquí?”

El hombre respondió: “Sufro de terribles heridas”. El hada le dijo: “Tus llagas son el fruto del odio que llevas en tu corazón.

Tan sólo el bálsamo del perdón puede curarte”. El aristócrata enfurecido se alejó de allí.

Pasó el tiempo y, una tarde, el caballero regresó al lago. La ninfa apenas lo reconoció, pues habían crecido las llagas. 

El hombre angustiado le pidió ayuda y exclamó: “¡Ayúdame! Me he convertido en un monstruo repugnante, y sufro de terribles dolores”. 

La ninfa le respondió: “Las úlceras son el fruto de tu odio y sólo el bálsamo del perdón puede sanarte”. El hidalgo, cabizbajo, se alejó del lugar.
Pasó el tiempo y, un amanecer, llegó al lago un apuesto joven. La mágica dama emergió de las aguas y le preguntó:

“¿Qué has venido a buscar aquí?” El joven respondió sonriente:

“¿No me reconoces? Soy aquel caballero lleno de úlceras que vino a pedirte ayuda”. 

El hada, sorprendida, exclamó: 

“De no ser por tu voz, jamás te hubiese reconocido. Ahora eres un joven apuesto y sano”.

El gentilhombre prosiguió: 

“Vengo a darte las gracias, hermosa dama. Puse en práctica tu sabio consejo, y fui a pedir perdón a todos y cada uno de los seres humanos a los que hice daño. Por cada persona que me perdonaba, desaparecía una de mis llagas. Así, hasta curarme del todo”. 

La ninfa sonrió satisfecha: “No me lo agradezcas. Yo soy la voz de tu conciencia. A partir de ahora, ama a tus semejantes y, si quieres hablar conmigo, tan sólo escucha la voz de tu corazón.

En verdad, como el cuento lo relata, el mal que hacemos, realmente nos lo hacemos a nosotros y sólo amando, sanamos en el alma.

3) Para vivir

El amor de Dios se manifiesta en su misericordia, por ello, al perdonar, nos asemejamos a Dios Padre, aseguró el Papa. Ese es el camino que va en contra el espíritu del mundo. Con la ayuda de Dios, es posible perdonar a todos. Pidámosle para no cargar con esas llagas, sino que seamos curados.

TERMINA EL CISMA DE LA IGLESIA EN CHINA

Luis-Fernando Valdés,
@FeyRazon     lfvaldes@gmail.com

Luego de 60 años de conflicto entre el gobierno comunista chino y la Santa Sede, ambas partes llegan a un Acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. 




Ofrecemos hoy un breve análisis para comprender el alcance de este pacto, que logra reunir de nuevo a los católicos chinos.

1. El origen del problema. Después de la llegada del comunismo a China, el régimen consideró a Roma y al Papa como influencias externas al país, que podrían provocar desacuerdos con el gobierno.

 Por eso, el régimen creó la Asociación Católica Patriótica China en 1957, para coordinar a todos los obispos de ese país.

La situación se tornó crítica cuando esta Asociación nombró obispos sin el permiso de Roma y dando lugar a la llamada “Iglesia oficial”. Esos obispos automáticamente quedaron excomulgados, dando lugar a un cisma.

Esa mismo deseo de control directo del gobierno chino, más allá de las funciones legítimas de los poderes del Estado, hizo que apareciera el fenómeno de la “Iglesia clandestina”, que son las diócesis cuyos obispos está reconocidos por Roma pero no por el Gobierno, y por eso son perseguidos y arrestados.

2. La solución provisional. Después de muchos años de pacientes negociaciones, el pasado día 22 de septiembre, la Santa Sede y la República Popular China alcanzaron un Acuerdo provisional, que tiene como núcleo el complicado tema del nombramiento de obispos.

El vocero del Vaticano, Greg Burke, señaló que “el objetivo del acuerdo no es político, sino pastoral, permitiendo a los fieles tener Obispos que estén en comunión con Roma y, al mismo tiempo, que sean reconocidos por las autoridades chinas”.

Este Acuerdo permitirá que desde ahora será el Papa quien nombre a los obispos chinos, como enfatizó Francisco en la conferencia de prensa en el vuelo de regreso del viaje a los países bálticos. Se tratará de un proceso en que el gobierno chino podrá proponer candidatos, que deberán ser aceptados o rechazados por el Papa.

3. Una medida no fácil de entender. Desde comienzos de este años, cuando se rumoreaba la firma de este acuerdo, algunos católicos chinos clandestinos, como el Card. Joseph Zen Ze-kiun, manifestaron que se sentían “abandonados” por la Santa Sede, a pesar de su resistencia a los embates del gobierno.

Por eso, Francisco dirigió una Carta a los católicos chinos, el pasado 26 de septiembre, en la que explica los motivos del Acuerdo. 

