lunes, 24 de enero de 2022

LA ORACIÓN ES CLAVE PARA ABRIR EL CIELO

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Se cuenta que una niña en sus oraciones de la noche le pidió a Dios una flor y una mariposa. Se durmió con la ilusión de encontrárselos por la mañana. Pero sucede que al despertar se decepcionó, pues encontró un cactus con espinas y un feo gusano. Se puso triste, pues pensó que Dios le había hecho una mala broma. Dejó el cactus en una maceta con el gusano, y procuró ya no pensar en ello. Pero después de un tiempo, para su sorpresa, del espinoso y feo cactus había nacida la más bella de las flores, y el repugnante gusano resultó ser una oruga transformada en una bellísima mariposa. Dios escucha siempre nuestras oraciones y siempre hace lo correcto, aunque a nosotros no nos lo parezca. Él sabe sus caminos que siempre serán mejores que los nuestros. Al haber tratado sobre el Bautismo del Señor, el Papa Francisco hace una interesante observación en el texto de san Lucas: “Sucedió que bautizado también Jesús y mientras estaba en oración, se abrió el cielo” (Lc 3, 21). Podría parecer que Jesús no necesitara de orar, pero no es así. Los Evangelios repiten muchas veces que Jesús pasaba mucho tiempo en oración: al inicio de cada día, a menudo de noche, antes de tomar decisiones importantes... Su oración es un diálogo, una relación con el Padre. 2) Para pensar Contaba el p. Jesús Urteaga de un niño cuya enfermedad no le permitía caminar. Sin embargo, ese estado lo había llevado a ser sumamente egoísta y solía hacer berrinches por cualquier motivo. Sus padres habían tratado por muchos medios de lograr su curación, pero todo había sido en vano. Por ello lo llevaron al Santuario de Nuestra Señora de Lourdes para pedir su curación. Dentro de la multitud de enfermos, los padres del niño lograron ponerlo casi hasta adelante al momento de la Bendición con el Santísimo y le dijeron a su hijo que hiciera su petición. Ya de regreso, la madre le preguntó a su hijo si había pedido su curación. Pero su hijo le dijo. “No. ¿Viste que adelante había un niño con una cabeza muy grande? Pues le pedí a la Virgen que mejor curara a ese niño”. La madre comprendió que al pedir por otro, la Virgen le había hecho un milagro mayor al sanarlo de su arraigado egoísmo. La oración no es una vía de escape, ni un rito mágico o una repetición de cantilenas aprendidas de memoria. Rezar es el modo de dejar que Dios actúe en nosotros, para captar lo que Él quiere comunicarnos incluso en las situaciones más difíciles. Rezar es para tener la fuerza de ir adelante. 3) Para vivir La oración nos ayuda porque nos une a Dios, nos abre al encuentro con Él. La oración es la clave que abre el corazón al Señor. Es dialogar con Dios, es escuchar su Palabra, es adorar: estar en silencio encomendándole lo que vivimos. Como en el caso del Bautismo de Jesús, podemos decir que la oración nos “abre el cielo”: da oxígeno a la vida, da respiro incluso en medio de las angustias, y hace ver las cosas de modo más amplio, dice el Papa. Y, sobre todo, nos permite tener la misma experiencia de Jesús en el Jordán: nos hace sentir que somos hijos amados del Padre. Hay que tener la seguridad que Él siempre nos dará lo que necesitamos en el momento adecuado. La espina de hoy puede ser la flor de mañana. (articulosdog@gmail.com)

viernes, 21 de enero de 2022

MODOS DE MEJORAR LA CONVIVENCIA DIARIA

Raúl Espinoza Aguilera, @Eiar51 La grata convivencia no se improvisa ni se adquiere por generación espontánea. Requiere aprender a cuidar una serie de detalles fundamentales para hacerla más amable y cordial. Quizá el punto de partida sea el tratar de comprender bien a los demás y adentrarnos en la situación de cada uno. Ningún individuo es idéntico a otro. Cada quien tiene su propia personalidad, su carácter, su temperamento, sus metas e ilusiones profesionales, familiares; sus propios gustos y aficiones. Y es necesario captar cómo es cada quien para tratarlo adecuadamente. Existen personalidades apasionadas, otras detallistas, otras más, frías, cerebrales y metódicas. Ante una magnífica e importante noticia esas personas la reciben de diversas formas: las personalidades apasionadas quizá tengan expresiones de júbilo o gritos de entusiasmo. En cambio, las que son cerebrales probablemente dirán tan sólo: “- ¡Qué bien!” y punto. Para que se genere una grata convivencia se deben de cuidar, en primer lugar, las normas de la urbanidad, de cortesía y de respetar a cada uno cómo es y cómo piensa. Para ello, es necesario conocernos a nosotros mismos, con nuestros defectos y virtudes. También es fundamental el aprender a escuchar. Algunas personas conversan demasiado sobre sí mismas y eso a la larga resulta cansado. Es mejor la labor de escucha, como receptor, para luego poder emitir nuestros propios juicios y opiniones. Es decir, intercambiando serenamente los puntos de vista. De la misma forma, tal y como se encuentra nuestro país en lo político y en lo económico, el hecho de insistir una y otra vez en algo tan sabido y comentado por los medios de comunicación, no puede ser interesante. Como tampoco el abundar en demasiadas malas noticias; en ser negativos o pesimistas. Nuestra conversación se debe orientar más bien hacia todo aquello que resulte enriquecedor, sugerente, interesante. De esta forma, surgen intercambios de comentarios animantes y positivos. Sin que suene a un autoelogio, hace poco me decía una Comunicadora: “Me gustan algunos de tus artículos porque abordas otros temas distintos y originales y no caes en esas opiniones de algunos comentaristas que son obvias, reiterativas y, por tanto, aburridas”. En efecto, me parece que –ante la situación general del país- todos debemos hacer un esfuerzo por tratar de exponer temas de conversación constructivos y que aporten ideas e iniciativas creativas. Es conveniente evitar todo lo que resulte molesto y desagradable. Por ejemplo: las críticas mordaces o hirientes, las continuas puyas o las burlas de desprecio hacia los demás. Porque el descalificar a los demás no conduce a nada positivo, sino que crea un mal ambiente y denigra al prójimo. En cambio, las personas que saben reconocer las virtudes, los valores y logros de los demás genera un ambiente amable y cordial. Es importante tener buen humor. Cuento con familiares y amistades que han desarrollado el arte de contar buenos chistes, de contemplar el lado gracioso y divertido de las cosas ordinarias. Eso se agradece mucho porque ¡es “la sal de la vida”! Eso rompe la monotonía, la excesiva solemnidad en el trato y lleva a la sencillez, a la naturalidad y espontaneidad en la convivencia. Estas mismas personas son capaces de contar divertidas y amenas anécdotas que alegran la vida de los demás. Tengo una hermana que es capaz de contar chistes por más de una hora. Mis primas le piden que cuente los mismos chistes. Y aunque mi hermana les diga: “- Pero si esos chistes ya se los he contado. ¡Hasta un libro les mandé de chistes y bromas!”. Ellas invariablemente responden: “- Pero tú los cuentas muy divertidos y nos reímos mucho. ¡Vuélvelos a contar, por favor!” Y así se inicia una agradable sesión de chistes y bromas que se enriquece con otros más que aportan los demás familiares y se logra tener una reunión sumamente divertida y agradable. Siempre he considerado que es un acto de caridad el brindar un rato de alborozo y regocijo a los demás y el procurar que pasen momentos inolvidables, entrañablemente familiares. En definitiva, para convivir hay que darse generosamente a los demás sin esperar recibir nada a cambio y tener espíritu de servicio para que los demás sean felices.