El Pontífice ahí manifiesta que es “consciente de que semejante torbellino de opiniones y consideraciones habrá provocado mucha confusión, originando en muchos corazones sentimientos encontrados”.

Añade que “en algunos, surgen dudas y perplejidad; otros, tienen la sensación de que han sido abandonados por la Santa Sede y, al mismo tiempo, se preguntan inquietos sobre el valor del sufrimiento vivido en fidelidad al Sucesor de Pedro”(n. 1).

Y, por eso, los invita a ellos y a toda la comunidad católica china a “permanecer unida, para superar las divisiones del pasado que tantos sufrimientos han provocado y lo siguen haciendo en el corazón de muchos pastores y fieles”. 

Y les pide “que todos los cristianos, sin distinción, hagan ahora gestos de reconciliación y de comunión” (n. 6).

Epílogo. En todo pacto de paz cada una de las partes pierde algo para poder ganar lo más grande, recordó el Papa Francisco, con motivo de este acuerdo. 

Aunque el “precio” fue caro (pedir a la Iglesia clandestina acoger a los obispos oficiales, gesto doloroso para los que tuvieron que resistir la persecución), la ganancia para la Iglesia fue muy grande: garantizar la comunión de todos los obispos chinos con la Santa Sede. 

Así ha desaparecido el cisma “de facto” que existía en la Iglesia católica china. 

¿POR QUÉ AMAR Y OBEDECER A LOS PADRES?

Pbro. José Martínez Colín,
articulosdog@gmail.com

1) Para saber

Le preguntaron al Duque de Windsor después de una larga estancia en los Estados Unidos qué le había llamado más la atención. Él contestó: “Lo que más me impresionó de la relación entre padres e hijos ha sido la obediencia.


No conozco otro país en el mundo en el que los padres obedezcan tanto a los hijos”. Tal vez lo dijo medio en broma, pero a veces suele pasar. De ahí el deber ineludible que tienen los padres en la educación de sus hijos, y de modo especial, en la transmisión de la fe.

En la familia los hijos han de aprender a vivir la obediencia y las virtudes.

En el viaje dentro de los Diez Mandamientos, el Papa Francisco reflexionó ahora sobre el cuarto mandamiento, que señala honrar al padre y a la madre.

Pero, ¿qué significa esa “honra”? Así como honrar a Dios, significa reconocer su realidad, darle el lugar justo. Así, honrar al padre y a la madre significa reconocer su importancia a través de acciones concretas y sinceras, que expresan dedicación, afecto y cuidado. No se trata solo de cuidar las formas externas, sino hacerlo de verdad.

2) Para pensar

Una mañana de 1787, en la plaza de Graben, en Viena, un estudiante llamado Krappemberg, besaba la mano de un presidiario, que se ocupaba en la limpieza de la calle. 

Lo advirtió un ministro, el barón Kresi, y llamó la atención al joven: “¿Qué ha hecho usted? ¿Besar la mano a un preso?” El estudiante respondió con lágrimas: “Sí señor, es un preso, pero ese preso es mi padre”. 

Conmovido el ministro se lo refirió al emperador José II de Austria,  y el preso fue libertado, pues dijo: “Quien así supo educar a sus hijos y hacerse querer de ellos, ¡no puede ser un malhechor!”.

El Catecismo señala que el mandamiento se dirige expresamente a los hijos, pero también por extensión se refiere a las diversas relaciones de subordinación: a los abuelos o tíos, los alumnos respecto a los maestros, los obreros con los patronos o los ciudadanos con la patria. (cfr. n. 2199).

3) Para vivir

El Cuarto Mandamiento es el único que contiene una promesa en su formulación: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen y seas feliz en la tierra que el Señor tu Dios te da” (Deut 5:16).

Incluso, no condiciona esa honra a que los padres y las madres sean perfectos. Todos los hijos pueden conseguir ser felices, lograr una vida plena, pues ello depende de ser agradecidos con aquellos que nos han puesto en el mundo. 

Muchos jóvenes vienen de historias de dolor o han sufrido en su juventud, pero ello no les impide lograr su plenitud. Muchos santos, después de una infancia dolorosa, vivieron una vida luminosa, porque, gracias a Jesucristo, se reconciliaron con la vida.

El Papa Francisco concluye invitando a honrar a los padres que nos han dado la vida: “Si te has alejado de tus padres, haz un esfuerzo y vuelve, vuelve donde ellos; quizás son viejos… Te han dado la vida… 

Y luego, nunca, jamás, insultar a los padres. No se insulta nunca a la madre, no se insulta nunca al padre. ¡Nunca! ¡Tomad esta decisión interior!: a partir de ahora no insultaré nunca a la madre o al padre de nadie. ¡Le han dado la vida!”