jueves, 20 de enero de 2022

AUSTRALIA CONTRA DJOKOVIC

Pbro. Mario Arroyo, Dr. en Filosofía. p.marioa@gmail.com La reciente deportación del tenista número 1 del mundo da mucho material para reflexionar. Hay muchos temas éticos involucrados en este caso: la objeción de conciencia, la libre autodeterminación, la seguridad social, la ejemplaridad. Digamos que el contencioso Djokovic vs Australia es una nueva concreción del clásico conflicto entre ética de la convicción y ética de la responsabilidad, y también un caso muy claro donde chocan la ética personal con la ética política. Vamos a intentar desenmarañar un poco esta complicada madeja moral. Primero de todo, mi reconocimiento a Djokovic, pues con esta firme determinación de defender su conciencia, por encima de un torneo, del cual era el campeón defensor, por encima de mantenerse en el primer lugar mundial de la ATP, por encima del jugoso premio al que renuncia, nos muestra el invaluable valor de la conciencia. Es testigo de cómo la fidelidad a la propia conciencia está por encima de cualquier galardón humano y, en ese aspecto, es inspirador como persona, tanto como lo es en cuanto deportista. No significa esto que la actitud de Djokovic sea la correcta; es decir, que lo adecuado sea ser anti-vacunas. Significa que la conciencia es el sagrario del hombre y no debe ser violada por ningún poder político ni, en este caso, sanitario. Muy bien puede ser una actitud errónea en su materialidad –lo correcto sería vacunarse-, pero la autoridad política debe respetar la integridad de la conciencia, aunque corra el riesgo de estar equivocada. Es algo análogo a lo que sucede con las transfusiones de sangre en los Testigos de Jehová, ¿debemos aplicárselas, por su bien, aunque ellos no lo quieran? La comparación no es del todo pertinente, porque hay un dejo de irracionalidad en el no aceptar transfusiones, mientras que ser anti-vacunas no necesariamente obedece a una actitud ilógica. Pero el tema de fondo es el respeto a las libres determinaciones de la conciencia. Ahora bien, Djokovic tiene derecho a no vacunarse, es una libre terminación que ha tomado en conciencia y debe ser respetada. Pero también, el gobierno australiano tiene derecho a establecer que en Australia solo entran personas vacunadas. Es claro el enfrentamiento entre la ética personal de Djokovic y la ética política de Australia. No es aquí el lugar para desarrollar las semejanzas y diferencias entre ambas éticas, pero sí cabe afirmar que no son lo mismo, o que lo ético personalmente hablando no es ipso facto correcto políticamente hablando y viceversa. Se enfrentan la ética de la convicción de Djokovic con la ética de la responsabilidad del gobierno australiano, que ha desestimado hacer una excepción en el caso del tenista, también por el carácter ejemplar de la norma. No sólo sería permitir simplemente que una persona no vacunada entre al país para defender su título de tenis, sino el mensaje que transmite: un gran líder y modelo que se opone a las vacunas y que se salta impunemente las reglas que rigen para todas las demás personas en Australia. Como se ve, hay una colisión entre las dos éticas, entre los dos derechos, el derecho de Djokovic a seguir su propia conciencia y el de la autoridad australiana de decidir las condiciones requeridas para entrar en el país. ¿Qué se hace usualmente cuando hay un conflicto de derechos? Se mira cual de ambos tiene la precedencia; y aquí es donde puede radicar la parte más compleja del contencioso Djokovic vs Australia. ¿Qué debe primar? ¿La autodeterminación de una persona, el no sufrir vejaciones por causa de su conciencia o la seguridad sanitaria de un país y su derecho a imponer reglas? No debemos olvidar tampoco el carácter ejemplar, en ambos sentidos, que tiene la toma de cualquier decisión. Pienso que aquí cabe hacer una distinción. Prevalecería el derecho de Djokovic si fuera obligado a actuar en contra de su conciencia. Pienso que ningún poder político tiene la autoridad para obligar a actuar en contra de la conciencia sana de alguien. Pero Djokovic no ha sido obligado a actuar en contra de su conciencia, simplemente se ha limitado a pagar las consecuencias de su propia determinación, un valor alto y por eso lo reconocemos, pero también aceptamos el derecho que el gobierno de Australia tiene de poner requisitos para entrar en su territorio.

lunes, 17 de enero de 2022

"LA BELLA Y LA BESTIA"

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Es conocido el cuento de “La Bella y la Bestia”, sobre todo a partir de ser llevada al cine en varias ocasiones. Es un cuento de hadas tradicional europeo y ha tenido muchas variantes. Se piensa que su autora es la escritora francesa Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve que publicó el cuento en 1740, aunque algunos investigadores señalan su origen mucho tiempo atrás. En el cuento se relata cómo un hermoso Príncipe, pero presumido y arrogante, fue convertido por una hechicera en una Bestia por su soberbia y egoísmo. El hechizo terminaría cuando aprendiera a amar y fuera realmente amado. Aparece una hermosa mujer llamada Bella, quien llega a enamorarse de él, rompiéndose el hechizo, y recuperando el príncipe su forma humana. En nuestro bautismo, guardando las debidas proporcionas, sucede algo semejante como el cuento: somos transformados y recuperamos la forma que habíamos perdido por el pecado: somos hechos hijos de Dios, semejantes a Cristo. El tiempo de Navidad concluyó con la fiesta del Bautismo del Señor. El Papa Francisco la celebró bautizando a 16 niñas y niños. Recordó que comenzamos a ser hijos de Dios el día de nuestro bautismo, ahí nos convertimos en hijos amados del Padre. Recuperamos la hermosa imagen de Cristo y por ello somos cristianos. 2) Para pensar Cuando el papa San Juan XXIII asumió el pontificado, fueron a saludarlo los de su pueblo de origen. En la plática uno le preguntó si era muy duro el peso de ser Papa. Entonces el Papa les recordó que cuando él era un niño de siete años, su papá lo llevó de su pueblo a la feria. Pero tuvieron que caminar mucho, se cansó y ya no podía caminar. Entonces su papá lo puso sobre sus hombros y lo llevó hasta la feria. Se presentaba en la feria un espectáculo, pero como era muy bajo de estatura, no veía nada. Entonces, una vez más, su papá lo puso sobre sus hombres y ya pudo mirar sin dificultad. El Papa concluía: Así sucede, con la certeza de ser hijo del Padre más bueno y más poderoso, soy capaz de llevar el peso del pontificado. Él me pone sobre sus hombros. Pensemos si el sabernos hijos de Dios, nos hace recuperar la paz ante las dificultades y problemas. 3) Para vivir Sabiéndonos hijos de Dios, nos corresponde vivir de acuerdo con lo somos. Por ello no cabría tener temores. San Josemaría nos lo recuerda: “Un hijo de Dios no tiene ni miedo a la vida, ni miedo a la muerte, porque el fundamento de su vida espiritual es el sentido de la filiación divina: Dios es mi Padre, piensa, y es el Autor de todo bien, es toda la Bondad. —Pero, ¿tú y yo actuamos, de verdad, como hijos de Dios?” (Forja, 987). El nacimiento de Cristo, que vino a salvarnos y hacer que recuperáramos la gracia perdida, lleva a cabo su eficacia salvadora precisamente en nuestro bautismo. De aquí la importancia de bautizar lo antes posible a los hijos para no privarlos de tan gran don. Ahí se recibe la identidad cristiana que los padres y padrinos habrán de cuidar y alimentar. El Papa Francisco señaló que también nuestra oración ha de ser la de un hijo con su Padre. De ello trataremos la próxima ocasión. Que sepamos vivir alegres y seguros del amor incondicional que Dios nos tiene. (articulosdog@gmail.com)

REINVENTARSE A SÍ MISMO

Raúl Espinoza Aguilera,@Eiar51 Reconozco que la primera vez que escuché esta expresión no entendí ni poco ni mucho, sino ¡absolutamente nada! En mi interior, llegué a la conclusión: “Ya no saben ni qué inventar”. Con el paso de los años y leyendo a diversos autores, he llegado a la conclusión que no es una frase estrafalaria ni superficial, sino que parte de la riqueza interior que toda persona posee. Por ejemplo, en personas que les resulta mediocre o monótona su vida al llegar a los sesenta o setenta años, cuántas veces no ha constituido un gran descubrimiento que tienen aptitudes para la pintura, la música, el arte o la creación literaria. Me viene a la memoria el recuerdo de un brillante profesionista dedicado a la comercialización que fue jubilado y se encontraba un frustrado porque consideraba –y con razón- que a sus 65 años todavía podía dar mucho de sí. Comenzó a incursionar en la poesía, en la redacción de cuentos y novelas. Un día vino a mi casa y me trajo nada menos que cinco libros de su reciente producción literaria y me dejó realmente asombrado porque resultó ser un buen literato. Y todavía me dijo: “Tengo en borrador muchos otros cuentos, poemas y novelas”. Es decir, ya había tomado su hilo conductor y realmente se encontraba muy contento y satisfecho consigo mismo. De igual forma, otro maestro de una reconocida universidad consideraba que “algo le faltaba en su vida” y se dedicó a tomar clases de pintura. Para sorpresa de su familia y la mía, en poco tiempo entró a una exposición de pintura y logró vender algunos cuadros y recibió elogios de su arte pictórico en la Escuela Impresionista. Este suceso le aumentó su autoestima y continuó pintando con mayor constancia e interés. También he conocido a Ingenieros que a su edad madura han incursionado con acierto en las Humanidades, realizando Maestrías y Doctorados en Filosofía, Historia, Pedagogía y han terminado dedicándose a esas especialidades, sin dejar su original profesión de Ingenieros. Tengo a un viejo amigo Pedagogo que con los años descubrió que tenía un enorme interés por la Historia de México, en un principio era un mero hobby, y ahora resulta que es un experto en esta materia, escribe y da clases sobre esta materia. A todos ellos los veo felices, contentos, realizados con sus nuevas actividades. Y me comentan: “¡Cuándo era joven nunca pensé que tendría vocación por las carreras humanísticas, por el arte o la pintura!” De la misma manera, recuerdo a un Filósofo –inteligente y destacado estudiante- que hizo un Posgrado en Alta Dirección de Empresas, y en los primeros meses me contaba que recibió bullying concretado en crueles burlas de sus compañeros de clase que le decían: “¡No entendemos porqué tomas esta Maestría, si no sabes casi nada de Economía, Finanzas, y menos de Dirección de Empresas. Vas a reprobar y, en poco tiempo, tendrás que dedicarte a dar clasecitas de Filosofía!”. Pero este joven no se desanimó ante esos comentarios hirientes. Todo lo contrario, en primer lugar, tomó unos cursos de capacitación en esas materias de las que carecía de formación y, a continuación, se esmeró en estudiar con admirable constancia durante esos dos años que duraba la Maestría y, al final, logró una hazaña increíble: ser el mejor estudiante de su generación. Hasta tal punto que, el Director de esta Maestría le pidió ser el orador principal en la ceremonia de graduación ante el asombro de sus compañeros. Actualmente se dedica a la Dirección de Empresas y cambió completamente su giro profesional. La Filosofía le ha servido mucho para presentar una concepción trascendente y humanista de la actividad empresarial. En pocas palabras, en todos estos casos tuvieron la valentía de “atreverse a romper la inercia trazada”, en no caer en el conformismo ni en la mediocridad. A buscar nuevas formas de autorrealización que ya estaban sembradas dentro de sí mismos. Desde luego, la satisfacción de ellos es enorme y animaron a sus familiares y amistades a realizar algo similar. Es cuestión de buscar en el fondo de nuestra rica personalidad otras facetas e inquietudes no descubiertas y lanzarnos a probar “sin miedo al fracaso o a cometer los lógicos errores iniciales”. Como aquél amigo, de edad avanzada, que deseaba con ilusión escribir artículos editoriales para la prensa, pero le tenía un considerable miedo al fracaso. Es verdad que en un principio sufrió el rechazo de un periódico. Le animé, recordándole aquel viejo proverbio que dice: “Donde una puerta se cierra, otra se abre”. Le recomendé a otro periódico –de mucho mayor cobertura y difusión- y ahora resulta que es el escritor estrella y son muy valorados sus artículos ya que tocan muchos temas de superación personal. Es interesante observar cómo cuando los miedos e inseguridades se vencen, si se toma ese sabio consejo que suelen afirmar los psicólogos: “¡Enfrenta tus miedos con valentía y audacia, al principio, probablemente tropezarás, pero te levantarás y te corregirás! ¡No pierdas en ningún momento el buen ánimo ni el optimismo! Finalmente, dominarás esas dudas y temores para adquirir mucha más seguridad en ti mismo, aumentará tu autoestima y, al final, lograrás ser feliz! ¡Así que mucho ánimo!”.

viernes, 14 de enero de 2022

EDUCAR EN LA FAMILIA

Pbro. José Martínez Colín 1) Para saber Cuando Napoleón asumió el poder en Francia, fundo el Instituto Pedagógico para los hijos de los laureados con la Legión de Honor. Nombró como directora a Juana Luisa Enriqueta de Genest, a quien se le conoció como Madame Campan. Ella había sido profesora de las hijas del Rey Luis XV. En una ocasión Napoleón le dijo: “Los antiguos sistemas de educación no valen nada, ¿qué cree que es más necesario para educar a los niños franceses?” Ella le contestó simplemente: “Madres”. En su Carta a los Matrimonios el Papa Francisco señala que la educación de los hijos no es fácil, pero si hay alguien indicado para hacerlo son los padres. Los hijos están siempre mirándolos con atención y buscan en ellos el testimonio de un amor fuerte y confiable: «¡Qué importante es que los jóvenes vean con sus propios ojos el amor de Cristo vivo y presente en el amor de los matrimonios, que testimonian con su vida concreta que el amor para siempre es posible!», afirmó el Papa. 2) Para pensar Se cuenta que un niño de 7 años entro al cuarto donde trabajaba su papá y le dijo que quería ayudarlo. El papá estaba ocupado y le dijo que se fuera a jugar afuera. Pero el niño insistía. Al ver que era imposible sacarlo, tomó una revista donde había un mapa con el mundo y con una tijera recortó el mapa en varios pedazos. Con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciéndole: “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo para que lo armes”. El padre calculó que no lo terminaría en todo el día. Pasó un tiempo y su hijo gritó: “Papá ya lo hice todo”. El padre no lo creía, pero para su sorpresa el mapa estaba completo. ¿Cómo había sido capaz de unir el mundo? El padre le dijo: “Hijo, pero si tú no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?” Respondió su hijo: “Papá, no sabía, pero cuando sacaste el mapa para recortarlo, vi que del otro lado estaba una foto de un niño con sus papás… así que di vuelta los recortes y armé la familia… cuando conseguí arreglar la familia, había arreglado el mundo”. La moraleja es clara: si queremos arreglar el mundo, hay que empezar por la familia. 3) Para vivir El primer ámbito de la educación sigue siendo la familia, en los pequeños gestos que son más elocuentes que las palabras. Educar es ante todo acompañar los procesos de crecimiento, es estar presentes de muchas maneras, de tal modo que los hijos puedan contar con sus padres en todo momento y aprendan de ellos. El amor y entrega entre los cónyuges es una lección valiosa, pues los hijos necesitan experimentar la confianza, la belleza de sus vidas, la certeza de no estar nunca solos, de saberse amados. En ese amor descubrirán el amor de Dios. Los hijos han de descubrirse como hijos de un Dios que los ama tierna e incondicionalmente. De esa manera tendrán la capacidad de confiar en Dios. Por ello, la lucha personal no sólo repercute en uno mismo, sino en los demás, incluso trasciende a la sociedad. El Papa anima a no dejar que la tristeza transforme los rostros, pues tanto el cónyuge como los hijos necesitan de la sonrisa que alienta. Así, la familia transmitirá los valores que conforman la humanidad. (articulosdog@gmail.com)

jueves, 13 de enero de 2022

LA ESPIRAL DE LA EUTANASIA

P. Mario Arroyo, Dr. en Filosofía. p.marioa@gmail.com Recientemente, con pocas horas de diferencia, recibieron la eutanasia Víctor Escobar y Martha Sepúlveda en Colombia. En ambos casos padecían enfermedades no terminales. Se comprueba, una vez más, al igual que en Holanda y Bélgica, la denominada “espiral de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Una vez que la vida humana ha dejado de ser intangible, y comienza a valorarse de acuerdo a patrones subjetivos, cae en una pendiente resbaladiza, donde progresivamente vale cada vez menos. Me explico. La eutanasia entra en la sociedad por medio de situaciones límites. El típico enfermo, en estado terminal, al que solo le resta sufrir estoicamente esperando el desenlace final, al que se le ofrece la oportunidad de acortar sus sufrimientos recurriendo a la eutanasia. Esta práctica se despenaliza pensando siempre en este caso extremo, con el que genera empatía dentro de la sociedad, pues siempre queda en el aire el fantasma de pensar, “¿qué haría yo si estuviera en su lugar?”, de forma que la gente prefiere tener todas las puertas abiertas, por si en dado caso, se encontrara en una situación semejante. Esa empatía con el moribundo, comprensible ciertamente, no deja de tener algo de sentimental, que desvía la atención del hecho de fondo: le hemos quitado a la vida su valor intangible, su carácter absoluto y, al hacerlo, de alguna forma entra en una especie de “leyes de mercado” donde a veces puede valer más, pero otras menos. El siguiente peldaño a subir por medio de esa espiral de la muerte que es la eutanasia, es el de las enfermedades crónicas, como las que padecían los dos colombianos recientemente asesinados legalmente. Es decir, la “compasión” se extiende a quienes ya no tienen esperanza de curación, cuyo pronóstico de vida no es alentador, pues les obliga a convivir con el sufrimiento de manera habitual. Obviamente nadie quiere estar en esa situación, pero si se está, ¿se tiene derecho al suicidio? En Colombia la eutanasia, ya está permitida en estos casos, e incluso en el de enfermedades psíquicas, lo cual supone dar el siguiente paso en la espiral de la eutanasia: si ya pueden los enfermos terminales y los crónicos, ¿por qué no los psíquicos? Muchas veces los padecimientos psíquicos producen mayores vejaciones que los somáticos. Pero, en resumen, con cada paso en esa línea, la vida va valiendo menos. Nótese que esta espiral desnaturaliza la medicina; pues en vez de buscar la curación, o por lo menos el mejoramiento de la situación vital del enfermo a través de los cuidados paliativos, va a zanjar el problema, simplemente procurando la muerte del paciente. El médico, cuya vocación es sanar, estar al servicio de la vida, se pone a disposición de la muerte. Todo ello, no lo olvidemos, porque nosotros nos hemos atribuido la facultad de decidir sobre nuestra vida hasta el extremo de poder terminar con ella, lo cual no deja de ser curioso, pues ninguno de nosotros decidió vivir, todos hemos recibido la vida como un don. ¿Cuál es el siguiente paso en la espiral de la eutanasia? Todavía no lo ha dado Colombia, pero sí Holanda, donde ya puede aplicarse a menores de edad, desde los 12 años con el consentimiento de los padres, desde los 16 sin ese consentimiento. Ya pueden postular a ella incluso personas sanas, que simplemente se han hartado de vivir. Ahí el valor de la vida ha sido sacrificado en el altar de la libertad. Esperemos que Colombia no llegue a estos extremos. Pero no solo existe la “espiral de la eutanasia”, también está “la paradoja de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Normalmente son grupos libertarios los que promueven la eutanasia arguyendo que las personas tienen derecho a tomar el control de sus vidas y decir “hasta aquí”. Pero lo que ha pasado, por lo menos en Holanda y Bélgica, es que muchas veces no son los pacientes los que deciden la eutanasia, sino sus familias y, más frecuentemente, los doctores mismos. Lo que comenzó como ícono de la autodeterminación terminó siendo el campo en el que los especialistas deciden hasta donde merece la pena o no vivir. Así ha sido en Holanda y Bélgica, donde la espiral de la eutanasia termina convirtiéndose en la paradoja de la eutanasia. Una vez que le hemos quitado el carácter sagrado y por ello intangible a la vida humana, ésta se desliza por una pendiente en la que cada vez vale menos.